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Miles de voluntarios movieron con cuerdas una torre de 400 toneladas para reubicar este castillo en Japón

Suena a episodio sacado de una serie de ficción, pero es lo que ha ocurrido recientemente en el norte de Japón. Alrededor de 1.800 personas se han turnado y han logrado mover un templo ubicado en la prefectura de Aomori de nada más y nada menos que casi 400 toneladas. ¿Cómo? Tirando de unas cuerdas.

Hablamos del histórico castillo de Hirosaki, cuya “torre del homenaje” empezó a preocupar a los expertos, sobre todo después de que uno de sus muros fuera dañado en un terremoto que tuvo lugar en 1983. Décadas más tarde, en 2015, la estructura fue trasladada unos 78 metros, lo que permitió a las autoridades acceder a la muralla y realizar las reparaciones que esta necesitaba.

Para preservar la estructura del castillo, entonces se empleó una técnica conocida como hikiya, que consiste en colocar los edificios sobre rodillos y trasladarlos en lugar de desmontarlos por completo. La torre se desplazó y terminó de repararse en diciembre de 2024, cuando las más de 2.000 piedras fueron recolocadas en sus posiciones originales. Este verano, llegó el momento de devolver la construcción a su sitio, algo que ha captado la atención de personas de todo el mundo.

Un trabajo a mano de personas voluntarias

“En los últimos dos días recibimos unas 8.000 solicitudes para las 1.800 plazas disponibles, lo que supone una sobredemanda de aproximadamente cuatro veces, por lo que no todos pudieron participar”, declaró Kensuke Hayasaka, jefe de la división de parques y zonas verdes de la ciudad de Hirosaki, al diario The Guardian. Todas ellas iban a volver a poner en práctica la técnica hikiya.

Las 1.800 personas seleccionadas no trabajaron al mismo tiempo, sino que se organizaron en grupos rotativos de unas 80 personas, las cuales tiraron de cuerdas de casi 30 metros de largo durante breves sesiones a lo largo de varios días. Solo el 22 de agosto, los vecinos de la zona consiguieron mover la estructura unos 1,2 metros.

“Es como intentar mover una montaña”, dijo a la agencia AFP Takahiro Kogawa, un residente de Hirosaki de 56 años. En total, la estructura debía trasladarse 78 metros hasta quedar de nuevo en su lugar original, pero una vez allí no se terminaba el trabajo, pues el ayuntamiento Hirosaki seguirá trabajando en la conservación de la torre, cuya apertura a visitantes no está prevista hasta, al menos, 2032.

Sede del clan Tsugaru, este castillo se terminó de construir en 1611, pero la torre original se incendió en 1627 tras ser alcanzada por un rayo que prendió fuego. La construcción del actual torreón, que tiene tres pisos de altura, comenzó en 1810, y hoy en día, es una estructura muy especial. Hablamos de una de las 12 torres de castillos de la época feudal que todavía se conservan en Japón y la única que queda en la región de Tohoku.