¿Cómo era realmente Michael Schumacher lejos del circuito? Uno de sus amigos más cercanos asegura que el público nunca lo supo: “Cuando se ponía el casco aparecía la niebla roja”

Héctor Farrés

18 de enero de 2026 13:55 h

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El prestigio no siempre garantiza comprensión. A veces la figura más admirada puede quedar atrapada entre la memoria y el silencio. Michael Schumacher, recordado como uno de los mejores pilotos de Fórmula 1, vivió un brusco giro del destino tras el accidente de esquí que sufrió en 2013. Desde entonces, el silencio absoluto en torno a su estado se ha convertido en parte inseparable de su historia.

Esa reserva, mantenida por su familia y su entorno más próximo, ha transformado la admiración por su carrera en una espera que no parece tener final. Con ello, la distancia entre el mito y la persona se ha vuelto más evidente que nunca, marcando el inicio de un relato dominado por la discreción.

La imagen que habría cambiado con una serie documental

Richard Hopkins, exdirector de operaciones de Red Bull y amigo cercano del alemán, reflexionó sobre ello en una conversación con Sport Bible. Explicó que Schumacher era un hombre accesible fuera del circuito, alguien que sabía relajarse lejos del volante. “Cuando se quitaba el casco, los hombros caían y era un buen tipo”, dijo. Recordó los encuentros informales que compartieron durante su etapa en el paddock y la imagen de un hombre distinto del competidor implacable que el público veía en televisión: “Cuando se ponía el casco aparecía la niebla roja”.

En este sentido, Hopkins lamentó que millones de aficionados solo conocieran a un Schumacher serio, y no al hombre tranquilo y afable que trataba con sus amigos. A su juicio, programas como la serie Drive to Survive habrían permitido mostrar esa faceta personal que el piloto nunca llegó a exponer en su época.

El británico imaginó cómo habría sido su participación en ese formato documental, que acercó la Fórmula 1 a nuevos espectadores y humanizó a los corredores. Consideró que el carisma del alemán habría encajado en la narrativa de la serie, al revelar su capacidad para separar la intensidad de la pista de la serenidad fuera de ella. Dijo que, con la exposición que ofrece una producción de ese tipo, los seguidores habrían visto al Schumacher familiar, amigo y compañero, no solo al competidor inflexible que se enfrentaba al cronómetro. En su opinión, ese retrato más amplio habría consolidado una imagen más completa del piloto más laureado de la historia de la F1.

Durante la entrevista, Hopkins habló también de las comparaciones entre Schumacher y Max Verstappen. A su juicio, ambos representan la misma ambición y la misma dureza competitiva. Comentó que enfrentarlos en igualdad de condiciones habría sido un duelo extraordinario. “Cualquier piloto profesional quiere medirse con el mejor, porque así se mide a sí mismo”, explicó. Imaginó incluso la tensión que surgiría en un equipo con los dos, convencido de que su carácter fuerte generaría roces inevitables. Sin embargo, afirmó que esa rivalidad habría sido fascinante para los aficionados.

El silencio como muestra de respeto hacia su familia

Hopkins recordó también que el círculo de personas que puede visitar a Schumacher es muy reducido. En la actualidad, solo unas pocas figuras vinculadas a su trayectoria, como Jean Todt, Ross Brawn o Gerhard Berger, tienen acceso a él. Añadió que esa restricción forma parte de una decisión familiar destinada a preservar la intimidad del expiloto, cuya comunicación se mantiene limitada. Subrayó que, aunque muchos desearían volver a saludarlo, son conscientes de que esa posibilidad no existe. “No voy a intentar visitarlo, porque sé que no va a ocurrir”, explicó, en alusión a la confianza depositada por la familia en un grupo muy pequeño de personas.

En su charla más reciente, Hopkins insistió en que el silencio en torno al alemán es una decisión acertada. Recordó que la familia de Schumacher, encabezada por su esposa Corinna, ha preferido mantenerlo alejado de la prensa y cuidar de él en casa. Añadió que quienes tienen acceso a su entorno respetan esa voluntad y no divulgan detalles sobre su estado. “Creo que quien visita a Michael no debe revelar nada. Así lo desea la familia. Creo que es lo correcto y respetuoso con ellos”, afirmó.

Con esta actitud, el círculo más cercano ha protegido al expiloto de la curiosidad pública durante más de una década, mientras el mundo del motor sigue esperando algún indicio de mejora que permita volver a ver al campeón que marcó una era.