Descubren en Almería los primeros arrecifes de coral fósiles con crecimiento horizontal del mundo
Un equipo de investigadores de las universidades de Almería (UAL) y Granada (UGR) ha identificado en la cuenca de Almería-Níjar un hallazgo sin precedentes: los primeros arrecifes de coral fósiles con crecimiento horizontal documentados en el mundo. Estas estructuras se formaron hace 6,5 millones de años, cuando el Mediterráneo presentaba unas condiciones muy distintas a las actuales, poco antes de la Crisis Salina del Messiniense, el episodio geológico durante el cual el mar llegó a secarse casi por completo. El estudio, publicado en la revista científica Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology, ofrece una nueva visión sobre la evolución de los arrecifes y del antiguo Mediterráneo.
La investigación se ha centrado en varios afloramientos situados en las proximidades de Almería capital, como el cerro de San Cristóbal, junto a las murallas de Jayrán, y La Molineta, además de otros enclaves de Huércal de Almería, como el barranco del Lobo y Las Cumbres. No obstante, los investigadores consideran que estos arrecifes se extendían desde la actual Alcazaba de Almería hasta las proximidades de Alhama de Almería, cuando gran parte del sureste peninsular permanecía cubierta por el mar.
Un tipo de arrecife nunca visto
La principal novedad del estudio está en la forma de crecimiento de estos corales. Mientras que los arrecifes de aguas poco profundas suelen desarrollarse en sentido vertical, estos ejemplares crecieron formando láminas horizontales superpuestas. Se trata de los denominados biohermos mesofóticos azules, arrecifes que se desarrollaban en zonas donde apenas llegaba la luz solar, a una profundidad aproximada de 40 metros.
El investigador de la Universidad de Almería y autor principal del trabajo, Fernando Sola, explica que “esta forma de crecimiento se desarrolló con objeto de que al coral le llegase la mayor cantidad de luz posible”. Además, añade que “para que a esta profundidad llegara algo de luz, la transparencia de las aguas tuvo que ser muy alta, pues en lugares más turbios no se podrían haber formado. Estas aguas transparentes permitieron la llegada de luz solar suficiente para su crecimiento”.
Los arrecifes estaban compuestos principalmente por corales del género Porites, aunque los científicos también identificaron ejemplares de Tarbellastraea, además de bivalvos y algas calcáreas. Con el paso del tiempo, estas láminas horizontales se fueron acumulando unas sobre otras hasta formar estructuras que, en algunos casos, alcanzaron 20 metros de altura, el equivalente a un edificio de unas diez plantas.
Un Mediterráneo muy diferente al actual
Para reconstruir este antiguo ecosistema, el equipo analizó sedimentos, fósiles y láminas de roca mediante microscopía, además de aplicar procesos químicos para determinar la composición de los materiales. Según Sola, “cuando disolvemos el carbonato cálcico de la roca nos permite medir el residuo restante, generalmente de cuarzo o barro, confirmando que el agua donde se desarrollaron estos arrecifes era muy transparente, ya que las rocas tienen una composición casi total de carbonato cálcico procedente de los organismos”.
Los resultados también revelan que el Mediterráneo era entonces más cálido que en la actualidad, una circunstancia que favoreció el desarrollo tanto de estos arrecifes profundos como de numerosos arrecifes de aguas someras repartidos por buena parte de la costa mediterránea. En aquella época aún faltaban millones de años para la aparición del ser humano y el paisaje del sur de la Península Ibérica era radicalmente distinto al actual.
Además de aportar información sobre el pasado geológico del Mediterráneo, el descubrimiento también da pistas sobre su posible evolución futura. Fernando Sola considera que “si el calentamiento de este mar persiste, es posible que especies de coral que actualmente no tienen condiciones para desarrollarse en la zona comiencen a colonizarla, siguiendo patrones observados en el pasado”. Hoy en día ya no existen arrecifes coralinos en la cuenca mediterránea debido a que las condiciones ambientales no son favorables para su desarrollo, por lo que estos afloramientos fósiles de Almería representan los “últimos vestigios” de los grandes arrecifes que un día poblaron esta parte del Mediterráneo.
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