Descubren el esqueleto más completo de un perro en Norteamérica, que vivió hace 30 millones de años
Un grupo de paleontólogos ha descubierto uno de los esqueletos más completos de un perro encontrados en Norteamérica, un fósil de 30 millones de años de antigüedad y que corresponde a un cánido llamado Mesocyon coryphaeus. Toda una sorpresa, porque los restos habían quedado sepultados en una roca en la colección de un museo de Oregón y se pensaba que correspondían a otro tipo de animal.
Los investigadores ponen en valor el fósil hallado, porque el cuerpo está casi completo. Solo le faltan la cola y partes de las manos y los pies, destacan los especialistas, que han publicado los resultados de su análisis en un número especial de la revista Journal of Paleontology.
Una carrera de fondo
Durante décadas, el fósil de 30 millones de años permaneció sepultado en una roca en la colección de un museo de Oregón. No fue descubierto hasta finales de la década de 1980. Cuando dieron con él, los paleontólogos pensaron que podría tratarse de un pariente primitivo de las ovejas, los camellos y los cerdos, cuyos esqueletos fosilizados son abundantes.
En aquel entonces, los paleontólogos extrajeron cuidadosamente el fósil y la roca que lo rodeaba y lo envolvieron en una capa de yeso para protegerlo, hasta poder identificarlo. “Al principio pensaron que era un oreodonte, al que solemos llamar ‘oveja-camello-cerdo’”, cuenta la paleontóloga de la Universidad de Michigan, Anne Kort.
En la década de 1990, los investigadores separaron la cabeza para exhibirla y determinaron que se trataba de una especie de perro. Este grupo de paleontólogos, entre ellos Jennifer Cavin, coautora del estudio, descubrieron el resto del esqueleto, dándose cuenta de lo completo que estaba.
Se trataba de uno de los fósiles más completos de un perro encontrados en Norteamérica, un cánido llamado Mesocyon coryphaeus. De hecho, la especie, descrita por primera vez en 1879, solo había sido identificada previamente a partir de cráneos aislados.
Para confirmar que el fósil pertenecía a un perro, Kort explica que los investigadores compararon sus características con las de otros fósiles caninos, como la forma de los dientes, la forma del cráneo y otros rasgos. Este fósil en particular también presentaba un crecimiento óseo hereditario en el extremo de las muñecas llamado osteocondroma, presente en aproximadamente el 60 % de los fósiles caninos más antiguos. Estaba casi al completo, solo le faltaban la cola y partes de las manos y los pies. Tenía incluso báculo, lo que facilitó su identificación como un macho.
Un perro único
Según Kort, los perros se originaron en Norteamérica hace unos 40 millones de años. Su ancestro común es un cánido llamado Hesperocyon. En concreto, el fósil de Mesocyon, se originó unos 10 millones de años después, durante un período de enfriamiento global y mostraba muchas particularidades, como sus cortas extremidades, un espolón o la posibilidad de trepar.
El hallazgo de este fósil es único y no comparable, recuerda la paleontóloga: “Este fósil no es el tatarabuelo de nuestros perros actuales, porque toda esa línea se extinguió por completo. Y con esa extinción, perdimos todo un tipo de ecología canina que ya no vemos”.