Aunque todos los seguidores de Tintín saben que el célebre reportero jamás puso un pie en España, hace más de setenta años Hergé lo acercó de manera efímera a nuestro país. Fue durante su regreso del Congo belga, cuando Tintín sobrevoló en avión Madrid en una ilustración publicada en 1931 en Le Petit Vingtième. La escena, cómica y entrañable, mostraba a toreros y espectadores mirando al cielo y saludando al joven reportero, mientras uno de los subalternos leía plácidamente el diario ABC, un guiño al periódico que apoyaba a Hergé en aquel momento.
Esta curiosa referencia, prácticamente anecdótica, se convirtió en un pequeño puente entre la ficción de Tintín y la realidad española, recordándonos que incluso en sus viajes más imaginativos, Hergé jugaba con la geografía y la cultura de países que sus lectores no habrían esperado ver.
Tintín sobrevolando Madrid y las Canarias
Durante su primer viaje al Congo, Tintín se acercó a las islas Canarias. En la plancha 14 del álbum en blanco y negro, publicado en julio de 1930, se muestra al joven reportero señalando Tenerife y comentándole a Milú: «Ves, Milú, es Tenerife, la más grande de las islas Canarias. Como sin duda debes saber, las islas Canarias están situadas al noroeste del Sahara». En la edición en color de 1946, Hergé eliminó la referencia educativa sobre España y adaptó el diálogo a un enfoque más africano: «Mira, Milú: ya estamos en África...».
Además, durante el regreso del Congo, Hergé insertó varias ilustraciones en las que Tintín sobrevolaba Marruecos y España, mezclando realidad y ficción, y calentando la expectación entre sus jóvenes lectores. Sin embargo, estas viñetas nunca se incluyeron en la versión definitiva del álbum y hoy solo son conocidas por expertos y coleccionistas.
Escasas referencias a España en toda la saga
En los 22 álbumes de Tintín apenas hay tres referencias directas a España. La primera aparece en El cangrejo de las pinzas de oro, donde el capitán Haddock indica que el avión que pilota Tintín se dirige a España, aunque finalmente terminan en el desierto del Sahara. La segunda, en La estrella misteriosa, incluye al profesor español Porfirio Bolero y Calamares de la Universidad de Salamanca como parte de un grupo internacional de científicos. Y la tercera aparece en El secreto del Unicornio, con el bucanero Diego el Navarro, un personaje español asesinado por antepasados del capitán Haddock.
Incluso la cinematografía intentó acercar a Tintín a España. La película Tintin et les Oranges Blues (1964) recreaba todos los tópicos: toreros, flamenco y guardias civiles, pero Hergé apenas participó. La experiencia, tanto para críticos como para niños, resultó decepcionante, y aunque la adaptación en álbum se publicó en 1969, nunca fue canon dentro de la saga oficial.
Tintín y España: un acercamiento fugaz
Pocas veces España se ha asomado a las aventuras de Tintín, y siempre de manera lateral y efímera. Hergé evitó conscientemente situar a su personaje en nuestro país, quizás para mantener la coherencia geográfica de sus viajes y evitar conflictos políticos. Sin embargo, estas pequeñas referencias —el vuelo sobre Madrid, el vistazo a Tenerife o los personajes españoles secundarios— son tesoros para los aficionados y nos recuerdan que, incluso en la ficción, España tuvo un momento en la saga de Tintín.