Para Eileen Collins, la primera mujer comandante de la NASA, el mayor reto de su vida no fue pilotar un transbordador

Cuando tenía 9 años, Eileen Collins decidió lo que quería ser de mayor después de leer un artículo en una revista sobre los astronautas del Gemini, el segundo programa espacial tripulado de Estados Unidos desarrollado a principios de los años 60 en plena guerra espacial con la Unión Soviética. En aquella época no había mujeres astronautas, pero nada frenó a Collins de perseguir sus sueños.

Se graduó en matemáticas y economía de la Universidad de Syracuse (Nueva York) en 1978, y luego se convirtió en una de las cuatro mujeres admitidas en el Entrenamiento de Pilotos Universitarios de la Fuerza Aérea en Oklahoma, donde finalmente fue seleccionada para unirse al programa de astronautas. Su objetivo estaba más cerca que nunca.

En 1995, con solo 39 años, Eileen hizo historia al pilotar el transbordador espacial a bordo de la misión STS-63, un encuentro espacial entre el transbordador Discovery y la estación espacial rusa Mir. La astronauta de la NASA rompió entonces el techo de cristal, pues era la primera vez que una mujer se ponía al frente de un vehículo de estas características.

“Como primera mujer en pilotar el transbordador espacial, trabajé muy duro porque no quería que la gente dijera: 'Mira, la mujer ha cometido un error'. Porque no se trataba solo de mí, sino de las mujeres que vendrían después. Quería que las mujeres piloto tuvieran una reputación”, compartió Collins en una entrevista para la BBC en octubre del año pasado.

“La mejor formación ha sido ser madre”

El reconocimiento no tardó en llegar y eso, lejos de frenarla, le hizo seguir batiendo récords. En julio de 1999, se convirtió en la primera mujer en comandar una nave espacial estadounidense con la misión STS-93. En las ruedas de prensa de aquellos años, muchos medios le preguntaron sobre cómo era capaz de compatibilizar su trabajo en la NASA con su maternidad. 

Entonces era madre de dos niños pequeños y los estereotipos de género, tan presentes en aquella época, cuestionaban la capacidad de las mujeres para desempeñar roles profesionales exigentes mientras criaban a sus hijos. “Te diré que es más difícil ser madre que comandante de un transbordador espacial”, confesó al medio británico en 2025. Y añadió: “La mejor formación que he recibido para ser piloto ha sido ser madre, porque tienes que aprender a decir que no a la gente”. 

Eileen Collins se retiró oficialmente en 2006 tras su cuarta misión espacial, dando paso a las nuevas generaciones. “Tomé mi decisión y no miré atrás”, dijo a la BBC. Aun así, la pionera no cierra la puerta del todo a una posible vuelta. “Me encantaría ir en una misión algún día. Cuando sea anciana, tal vez tenga la oportunidad de volver al espacio”.