¿Un enorme lago fue el responsable? Encuentran nuevas pistas sobre cómo se formó el Gran Cañón del Colorado

En qué momento y de qué manera el río del Colorado se integró en el Gran Cañón es una cuestión que sigue siendo controvertida en la geología. Se sabe que el río que pasa por este enorme desfiladero ubicado en Arizona ya existía hace unos 11 millones de años, pero este no atravesó por completo el Gran Cañón hasta hace unos 5,6 millones de años. ¿Qué ocurrió entonces en esos 5 millones de años restantes?

Uno de los grandes obstáculos que habría tenido el río fue la meseta de Kaibab, una elevación que este debía superar para integrarse completamente. Para explicar cómo el río consiguió superarla, varios estudios han lanzado sus propias hipótesis. Algunos señalan que fue gracias a los flujos subterráneos (el agua circuló inicialmente por el subsuelo, debilitando la roca), mientras que otros hablan de erosión remontante o regresiva (el agua habría ido erosionando hacia atrás hasta atravesar la meseta).

Ahora un nuevo estudio cree tener la respuesta definitiva: el desbordamiento de un antiguo lago hace aproximadamente 6,6 millones de años podría haber sido el responsable de integrar el río Colorado en el Gran Cañón. Es la conclusión a la que ha llegado un grupo de expertos de la Universidad de California (EE.UU.), cuyos resultados se han publicado en la revista Science.

Lo que dice el estudio

El nuevo estudio explica que el río Colorado no fluía de forma continua como hoy, sino que durante millones de años estuvo atrapado en varias cuencas cerradas, formando grandes lagos interiores. Estos lagos se iban llenando poco a poco hasta que el agua alcanzaba un nivel suficiente para desbordarse, conectando unas cuencas con otras.

Para llegar a esta conclusión, los expertos se fijaron en estructuras geológicas como la Formación Bidahochi, una de las cuencas ubicadas cerca del Gran Cañón. En concreto, los investigadores analizaron cristales de circón procedentes de capas de ceniza volcánica y areniscas mediante datación uranio-plomo, una técnica que permite identificar tanto la edad como el origen de los sedimentos.

Los resultados mostraron que sedimentos característicos del río Colorado ya llegaban a esta cuenca hace unos 6,6 millones de años. Esto demostraría que el río ya existía y aportaba agua y sedimentos al este del Gran Cañón, aunque todavía no estaba completamente integrado en la zona hacia el oeste. 

Los autores de la investigación señalan que el desbordamiento del lago permitió la integración del río en este espectacular paisaje, pero no fue el único proceso implicado. La erosión y el flujo de aguas subterráneas, como ya han apuntado otros estudios, también pudieron contribuir a esta integración como mecanismos complementarios en la evolución del sistema fluvial.