El dinero ha dejado de moverse solo en los mercados financieros tradicionales y empieza a buscar ganancias en los márgenes de la incertidumbre. En un mundo donde las tensiones políticas se multiplican, la especulación se ha convertido en una herramienta que algunos utilizan para anticiparse a los conflictos. Las plataformas de predicción, que antes servían para apostar sobre elecciones o eventos deportivos, hoy permiten jugar con escenarios geopolíticos de alto riesgo.
Quienes participan ven una oportunidad en los vacíos de información y en la rapidez con que se propagan los rumores. Estas apuestas no solo miden expectativas, sino que transforman los conflictos en instrumentos financieros, y con ello amplían el terreno donde se mezclan el azar, la política y la estrategia. Esa intersección entre dinero y tensión internacional es la que ha puesto a Polymarket bajo una luz incómoda, al descubrirse un caso que va más allá del simple cálculo de probabilidades.
Una apuesta concreta levanta sospechas por su ajuste al calendario militar
El Wall Street Journal ha revelado que un apostador anónimo ganó más de 400.000 dólares en Polymarket al anticipar el ataque de Estados Unidos a Venezuela, lo que ha desatado sospechas de uso de información privilegiada. Según el medio, la operación se produjo con una precisión temporal tan ajustada que resulta difícil atribuirla al azar.
La investigación señala que el usuario duplicó su apuesta pocas horas antes de la ofensiva, lo que sugiere acceso previo a decisiones militares no públicas. El caso, como no podía ser de otra manera, ha provocado un debate sobre los límites éticos de las plataformas que permiten convertir en beneficios movimientos políticos o acciones de guerra.
En los mercados de predicción como Polymarket o Kalshi apenas existen regulaciones que impidan el uso de información interna, y esta ausencia de control ha abierto un debate político sobre su funcionamiento. El modelo de estas plataformas se apoya en contratos descentralizados en criptomoneda, sin supervisión de organismos financieros.
La falta de una normativa clara ha permitido que se conviertan en terreno fértil para apuestas que, en otros entornos, serían tratadas como delitos financieros. Esta situación ha motivado que algunos legisladores propongan reformas para equiparar sus responsabilidades con las del mercado bursátil.
El análisis del Wall Street Journal indica que las apuestas se realizaron apenas unas horas antes del ataque estadounidense a Caracas, cuando más de 150 aeronaves bombardearon la capital. Las operaciones coincidieron con la orden emitida por Donald Trump y generaron beneficios inmediatos para el usuario anónimo, que comenzó a retirar el dinero en criptomonedas horas después. El detalle de los movimientos muestra una secuencia casi sincronizada con las decisiones militares, un patrón que alimenta la sospecha de acceso a información reservada.
Otras cuentas repiten patrones que apuntalan la sospecha de filtraciones
Otras operaciones similares, impulsadas por cuentas anónimas y vinculadas a la administración de Donald Trump, habían mostrado beneficios extraordinarios, lo que amplió las sospechas sobre posibles filtraciones de información. Investigadores como Tyson Brody o Joe Pompliano detectaron que algunas cuentas concentraban miles de dólares en apuestas relacionadas con Venezuela días antes del ataque. En las redes sociales, ambos subrayaron que el patrón temporal y la cuantía invertida resultan difíciles de explicar sin conocimiento previo de los hechos.
Las investigaciones apuntan a que la identidad del apostador sigue sin conocerse, pero las coincidencias temporales y la magnitud del beneficio refuerzan la tesis de que alguien con acceso previo a los planes militares aprovechó el vacío legal para enriquecerse.
Mientras tanto, el debate sobre la legalidad de estas plataformas continúa abierto. Para algunos analistas, el riesgo no es solo económico: la posibilidad de lucrarse con decisiones de guerra convierte la información en arma y el conflicto en mercado. Por si fuera poco, hay un perfil con un 100% de acierto quye ha apostado fuerte a que Israel atacará Irán durante enero.