Las excavaciones arqueológicas en el teatro romano de Cartagena han vuelto a sorprender a los investigadores al revelar un hallazgo que conecta directamente con la historia reciente de la ciudad: una bodega del siglo XIX. Este descubrimiento se ha producido en el marco de los trabajos de recuperación integral del monumento, demostrando que el subsuelo cartagenero aún alberga multitud de secretos de diversas épocas. Este último hallazgo consiste en una estructura de almacenamiento vinícola que albergaba seis tinajas cerámicas en su interior. Estas piezas han sido documentadas en la zona central sur del sitio, un área donde los arqueólogos trabajan minuciosamente para desentrañar las diferentes capas históricas que cubrieron el antiguo teatro romano durante siglos.
El equipo de arqueólogos encargado de ejecutar las obras localizó esta bodega mientras realizaba el desmantelamiento controlado de los niveles superiores del terreno. Las labores se desarrollan siguiendo una metodología rigurosa de excavación capa por capa, lo que permite registrar con precisión elementos de la vida cotidiana de centurias pasadas antes de alcanzar los niveles de la época clásica. Según los investigadores, esta bodega formaba parte del entramado urbano del antiguo barrio de pescadores, una zona humilde y popular que se desarrolló sobre las ruinas romanas entre finales del siglo XIX y principios del XX. La recuperación de estos restos permite a los historiadores documentar la fisonomía de un sector de la ciudad que, con el tiempo, se había convertido en una de las áreas más deprimidas del casco antiguo.
Además de las tinajas cerámicas, la intervención arqueológica ha sacado a la luz otros elementos domésticos de la misma época, tales como pozos, aljibes y canalizaciones, que evidencian la compleja gestión del agua y los suministros en el barrio que precedió a la gran transformación arqueológica iniciada en la década de 1980. Las actuaciones actuales cuentan con una inversión significativa de 2.196.345 euros, financiados a través de los fondos europeos ‘Next Generation’. Se trata de un programa que tiene como objetivo principal mejorar la competitividad turística de la ciudad de Cartagena y dinamizar su patrimonio histórico mediante la excavación y puesta en valor de los sectores central y oriental del pórtico.
Mientras se documentan estos restos decimonónicos, los trabajos avanzan de forma simultánea en la consolidación de la basílica oriental y la cripta del pórtico. Los técnicos trabajan en la restauración de los paramentos de opus caementicium, asegurando que los restos del periodo augusteo recuperen su esplendor y sean comprensibles para los visitantes. La alcaldesa de esta ciudad de la Región de Murcia, Noelia Arroyo, ha subrayado la relevancia de estos avances, destacando que el Museo del teatro romano aún tiene un amplio margen de crecimiento. Según la regidora, la culminación de la recuperación del pórtico tras la escena añadirá un nuevo y potente atractivo a una oferta cultural que ya incluye hitos como el anfiteatro romano.
El teatro romano de Cartagena, construido entre los años 5 y 1 a.C., tenía capacidad para 7.000 espectadores. Su graderío se dividía en tres sectores y contaba con accesos dedicados a los príncipes Lucio y Caio César. En la parte baja, la orchestra albergaba asientos de honor y daba paso a un proscenium de unos 40 metros. Debajo del escenario, un complejo sistema de colectores abovedados permitía la evacuación del agua cuando llovía. La fachada escénica destacaba con sus 15 metros de altura y dos órdenes arquitectónicos. Esta estructura combinaba tonos rojizos, blancos y grises, generando un sugerente y rico juego cromático. Tras la escena se extendía un pórtico aterrazado con una doble galería y exedras de gran tamaño. La magnitud de sus capiteles y cornisas refleja la importancia de la arquitectura pública de época augustea.
El éxito de esta joya monumental es innegable, habiendo superado recientemente la cifra de tres millones de visitantes acumulados desde su apertura en el año 2008. Solo durante el año 2025, el recinto ha recibido a más de 247.000 personas, consolidándose como el principal motor de regeneración y dinamismo turístico del municipio. La singularidad de este sitio arqueológico radica en su ocupación ininterrumpida, lo que ha permitido que la catedral vieja y los barrios modernos convivan sobre la arquitectura monumental del teatro. Esta superposición de estructuras convierte al conjunto en un testimonio material único de la evolución urbana de Cartagena desde el siglo I a. C. hasta la actualidad.
El proyecto museístico, diseñado por el arquitecto Rafael Moneo, ha sido clave para integrar estos restos en el tejido de la ciudad, permitiendo un recorrido didáctico que conecta el Palacio Consistorial con el corazón del monumento. La incorporación de nuevos hallazgos, como la mencionada bodega del siglo XIX, enriquece este discurso expositivo al mostrar la historia completa del emplazamiento. En definitiva, cada nueva campaña de excavación reafirma la importancia de este teatro romano como un centro de actividad cultural y académica en constante renovación.