Una figurilla hallada en Guatemala podría contener uno de los sistemas numéricos más antiguos de Mesoamérica

Una pequeña figurilla de cerámica descubierta en el yacimiento de La Blanca, en la costa pacífica de Guatemala, podría aportar nuevas pistas sobre los orígenes de la escritura y de los sistemas numéricos en Mesoamérica. Un estudio publicado en la revista Latin American Antiquity plantea que una serie de once puntos realizados sobre la pieza antes de su cocción podría constituir uno de los ejemplos más antiguos conocidos de numeración en la región, varios siglos anterior a muchas de las inscripciones que hasta ahora se consideraban entre las primeras evidencias de este tipo de notación.

La pieza procede de una tradición de figurillas asociada al periodo Preclásico Medio y los autores consideran que probablemente fue fabricada entre aproximadamente 750 y 650 a.C., aunque apareció en un contexto arqueológico posterior. Los investigadores subrayan que el hallazgo resulta especialmente relevante porque los primeros testimonios de escritura y numeración en Mesoamérica son escasos, fragmentarios y a menudo objeto de debate entre especialistas. Por ello, cualquier nueva evidencia puede contribuir a comprender cómo surgieron los sistemas de registro gráfico que posteriormente se expandieron por gran parte de la región.

Los once puntos que han llamado la atención de los investigadores

La figurilla pertenece a un tipo conocido por los arqueólogos como tab figurine, caracterizado por la ausencia de un rostro convencional. En lugar de una cabeza modelada de forma naturalista, estas piezas presentan una prolongación vertical que funciona como sustituto simbólico del rostro. Precisamente en esa zona aparecen los once puntos que han llamado la atención de los investigadores. Las marcas fueron realizadas antes de la cocción de la cerámica, lo que indica que formaban parte del diseño original y no fueron añadidas posteriormente.

Los puntos están distribuidos en tres columnas verticales: una formada por tres marcas y otras dos compuestas por cuatro puntos cada una. Según los autores, esta organización sugiere una disposición deliberada más que un simple motivo decorativo. Aunque reconocen que no existe una prueba definitiva que permita afirmar que se trata de una cifra, consideran que la estructura ordenada de las marcas y su ubicación en una parte especialmente significativa de la figurilla apuntan hacia una posible función numérica.

El trabajo sitúa este hallazgo dentro de un panorama más amplio de evidencias tempranas de numeración mesoamericana. Entre ellas figuran pinturas rupestres, sellos cerámicos, monumentos esculpidos e inscripciones asociadas a los primeros desarrollos de los calendarios regionales. Sin embargo, muchos de esos ejemplos presentan problemas de interpretación, ya que las series de puntos también podían desempeñar funciones ornamentales o simbólicas. Precisamente por ello, los investigadores insisten en la necesidad de abordar la figurilla de La Blanca con cautela.

Podría tener raíces mucho más antiguas

Más allá de la cuestión estrictamente matemática, el estudio propone que la pieza ofrece una ventana a la relación entre los números, el cuerpo humano y la identidad en las sociedades mesoamericanas tempranas. Diversas tradiciones posteriores de la región asociaron los sistemas de numeración con el cuerpo, especialmente con los dedos de manos y pies que sustentaban el sistema vigesimal. Los autores sugieren que esa conexión entre persona, numeración y calendario podría tener raíces mucho más antiguas de lo que se pensaba.

La ubicación de los puntos resulta especialmente significativa en este contexto. En muchas tradiciones mesoamericanas, la cabeza y los tocados funcionaban como espacios privilegiados para expresar identidad, estatus o atributos personales. Por ello, la presencia de una posible notación numérica en esa zona concreta de la figurilla podría indicar que las cifras no servían únicamente para contar objetos o registrar fechas, sino también para comunicar información relacionada con individuos concretos o con conceptos más amplios vinculados al destino y la pertenencia social.

Los investigadores reconocen que, con la evidencia disponible actualmente, no puede demostrarse de forma concluyente si los once puntos representan realmente un número. Sin embargo, sostienen que la pieza constituye una evidencia excepcional de las formas tempranas de representación gráfica desarrolladas en Mesoamérica. En un periodo del que apenas se conservan testimonios escritos, la figurilla de La Blanca aporta un indicio sugerente sobre cómo las sociedades preclásicas comenzaron a experimentar con sistemas visuales capaces de transmitir información, organizar el conocimiento y expresar aspectos fundamentales de su visión del mundo.