La madrileña que ha hecho historia al ser la primera mujer en ganar este prestigioso premio del mundo del cómic
La última edición del Cómic Barcelona ha quedado grabada en los anales de la historia cultural española gracias a un hito sin precedentes en sus galardones. En este 2026, el certamen barcelonés, que recibió a unos 92.000 visitantes, se convirtió en el escenario de un cambio de paradigma largamente esperado por el sector. Teresa Valero, nacida en Madrid en 1969, ha sido la protagonista absoluta al alzarse con el premio a la mejor obra de autoría española. Este reconocimiento no solo premia su talento individual, sino que rompe un techo de cristal que se mantenía firme desde la creación del premio en 1988. La victoria de la autora madrileña simboliza el “momento dulce” que atraviesa actualmente el cómic firmado por mujeres en nuestro país.
El galardón obtenido en Barcelona por Valero por su obra titulada ‘Contrapaso: Mayores, con reparos’, publicada por Norma Editorial, marca un punto de inflexión estratégico. Es la primera vez en casi cuatro décadas de historia del salón que una mujer recibe esta distinción máxima a nivel nacional. Este hecho inédito pone de relieve una anomalía histórica que la propia autora no dudó en señalar durante la ceremonia de entrega. Según Valero, es increíble que haya tenido que pasar tanto tiempo para que una creadora logre conquistar este prestigioso espacio. La categoría de este año destacó especialmente por contar, por primera vez, con cinco mujeres nominadas para el gran título. Este dato refleja una realidad innegable: la presencia femenina ha ganado una visibilidad y un peso específico arrolladores en la industria.
La obra premiada, el segundo volumen de una trilogía, transporta al lector al Madrid gris y convulso del año 1956. A través de un monumental fresco ‘noir’, Teresa Valero explora las profundidades de la posguerra franquista con una maestría narrativa excepcional. La trama se desencadena con la misteriosa muerte de un censor eclesiástico en el interior de una sala de cine. Este suceso sirve de catalizador para destapar una red de corrupción y secretos que implican a las más altas esferas del régimen. La autora utiliza el género policial para realizar una disección quirúrgica de una sociedad oprimida por la dictadura y sus estrictos códigos.
En sus páginas se combina la intriga clásica con una potente carga de crítica social y una mirada muy humana. El nivel de detalle en la ambientación logra que el Madrid de la época cobre una vida inquietante y real. Valero demuestra ser una cronista visual impecable capaz de capturar la esencia de una España sumida en el silencio. Uno de los pilares que sustenta la calidad de ‘Contrapaso’ es su rigurosa documentación histórica, basada frecuentemente en hechos reales. Valero no teme abordar temas espinosos como el enriquecimiento de la hermana de Franco mediante la especulación inmobiliaria. El cómic refleja con dureza el contraste entre la miseria y el hambre de la mayoría y la opulencia de la oligarquía.
También se exploran realidades silenciadas de la época, como la persecución sistemática al pueblo gitano y a los homosexuales. La censura, los abusos de poder de la Iglesia y el papel del periodismo son ejes centrales del relato gráfico. La autora ha logrado reconstruir una memoria histórica necesaria a través de una narrativa que resulta tan didáctica como adictiva. Cada viñeta es el resultado de un exhaustivo trabajo de investigación que dota a la obra de una solidez académica. Es un testimonio gráfico que utiliza la ficción para desvelar verdades que permanecieron ocultas durante décadas de represión.
La trayectoria profesional de Teresa Valero antes de este éxito histórico es vasta y comenzó vinculada al mundo de la animación. Debutó realizando labores de preproducción en estudios como Lápiz Azul para series icónicas como Tintín o La Pantera Rosa. En 1996, cofundó el estudio Tridente Animación, donde trabajó en largometrajes destacados como Astérix y los Vikingos. Su salto definitivo al mundo del cómic se produjo inicialmente como guionista de series como Sorcelleries y Curiosity Shop. No fue hasta 2021 cuando publicó su primer trabajo largo como autora completa, encargándose tanto del guion como del arte. Aquella primera entrega, ‘Contrapaso: Los hijos de los otros’, ya cosechó premios importantes y el aplauso de la crítica.
Además de su labor creativa, Valero comparte su conocimiento impartiendo clases de storyboard en universidades de Madrid. Su formación técnica en animación se traduce en una narrativa visual dinámica que dota de gran ritmo a sus páginas. El eje de la narrativa de ‘Contrapaso’ reside en su trío de personajes protagonistas, cuyas dinámicas son el motor de la historia. Nos encontramos con dos periodistas de sucesos: un veterano falangista desencantado y un joven compañero con ideales distintos. A ellos se une una joven ilustradora que representa la rebelión frente a los roles femeninos impuestos por la dictadura. Juntos forman un equipo que, a pesar de sus diferencias políticas, colabora para investigar a un asesino en serie.
Una edición muy femenina
Dicha investigación sirve para mostrar las diferentes caras de una España dividida y herida por la guerra y el miedo. Los personajes están dotados de un gran carisma y una profundidad psicológica que permite al lector empatizar con ellos. Valero está trabajando actualmente en el cierre de esta saga, que promete una conclusión a la altura del éxito obtenido. La mezcla de géneros permite que la denuncia social conviva perfectamente con el entretenimiento del mejor suspense criminal.
El éxito de Valero en Barcelona no es un hecho aislado, sino que se enmarca en una edición marcadamente femenina. Otros premios importantes fueron recogidos por autoras como Natalia Velarde, premio revelación, y la belga Alix Garin. La obra de Valero queda así consagrada como una de las piezas fundamentales de la historieta contemporánea en lengua española. Con su talento como guionista e ilustradora, la madrileña ha abierto una puerta muy importante. El futuro del cómic español es, gracias a trabajos como el suyo, más diverso, valiente y comprometido con la memoria.