La agonía de Timmy, la ballena varada en el mar Báltico que mantiene en vilo a Alemania

A Timmy se le agota el tiempo, aunque se sucedan las intentonas para liberarla. Esta ballena jorobada lleva más de dos semanas varada en la costa alemana del Báltico, una situación que se puede seguir en tiempo real a través de los medios de comunicación locales y que ha suscitado el interés de curiosos, que incluso se acercan a la zona para ver, desde la distancia, a este enorme cetáceo. 

El último intento lleva la firma de los empresarios Walter Gunz, cofundador de la cadena de distribución de electrónica de consumo MediaMarkt, y Karin Walter-Mommert, conocida en el sector de los deportes ecuestres. Una iniciativa privada en la que no participaban las autoridades públicas, según precisó el ministro de Medio Ambiente del estado federado de Mecklemburgo-Antepomerania, Till Backhaus.

En este caso, el plan consistía en elevar al animal con cojines de aire y transportarlo sobre una lona entre dos pontones hasta el mar del Norte, donde pudiera nadar libremente y salir en el atolladero donde lleva metida desde hace casi veinte días. Sin embargo, su situación sigue siendo la misma. 

Varios intentos de rescate

No es la primera vez que intentan salvar a Timmy, nombre con el que la prensa local ha bautizado a esta ballena varada de 12,35 metros de largo, 3,20 metros de ancho y 1,60 metros de alto. A estas alturas y con la repercusión mediática que ha adquirido su caso, hay pocos alemanes que desconozcan su agónica situación.

La ballena logró liberarse por primera vez por sus propios medios a finales de marzo, después de que equipos de rescate excavaron con una draga un canal en el banco de arena en el que llevaba atrapada desde hace unos días antes en la bahía de la ciudad alemana de Lübeck, en el estado federado de Schleswig-Holstein.

No obstante, el cetáceo no se adentró mar adentro. Al contrario, volvió a quedar varado en la bahía de Wismar, en Mecklemburgo-Antepomerania, donde a pesar de lograr liberarse, nunca llegó a abandonar la costa hacia aguas profundas. Finalmente, acabó encallada frente a la isla de Poel, donde algunos todavía buscan para ella una solución desesperada.

La última intentona ha venido por manos privadas y no es casualidad. Expertos y autoridades, que han monitorizado desde un inicio la situación de Timmy, creen que su salvación es imposible, pese a que el cetáceo respira de forma relativamente estable (cada 2 o 5 minutos).

“No apoyamos la operación de rescate porque, según toda la información que tenemos, esta ballena está enferma y gravemente debilitada”, declaró un portavoz de Greenpeace a la agencia de noticias alemana DPA, según recoge Associated Press. En su opinión, lo mejor es dejarla morir en paz. Una muerte triste de la que la sociedad alemana está pendiente y que los especialistas creen que es irreversible porque, aunque con ayuda, Timmy no ha podido salir del atolladero.