Unas obras contra las inundaciones descubren un poblado romano que ya luchaba contra el agua hace 1.800 años

Unas obras destinadas a proteger una zona de Bélgica frente a las inundaciones han terminado sacando a la luz los restos de una comunidad que ya tuvo que enfrentarse al mismo problema hace más o menos unos 1.800 años. Arqueólogos han descubierto en Koolkerke, a las afueras de Brujas (Bélgica), los restos de un asentamiento romano que dataría de alrededor del año 200 d.C. y donde sus habitantes construyeron infraestructuras para intentar contener el avance del agua.

El hallazgo se produjo durante la primavera, cuando se estaba trabajando en construir un depósito destinado a almacenar agua de lluvia y reducir el riesgo de inundaciones. Las excavaciones permitieron identificar evidencias de un antiguo poblado situado en un territorio que también sufría estos episodios frecuentes de inundación durante la época romana por culpa de las precipitaciones y de su cercanía al mar.

Pese a las difíciles condiciones que se dan en esa zona, sus habitantes han insistido durante años en permanecer en ese lugar. Los investigadores creen que la explicación podría encontrarse en las oportunidades económicas que ofrecía el territorio. Por ejemplo, una de las actividades que pudo desarrollarse allí fue la extracción de sal, aunque todavía no se sabe con precision la organización y las actividades que se llevaban a cabo en la comunidad.

Una batalla contra el agua

Para poder vivir en aquel entorno, sus habitantes construyeron estructuras destinadas a frenar las inundaciones. Entre ellas se ha identificado una presa que, según los investigadores, habría necesitado de un importante esfuerzo colectivo. El arqueólogo Sam De Decker explica que el lugar debía resultar especialmente atractivo para que sus pobladores regresaran y continuaran tratando de protegerlo frente al agua.

“Aquí vemos la construcción de una presa erigida en tan solo unos días. Posteriormente, se rellenó con turba, primero con cuidado y luego con creciente prisa”, explica De Decker. El arqueólogo plantea incluso la posibilidad de que el ejército romano pudiera haber colaborado en los trabajos, aunque por el momento se trata de una hipótesis. “Quizás incluso el ejército romano vino a echar una mano, ya que la mano de obra necesaria debió de ser considerable”, señala.

Los esfuerzos, sin embargo, no habrían sido suficientes para garantizar la supervivencia del asentamiento a largo plazo. Los especialistas consideran probable que el poblado acabara inundándose y desapareciendo después de perder su particular batalla contra el mar. Buena parte de sus edificios tampoco ha llegado hasta nuestros días porque estaban construidos principalmente con materiales perecederos como madera y arcilla.

Restos de la época del emperador Adriano

Los arqueólogos han localizado también cinco pozos, numerosos fragmentos de cerámica, ánforas, alfileres de bronce y monedas, algunas correspondientes al reinado del emperador Adriano. También han aparecido restos de terra sigillata, una cerámica romana de calidad que aporta pistas sobre el nivel económico de algunos de sus habitantes.

“Tenemos la certeza de que estuvo habitado. Podemos atestiguarlo gracias a la cerámica y otros hallazgos, como cinco pozos”, explica De Decker. Según el arqueólogo, los objetos encontrados también indican que algunos habitantes gozaban de cierto estatus social, como evidencia la presencia de cerámicas de mayor calidad y otros materiales recuperados.

El descubrimiento puede aportar además nueva información sobre los orígenes históricos de la cercana ciudad medieval de Damme y sobre la manera en que las poblaciones antiguas se adaptaban a territorios condicionados por el agua. El ministro de Patrimonio, Ben Weyts, ha destacado precisamente este paralelismo entre pasado y presente: “Estamos descubriendo cómo, hace casi 2.000 años, la gente afrontaba el riesgo de inundaciones, un fenómeno al que todavía nos enfrentamos hoy en día”.