El hallazgo histórico de unos restos romanos bajo un hotel en Barcelona redibuja el mapa de la antigua Barcino
Un hotel en el centro de Barcelona ha escondido en sus entrañas uno de los restos arqueológicos más excepcionales de las últimas décadas sobre la herencia romana de la capital catalana. El hallazgo de un pavimento monumental que perteneció al foro de la antigua Barcino, en un estado de conservación y de una extensión que lo hacen únicos, ha obligado incluso a redibujar el mapa que manejaban hasta ahora los historiadores sobre la colonia.
Los restos, datados entre el 15 y el 10 aC, fecha que coincide con la fundación del enclave romano, han resistido durante más de 2.000 años debajo del cé edificio Casa Requesens, en la céntrica calle Hércules, 3. Actualmente el bloque es el Hotel Gran Barcino, que llevó a cabo en 2023 unas obras de ampliación, supervisadas por el Servicio de Arqueología del Ayuntamiento de Barcelona, que derivaron en el que es uno de los descubrimientos de lo que va de siglo.
El conjunto romano, que ocupa unos 42 m2 y está formado principalmente por estas losas de piedra de Montjuïch, ha quedado integrado en un espacio museizado dentro del establecimiento turístico, propiedad de la cadena Gargallo Hotels, que ha costeado las excavaciones y que mantendrá cerrado al público salvo aperturas puntuales.
En el edificio se han localizado restos incluso en una habitación, la 110, bajo cuya ventana emerge un pedestal de mármol romano que conserva una inscripción todavía no descifrada por los arqueólogos.
Además de la calidad de la conservación y de la extensión de los restos, una de las claves del hallazgo es que permite dibujar mejor el mapa de la vieja Barcino. Las losas del foro (de hasta 149 cm de largo y 118 de ancho, y con un grosor entre 18 y 35 cm) presentan una orientación que obliga a reinterpretar la ubicación de este espacio neurálgico de la vida pública romana respecto a los dos grandes ejes viarios de la colonia: el cardo y el decumano.
“Hasta ahora se había asumido que el foro se alineaba con el cardo; la nueva documentación arqueológica indica, en cambio, que lo hacía paralelo al decumanus, lo que implica un giro de 90° en la lectura urbanística del centro de la colonia”, apuntan desde el consistorio. Esto afecta no solo al emplazamiento de foro, sino al resto de conjuntos romanos del centro de Barcelona, como el templo de Augusto, del que se conservan cuatro columnas de doce metros de altura al lado de la catedral. “Podría haber compartido esta nueva orientación o mantener la tradicional, pero la falta de evidencias arquitectónicas suficientes impide, por ahora, confirmarlo”, concluyen por ahora los técnicos.
“Es un hallazgo único, tanto por la antigüedad como por la función. Su orientación, paralela al decumanus y perpendicular al cardo, encaja con la retícula fundacional de Barcino y acompaña la hipótesis de que, justo en este punto, hubiera un espacio cívico central: el foro”, han destacado Xavier Maese, del Servicio de Arqueología.
Además del enlosado del foro, la excavación ha hecho aflorar otros valiosos restos. No son solo de la época romana, aunque los más valiosos sí pertenecen a la época de Barcino. Entre ellos, destaca un sistema hidráulico formado por dos pozos cuadrados, de 2,6 metros de profundidad, “conectados por un sifón que regulaba el flujo de agua y evitaba estancamientos”, señala el consistorio. “Este dispositivo confirma que se trata de un punto del espacio público de gran importancia”, deducen.
También se han recuperado hasta 150 fragmentos de mármol de distintas procedencias. Entre ellas, Carrara, Anatolia o Egipto, lo que según los arquitectos evidencian el carácter monumental del conjunto, elaborado con “materiales suntuosos”.