La película más salvaje y peligrosa de la historia: dejó hasta 70 heridos durante su rodaje
A finales de los años 60, al director Noel Marshall y a su entonces esposa Tippi Hedren se le ocurrió una idea para una película. Después de un viaje a Mozambique, donde presenciaron cómo una manada de leones invadía una granja debido al aumento de la caza furtiva en la zona, creyeron que hacer un largometraje centrado en el sufrimiento animal triunfaría.
Esa era la base, pero la idea de aquel proyecto fue evolucionando, hasta que el cineasta y la actriz llegaron a la conclusión de que querían contar la historia de una familia que viaja a África para reencontrarse con el padre, un naturalista que vive rodeado de leones, tigres, leopardos y otros grandes felinos en una reserva. La trama, en este caso, era lo de menos.
El problema estaba en que para desarrollar aquella trama en la gran pantalla, Marshall y Hedren tomaron una decisión un tanto problemática: utilizar animales reales sin adiestrar. Como era de esperar, aquello no salió tan bien como esperaban y el rodaje de El gran rugido (1981) acabó pasando a la historia como uno de los más peligrosos del cine.
Tigres, leones y decenas de heridos
A principios de los 70, el rancho privado de Marshall en Acton, California, se eligió como localización del rodaje. Allí convivió el cineasta y su familia junto a unos 130 animales, incluyendo leones, tigres, chitas y panteras con los que durmieron, comieron y compartieron espacio.
Como la idea había surgido de un viaje familiar, Marshall consideró que era apropiado que su esposa Hedren, la hija de ella (Melanie Griffith) y sus propios hijos, John y Jerry, fueran los encargados de protagonizar la película. Una idea de la que el director probablemente se arrepintió al poco tiempo de iniciar la grabación.
Los problemas no tardaron en aparecer. Los felinos convivían con el equipo casi como si fueran animales domésticos, pero estos no estaban entrenados, por lo que seguían teniendo un comportamiento salvaje y bastante impredecible. De los 140 miembros del equipo que trabajó en la película, al menos 70 resultaron heridos después de ser atacados por estos animales.
Algunos de los peor parados fueron Marshal y su familia. El cineasta fue mordido en una mano por un león, y sufrió varias heridas en una pierna y el tórax. Por su parte, Hedren recibió un mordisco en la cabeza y fue arañada en el brazo. Melanie Griffith, que entonces tenía 19 años, estuvo cerca de perder un ojo después de ser atacada por una leona; necesitó cirugía y recibió aproximadamente 50 puntos en la cara.
La película se estrenó 11 años después de que Marshall y Hedren pensaran la idea, pero ni siquiera entonces mereció la pena aquel tortuoso rodaje. Esta fue una auténtica catástrofe en la taquilla, donde apenas recuperó una décima parte de su presupuesto.