El nacimiento de la Virgen María constituye todo un milagro. Joaquín y Ana sumaban más de dos décadas casados, pero no lograban tener descendencia. Una infertilidad mal vista, que significaba un castigo de Dios o una señal de pecaminosidad, lo que conducía a la censura social. Las súplicas de los padres fueron constantes hasta que, según la literatura católica, un ángel se les aparece para advertirles que van a convertirse en padres pronto.
La historia sobre el nacimiento de la Virgen María ha sido reproducida en decenas de libros a lo largo de las épocas y algunos de esos manuscritos han revelado algo insólito hasta la fecha: la Iglesia era más indulgente con la infertilidad que el público en general durante la era medieval, de acuerdo con una investigación publicada en Studies in Church History.
“Comprendemos bien las teorías médicas sobre la infertilidad que existían en aquella época, teorías que a menudo atribuían el problema a desequilibrios en los humores, especialmente a la falta de calor en el cuerpo del hombre o de la mujer”, explica la profesora del Departamento de Arqueología e Historia de la Universidad de Exeter, Catherine Rider.
Sin embargo, hasta la fecha habían sobrevivido “muy pocos relatos de primera mano de parejas que luchaban por concebir” y tampoco se reparaba “en cómo se sintieron o si fueron abandonados al margen de la comunidad cristiana”. No se movían de la idea matriz: la infertilidad era toda casi una desgracia.
Contrarrestar las opiniones negativas
Rider estudió algunos de los manuscritos originales de los siglos XIV y XV, centrándose en cómo se contaban las historias sobre la concepción milagrosa de la Virgen María en la Inglaterra medieval tardía.
Entre ellas se encontraban La leyenda dorada de Jacobus de Voragine, donde Joaquín, el padre de María, es humillado por un sacerdote en el Templo de Jerusalén, lo que le obliga a no regresar a casa. Más tarde, un ángel lo consuela y le asegura que Dios no castiga la naturaleza. A juicio de la autora, esa presentación revela una perspectiva reveladora: el autor buscó empatizar con la difícil situación de las parejas sin hijos. Y no fue el único libro.
“Se copiaron con mayor frecuencia, y cada vez más en lengua vernácula, tanto para el público laico culto como para el clero. Por lo tanto, la historia de Ana y Joaquín ofreció un modelo religioso de la infertilidad con el potencial de contrarrestar las opiniones negativas que probablemente existían en la sociedad en general”, explica la autora en sus conclusiones
Este era un tema candente, recuerda la profesora, dado que el desplome demográfico tras la Peste Negra y los repetidos episodios de alta mortalidad a causa de las oleadas de peste habrían intensificado la atención sobre la fertilidad a finales de los siglos XIV y XV.