Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
Trump se revuelve tras el revés del Supremo a los aranceles y a su agenda
El plan de Rufián, en datos: la unidad de Sumar y Podemos importa más
Opinión - 'La corrupción generalizada del sistema crea monstruos', por Rosa M. Artal
Sobre este blog

Viento del Norte es el contenedor de opinión de elDiario.es/Euskadi. En este espacio caben las opiniones y noticias de todos los ángulos y prismas de una sociedad compleja e interesante. Opinión, bien diferenciada de la información, para conocer las claves de un presente que está en continuo cambio.

Miedo

Un niño con miedo

0

Miedo a las nubes. La vecina cuenta en el interior de la frutería que a su padre, de mayor, le daban miedo las nubes. Las formas de las nubes. Las caras en el cielo. Los animales mitológicos en el cielo. Los demonios gigantescos que desfilan por el cielo como un cortejo fúnebre. Nubes voluminosas con el color de la panza de los burros. No podía salir de casa porque temía que las nubes cobrasen vida. Eso es lo que la vecina le está contando al frutero. Nubes de tormenta. Nubes blancas de una angelical inocencia que de pronto adoptan formas amenazantes, de un terror doméstico, como personas que de repente, enfurecidas, estallan en repentinos ataques de ira. Nubes de color violeta que cubriendo sigilosamente el horizonte al atardecer, son tomadas como presagio de un infortunio al amanecer.

El frutero, tras recriminar a su ayudante, por salir demasiadas veces a la calle para fumar, le responde a la señora que su abuelo le tenía miedo a la autoridad. Miedo a los nombres uniformados. Miedo a los curas. Miedo a los soldados. Miedo a los policías. “Mi abuelo, casi un niño —dice—, estuvo en la guerra, en el frente de Aragón, y lo devolvieron a casa roto, con una herida de bala en la pierna. Nunca hablaba de eso, pero desde entonces no podía ver un hombre uniformado”. Miedo a las nubes. Miedo a los hombres uniformados. Miedo a que el cielo caiga sobre nuestras cabezas. Miedo a seguir fumando. Miedo a la estupidez. A la propia. A la ajena. A la que se está extendiendo en nuestro país como una peste medieval.

Cuando entro en la carnicería, portando la bolsa de plástico donde guardo los plátanos y las mandarinas, el carnicero está deshuesando un jamón. Jamones de todas las marcas. Jamones de bellota. Jamones de cebo. Jamones ibéricos. Jamones por todas partes. No ha parado de deshuesar jamones desde los primeros días de diciembre. El carnicero es bizco. Heredó la carnicería de su padre que, de joven, últimos sesenta del siglo pasado, llegó a este barrio con una mujer preñada desde la ribera de un Guadalquivir sediento. El padre murió de viejo, de una parada cardíaca. La madre vive en una residencia olvidada de sí misma y de todos aquellos que forman parte de su familia. El carnicero tiene mujer. También hijos.

Pero no se a qué le tiene miedo. Supongo a que los grandes supermercados se sigan extendiendo por el barrio o a que los clientes dejen de traerle jamones o a que le traigan demasiados o tal vez, como todos, a que la muerte visite un día de estos la casa donde vive con su mujer, su hijo y un perro lobo checoslovaco. Una vez, hace ya tiempo, hablándonos de circunstancias casuales y días del pasado, me contó que lo que más le había divertido en la vida había sido jugar un partido de fútbol en el playa de Berria, en Santoña, frente al penal de El Dueso, en una tarde destemplada de septiembre. Yo también jugué al fútbol en esa playa. Antes, mucho antes del miedo a, de repente, desaparecer.

Sobre este blog

Viento del Norte es el contenedor de opinión de elDiario.es/Euskadi. En este espacio caben las opiniones y noticias de todos los ángulos y prismas de una sociedad compleja e interesante. Opinión, bien diferenciada de la información, para conocer las claves de un presente que está en continuo cambio.

Etiquetas
stats