Molestias
Lo explicó Manuel Chaves Nogales en su impecable crónica analizando el derrumbamiento de Francia durante los últimos días de la primavera de 1940: “La masa, el pueblo, las clases medias, la pequeña burguesía, los menestrales, las personas de profesiones liberales, los tenderos, toda la plebe que ha sido durante décadas el asiento sólido de la democracia, animada de una moral ciudadana y guiada por los estrictos deberes de la ciudadanía, están dejando de ser demócratas, renegando de sí mismos, para apoyar posturas totalitarias”.
No hemos aprendido nada. Nos hemos dado una cultura narcisista de pantallas, selfies, noticias constantes, estúpidas canciones y mucha mala leche latente en las redes sociales, pero no hemos aprendido nada. Las masas modernas lo soportan todo. Todo menos la incomodidad material, física. Los derechos humanos, la crisis climática, los valores democráticos, la protección a la mujeres que están siendo asesinadas como si no hubiera un mañana, todo eso para las masas son tan solo entelequias, abstracciones, frente al hecho, concreto, irritante, de que la conexión a internet se interrumpa durante una hora o que una manifestación reivindicando la sanidad pública dificulte el acceso al bar donde se sacuden el gin tonic nuestro de cada día.
Lo importante es que nada ni nadie te moleste. Lo de defender la democracia de las fuerzas antidemocráticas que, criminalmente, están resueltas a hundir el país para así derribar el régimen, no es una cuestión que te concierna. Lo importante es que el servicio de autobuses que te conduce al trabajo funcione correctamente, que el tráfico rodado no te saque de tus casillas debido a los atascos, que nada ni nadie te impida tomar el aperitivo de cada mediodía y que te dejen tranquilo en tu pequeña rutina de ciudadano comprometido tan solo contigo mismo.
Los otros, cuando no son el infierno del que hablara Jean Paul Sartre, son, por lo general, una molestia. Más si son migrantes. Personas que hablan otro idioma o que cocinan con otros aceites o que se arrodillan, devotos, para rezar a otros dioses o que necesitan de un socorro para hacerse una vida más o menos digna; todo ello, por supuesto, sostenido con los impuestos que el gobierno te obliga a abonar. La prioridad nacional. Los españoles, primero. La proclama heredada del nazismo que nuestros nazis han puesto de moda trasladándola a la conversación pública.
Todas las tiranías comienzan así, diferenciando a los ciudadanos según su raza, su religión, su nacionalidad, su cuenta corriente o su orientación sexual. La historia ya ha demostrado numerosas veces que la decadencia de un país comienza cuando la inteligencia claudica ante la estupidez autoritaria. Me temo que en esas estamos.
Sobre este blog
Viento del Norte es el contenedor de opinión de elDiario.es/Euskadi. En este espacio caben las opiniones y noticias de todos los ángulos y prismas de una sociedad compleja e interesante. Opinión, bien diferenciada de la información, para conocer las claves de un presente que está en continuo cambio.
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