La vegetación terrestre no durará para siempre y dos científicos ya calculan hasta cuándo
La última hoja de la Tierra podría tardar cerca de 1.900 millones de años en desaparecer. Ese plazo desplaza muy lejos las estimaciones anteriores y sitúa el final de la vegetación casi junto a la pérdida de los océanos.
El desenlace llegará por el envejecimiento del Sol, que enviará cada vez más energía al planeta, y por la reducción del dióxido de carbono que alimenta la fotosíntesis. Antes de ese punto, las especies irán cediendo según su tolerancia al calor y su capacidad para aprovechar el carbono disponible.
Un modelo climático amplió el tiempo de supervivencia de las plantas
Según Journal of Geophysical Research Atmospheres, Jacob Haqq-Misra y Eric Wolf, investigadores vinculados al Blue Marble Space Institute of Science, calculan que algunas plantas podrían seguir activas hasta unos 1.840 millones de años. Otros escenarios elevan el margen hasta cerca de 1.870 millones, frente al horizonte de unos 1.000 millones que manejaban muchos trabajos anteriores.
La diferencia nace de una simulación capaz de representar mejor el clima futuro y de varios supuestos sobre la temperatura máxima que podría soportar la vegetación.
El estudio utilizó ExoCAM, un modelo climático tridimensional que reproduce la circulación atmosférica y la formación de nubes, además del comportamiento de la lluvia y el hielo. Los autores examinaron 29 escenarios con distintos niveles de radiación solar y dióxido de carbono.
Ese método redujo el calentamiento previsto por simulaciones unidimensionales empleadas en décadas pasadas, de manera que la fotosíntesis conservaría condiciones adecuadas durante cientos de millones de años adicionales. La representación regional también permite seguir cómo cambian las zonas habitables a medida que unas áreas se calientan antes que otras.
La escasez de carbono marca el límite de la vegetación terrestre
Una parte del cálculo depende del ciclo carbonato-silicato, mediante el cual las rocas retiran dióxido de carbono de la atmósfera cuando aumenta la temperatura. La actividad volcánica devuelve después una fracción de ese carbono, pero el balance puede dejar cada vez menos COâ para las plantas.
Los estudios de la década de 1980 situaron ahí el final de la biosfera vegetal, ya que muchas especies pierden la capacidad de hacer la fotosíntesis cuando la concentración cae por debajo de ciertos niveles.
El resultado principal coloca la supervivencia vegetal entre unos 1.680 y 1.870 millones de años, según la tolerancia térmica elegida y la cantidad de carbono disponible. En el caso de un umbral de una parte por millón de COâ, la vegetación alcanzaría unos 1.840 millones de años. Esa fecha queda muy cerca del inicio de la evaporación irreversible de los océanos, prevista alrededor de 1.500 millones de años en algunos escenarios.
El trabajo también sirve para estudiar planetas situados alrededor de otras estrellas. La Tierra ofrece el único caso conocido de una biosfera, y ampliar su duración posible modifica los cálculos sobre cuánto tiempo puede permanecer habitable un mundo mientras aumenta la radiación de su estrella. Haqq-Misra y Wolf añaden que la evolución podría producir adaptaciones hoy imposibles de anticipar, e incluso una civilización futura tendría la opción de alterar las condiciones planetarias.
El Sol elevará la temperatura del planeta durante millones de años
El Sol determinará buena parte de ese recorrido porque su luminosidad crecerá conforme consuma el hidrógeno de su núcleo. La estrella emite hoy alrededor de un 30% más de energía que cuando nació el sistema solar hace unos 4.500 millones de años. En los próximos 1.500 millones, la temperatura media terrestre podría subir unos 20 °C y acercarse a 50 °C, un nivel letal para la mayoría de las plantas terrestres. Algunas simulaciones alargan la supervivencia hasta 65 °C.
Las plantas responderán de forma desigual al descenso del carbono. Las especies C3, entre ellas muchos árboles y cultivos templados, desaparecerían antes, mientras las C4 aprovecharían mejor concentraciones bajas. Las plantas CAM, como cactus y agaves, capturan COâ por la noche y reducen la pérdida de agua. Algunas plantas acuáticas obtienen además bicarbonato disuelto, una vía que podría mantener la fotosíntesis cuando el carbono atmosférico resulte escaso. Esa variedad de respuestas impide fijar una única fecha para toda la vegetación.
Cuando el deterioro avance, el cambio afectará a los ecosistemas completos. Las especies menos resistentes desaparecerán primero y, con el paso del tiempo, las comunidades vegetales irán perdiendo complejidad hasta dejar solo organismos adaptados a condiciones extremas.
A la vez, el aumento de la temperatura alterará el ciclo del agua y acelerará la evaporación de los océanos. Algunos microorganismos podrían sobrevivir durante más tiempo bajo tierra, mientras la superficie del planeta perdería de forma gradual la cubierta vegetal.