Una vez restaurada, esta embarcación construida en 1928 sale este verano del museo en el que se encuentra para navegar
El laúd Santa Espina volverá a surcar la costa catalana tras el acuerdo de cesión formalizado entre el Museu Marítim de Barcelona y la Associació Patí Català i Vela Llatina Calafell. Este valioso compromiso pondrá la nave a disposición de toda la ciudadanía con el fin de divulgar este patrimonio marítimo y facilitar una navegación tradicional que sirva como un estandarte visible del museo en los puertos del Mediterráneo donde recale.
La historia del laúd Santa Espina se remonta a su lejana construcción entre los años 1927 y 1928 en la localidad de Banyuls-sur-Mer, obra del reconocido maestro de ribera Bonaventura Colomines. Este laúd de vela latina, diseñado bajo la tipología de sardinal, fue concebido originalmente para las duras faenas de pesca tradicional de la sardina y de la anchoa en aguas del golfo de León. Durante varias décadas, la nave estuvo en activo navegando bajo el nombre original de Francis, manteniendo su labor pesquera hasta los años setenta, momento en el que cesó su actividad y quedó en una situación de preocupante abandono en las arenas de la playa de la localidad de Saint-Cyprien.
El destino de la mítica embarcación cambió radicalmente en 1975, cuando un nuevo propietario decidió rescatarla de las playas francesas, acometiendo una gran reparación que le devolvió la vida y su definitivo nombre de Santa Espina. Tras pasar por manos de varios socios, se integró formalmente en 2016 dentro de las colecciones permanentes del Museu Marítim de Barcelona. Este ingreso garantizó la salvaguarda de una pieza que conserva de manera excepcional sus estructuras y esencia original casi intactas, evitando que una joya de la navegación tradicional de nuestras costas desapareciera para siempre en el olvido.
El inmenso valor histórico, patrimonial y etnológico de esta joya de la carpintería de ribera fue oficialmente reconocido en 2009, cuando la Generalitat declaró al Santa Espina como Bien Singular del Patrimonio Catalán. Esta destacada catalogación se debe a que representa uno de los mejores testimonios vivos de la marina tradicional que aún navega con vela latina, sirviendo como un nexo directo y tangible con la labor pesquera del pasado. A diferencia de otras barcas similares que terminaron sus días en el extranjero por la mayor sensibilidad patrimonial de otros países, el Santa Espina sigue en aguas catalanas como un monumento flotante de gran valor cultural.
Con unas notables dimensiones que alcanzan los diez metros de eslora y tres metros de manga, este sardinal centenario destaca por su gran estabilidad y belleza arquitectónica tradicional en madera. Para asegurar su preservación, el equipo de restauración del Museu Marítim de Barcelona ha llevado a cabo meticulosas tareas de mantenimiento y reparación bajo unos criterios de conservación sumamente estrictos. Además, la embarcación ha sido dotada de un motor completamente nuevo, una mejora esencial que busca garantizar una seguridad total durante las maniobras portuarias actuales, pero sin alterar en absoluto el alma original de esta barca histórica.
La firma del acuerdo de cesión de uso entre ambas partes representa un cambio de paradigma estratégico para el propio Museu Marítim de Barcelona, que busca expandir la difusión de su colección patrimonial más allá de los muros físicos de sus salas de exposición. Al transferir la gestión del Santa Espina a la entidad de Calafell, el museo logra que su valioso fondo no se limite a ser una pieza estática de exhibición contemplativa, sino un elemento dinámico, vivo y plenamente navegable.
Talleres contra el olvido
La presencia del Santa Espina en el municipio no es nueva, pues el laúd se encontraba amarrado en el muelle del Port de Segur de Calafell desde el pasado año, participando de forma activa en las diversas propuestas culturales organizadas por la asociación. En su nuevo hogar, la histórica barca compartirá amarre con otras embarcaciones tradicionales rescatadas, restauradas y mantenidas por la entidad, tales como la Peregrina, la Pal y Fusa, el Pauot, la Míriam, la Reina de África y la Francisca, una fiel réplica del bote local. El Santa Espina navegará bajo la experta dirección de los patrones de la asociación de Calafell, enriqueciendo este dinámico puerto con un nuevo y vibrante atractivo de la navegación clásica catalana.
La encomiable labor de la asociación de Calafell se vertebra en torno a la histórica Destil·leria - Ecomuseu de la Mar, un espacio cultural ubicado en la carretera del Sanatorio que se dedica a rescatar barcas del olvido. En sus singulares instalaciones no solo se exhiben piezas históricas no aptas para navegar, como la Montserrat, sino que también se organizan talleres prácticos para enseñar a las nuevas generaciones a restaurar embarcaciones de madera. Con la incorporación del Santa Espina a su flota activa, el ecomuseo consolida su papel esencial en la preservación de la memoria marinera, garantizando que el conocimiento de la vela latina se transmita con éxito.