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Un magistrado denuncia un complot policial para "amedrentar y acobardar" a los jueces de Arona

Un agente declaró que el titular de Juzgado número 4 había dicho que "cualquier policía para mí es un imputado"

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Fachada de los Juzgados de Arona.

Fachada de los Juzgados de Arona.

El titular del Juzgado de Instrucción número 4 de Arona y decano de este partido judicial, Nelson Díaz Frías, denunció ante el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) que se consideraba "víctima de un complot policial".

Según el magistrado, por medio de una denuncia falsa, se pretendía inhabilitarlo, ordenar su traslado forzoso y, a la vez, amedrentar al resto de jueces del Sur de Tenerife.

El motivo parece encontrarse en una causa penal que instruyó contra un agente de la Policía Nacional por lesiones y haber interceptado llamadas en la que se vinculaba a un inspector jefe con un delincuente rumano que controlaba la prostitución en el sur de Tenerife. Al parecer, también se llegó a identificar un SMS del mafioso al inspector jefe en el que se daban datos sobre una testigo protegida, causa investigada por el juez.

El Tribunal Supremo (TS) se pone del lado del magistrado y cree que está justificado el archivo de la queja presentada en su momento ante el CGPJ. El juez comunicó a este organismo que sus sospechas apuntaban a que los agentes buscaban "amedrentar y acobardar indirectamente a los otros tres titulares de los juzgados de instrucción de Arona".

De esta manera se pretendía "conseguir por estos medios coactivos y perturbadores, un espacio de impunidad para los miembros de la Policía Nacional destinados al Sur que se vean imputados", recalca.

Frías alega que recibió informaciones de que algunos miembros de la Policía estaban siendo presionados para presentar una denuncia falsa en su contra. El magistrado puso en conocimiento de sus superiores que recibió amenazas de que se le atribuirían frases que luego, curiosamente, fueron las que aparecieron en las denuncias. Por ejemplo, la expresión: "todos los policías son unos delincuentes o todos los policías son imputados o que la policía es una delincuente. O algo así. Pues como digo al ser falsa semejante aseveración que se me atribuye no sé exactamente qué es lo que se me pretende calumniosamente atribuir", apostilla.

El juez llegó incluso a calificar de "esperpéntico" que tuviera que defenderse de esta acusación. De hecho, la denuncia contra el magistrado fue presentada ocho meses después de que supuestamente hubiese sido expresada. Pero es más, el propio secretario de la sala declaró que la frase nunca se había dicho y para demostrar la ausencia de revanchas personales, el juez asegura que ni siquiera se acuerda de la cara del policía al que condenó en primera instancia.

Un agente apuntó que el día 22 de octubre de 2012 en su presencia, el juez había dicho textualmente: "Para mí el hecho de ser policía ya implica estar imputado", lo que consideró que constituía una falta "muy grave". Estos hechos fueron puestos en conocimiento de los superiores y objeto de una queja ante el CGPJ.

El denunciante justificaba lo ocurrido por el malestar del magistrado al haber sido recusado en una causa de la que luego salió absuelto en segunda instancia, así como por el archivo de otro juicio de faltas.

A partir de aquí, el policía presentó un escrito ante el comisario provincial en el que acusaba al juez de "una serie de falsedades que no puedo tolerar, maliciosas y de forma espuria y vengativa. No tengo nada que ocultar ni nada personal contra el magistrado, lo que no creo que pueda decir él, una vez que he visto como se pone en evidencia". Y como prueba proponía que se interrogara al policía y al abogado ante el que supuestamente el juez había hecho el comentario despreciativo.

Por ello solicitaba el traslado forzoso y la inhabilitación durante al menos tres años. La queja fue presentada ante el CGPJ que, sin embargo, decidió archivarla al considerar que no tenían reproche alguno que hacerle a la actuación del juez. El nombre de este magistrado trascendió en su momento por las investigaciones que realizó sobre el caso Arona.

Tras el cambio de Juzgado a finales de 2010, Frías señaló: "Nunca he recibido amenazas, ni directa ni indirectamente. Y he llevado otros casos complicados". Poco después la situación daría este giro inesperado.

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