📩 BOLETÍN | Un frente lo más amplio posible
Hola,
Hoy es martes y también amanece, que no es poco. ¡Buenos días!
Esta mañana hablamos de…
... lo que quiere la mayoría de los votantes de izquierdas
Hemos preguntado y, según una encuesta de Ateneo del Dato para elDiario.es, la mayoría de votantes de izquierdas ve necesario que Podemos y el Frente Amplio (la nueva marca de Sumar) lleguen a un acuerdo para el 29N. El 57% de los electores progresistas da “mucha” o “bastante” importancia a la unidad del espacio de la izquierda más allá del PSOE para intentar impedir que PP y Vox se hagan con el Gobierno. El sondeo lo realizamos entre el viernes y el domingo pasados, justo el día en que se anunció el pacto entre Podemos y ERC para que Rufián e Irene Montero hagan “equipo” en la campaña. El exlíder de Podemos, Pablo Iglesias, cree que la alianza de Rufián y Montero es una oportunidad de oro para que otros partidos se incorporen.
El problema es que el pacto implica que ERC compita contra los Comuns en Catalunya. El Frente Amplio, donde están integrados los Comuns, tendría difícil acoger a un partido –Podemos– que compartirá actos y pedirá el voto para ERC, su competidor en ese territorio. Ayer, a última hora de la tarde, el Frente Amplio respondió al órdago de Podemos y Rufián confirmando a Colau como candidata y pidiendo a Irene Montero que se sume.
Que la unidad de la izquierda no nacionalista a la izquierda del PSOE es condición sine qua non para evitar que PP y Vox alcancen la Moncloa es obvio. Hemos analizado los datos de las últimas encuestas y los hemos cruzado con los resultados que tuvo Sumar en 2023: por separado, el Frente Amplio obtendría ocho diputados y Podemos, tan solo dos. Pero compartiendo una única candidatura, ambas formaciones podrían dispararse hasta los 20 escaños. El plazo para presentar una coalición de izquierdas acaba el próximo viernes. Como ya nos tienen acostumbrados, habrá emoción (y más desgaste para todos) hasta el final.
- ¿Qué puede ofrecer la izquierda? El patrón de centrarse en los asuntos cotidianos ha funcionado en los pocos países donde el centroizquierda o coaliciones de izquierda siguen gobernando en Europa. Nuestra corresponsal internacional, María Ramírez, explica aquí cuál ha sido la receta de líderes como el británico Andy Burnham: ha logrado la proeza de caer simpático apelando a ideas tan obvias como rebajar la luz, fijar topes al autobús y hablar sin tecnicismos.
Por tierra, mar y aire
Ya sabemos que en esta carrera electoral –que en realidad empezó cuando Sánchez fue investido de nuevo en 2023– no son solo los partidos políticos quienes entran en liza. Quien puede hacer algo, ya lo está haciendo, como pidió el otro. El Supremo ha vuelto a marcar perfil político, en festivo nacional, ordenando la suspensión del derecho a voto de los nacionalizados por la ley de nietos y pese a que el Gobierno lo considera “materialmente imposible”. La medida, que no ha sentado bien al Ejecutivo, afectará a 163.000 españoles que perderán así ese derecho fundamental. La magistrada María Alicia Millán se desmarca de nuevo en un voto discrepante y dice que la integridad del proceso electoral exige preservar el derecho de participación. Habrá que ver si la Abogacía del Estado recurre al Constitucional y este bloquea la decisión del Supremo. El choque institucional es tan inédito como preocupante.
Llueve sobre mojado. Casos judiciales que afectan al PP, por ejemplo, de revelación de secretos, no se investigan tan exhaustivamente como se hizo con el exfiscal general. Tampoco llegan a juicio tan rápido. La instrucción de la macrocausa que esta semana comenzará a juzgar a Ignacio González, el primer presidente madrileño del PP camino del banquillo por cobrar mordidas y amañar contratos, ha durado casi 10 años. El desgaste para el PP es nulo.
A este clima se suman las provocaciones en la calle, como la que se vivió este lunes en Sol, con fascistas brazo en alto –muchos de ellos menores de 20 años– intentando entrar en la acampada por el derecho a la vivienda. Al final ha habido varios detenidos y al menos un policía ha resultado herido. Los cachorros de extrema derecha venían de gritar "Pedro Sánchez, hijo de puta" en el desfile militar del 12 de Octubre. Que las derechas iban a utilizar ese contexto como un acto más de precampaña para desgastar al Gobierno estaba cantado (o abucheado) desde hacía semanas. PP y Vox necesitan que el relato electoral vuelva a Ceuta y se aleje del problema de la vivienda. Sin duda intentarán instrumentalizar el viaje de los reyes a la ciudad autónoma previsto para hoy y mañana. Todo lo que haga falta, con tal de que no se hable demasiado de qué harán si gobiernan. Feijóo dice que si llega al poder pedirá "sacrificios", pero de momento solo ofrece vaguedades. Sabe que concretar no les conviene.
Hoy, en Un tema Al día
La importancia de llamarse ‘Huelga General’
Este martes en el podcast, Juanlu analiza la convocatoria de huelga general el próximo 11 de noviembre. Una huelga reclamada por el Sindicato de Inquilinas y por la multitud de personas que estos días ha llenado calles y plazas. Con Laura Olías, periodista especialista en información laboral de elDiario.es, analizamos cómo organizaciones más jóvenes y transversales apuestan por un método de presión sindical clásico.
Que no se te pase
- Evangélicos que violan en el Evangelio. La alianza en Brasil entre ultraderecha y cristianos evangélicos le funcionó a Jair Bolsonaro para llegar al poder en 2018. Un 30% de los brasileños se reconocen como evangélicos, así que sus líderes religiosos tienen un peso enorme. La expansión de esta rama del protestantismo está marcando el pulso de una Latinoamérica volcada casi ya por completo hacia la extrema derecha. Brasil celebra la segunda vuelta de las presidenciales el día 25 con otro Bolsonaro en la papeleta. ¿Volverán a triunfar los falsos profetas?
- A Trump le molesta Ilhan Omar. Y eso tiene consecuencias. Varios agentes federales registraron ayer la casa de la congresista demócrata más amenazada por el presidente de EEUU. El registro, según fuentes de Fox, se enmarca en una investigación por fraude en la documentación de inmigración de la diputada de origen somalí, cumplimentada por su difunto padre cuando ella era niña. Omar tiene, para Trump, todos los ingredientes de lo que más detesta: es mujer, musulmana, demócrata, refugiada y lleva velo.
- Judeline toca el cielo. A fuerza de talento, trabajo y sacrificios desde que dejó su pueblo con apenas 17 años, Judeline ha tocado el cielo de la música. Lleva cinco semanas en el número 1 de las listas y encabeza el ranking mundial de Spotify. Hemos hablado con la versión triunfadora de aquella niña de Barbate que soñaba ante la tele y que hoy celebra las movilizaciones por el derecho a la vivienda. “Las ciudades son para quienes tienen poder adquisitivo y no para quienes se las trabajan”, nos cuenta.
El bisturí de la lengua
‘Símbolo’
Llega al castellano a través del latín symbolus y este del sustantivo griego σÏμβολον, que proviene del verbo συμβάλλω ('lanzar o poner juntos'). Es una palabra compuesta por el prefijo συν- (como 'sinfonía', 'sinopsis' o 'síntesis') más el verbo βάλλω ('lanzar', 'poner'). Así que simbolizar algo es, literalmente, poner juntas dos cosas que, en realidad, son distintas. El diccionario de la RAE ofrece cinco acepciones, la primera de las cuales define 'símbolo' como un “elemento u objeto material que, por convención o asociación, se considera representativo de una entidad, de una idea, de una cierta condición, etcétera”. Una definición más interesante, aunque algo parca, es la que ofrece el Diccionario del español actual: “Asociación subliminal de las palabras para producir emociones conscientes”. Los símbolos producen emociones y por eso hay que manejarlos con cuidado.
Pero no son solo asociaciones de palabras, sino más bien de objetos, imágenes u otros elementos (ahí iba mejor la RAE) que se asocian a ideas, valores y conceptos abstractos. El ejemplo típico de un símbolo es la paloma blanca que, se supone, representa la paz. Se dice que esa asociación de dos elementos heterogéneos (ese “poner juntos”) es convencional, o sea, que es el resultado de un acuerdo colectivo. Nada más falso. Por desgracia, para mucha gente, las palomas –sean blancas o no– son ratas con alas.
En política, los enfrentamientos más profundos y viscerales suelen desencadenarse porque lo que parece un único símbolo remite a representaciones diferentes para unos y otros. En ese caso, estamos en realidad ante dos símbolos distintos (motivados por un mismo estímulo), pero nadie es consciente de ello. De hecho, gran parte de la lucha entre facciones políticas es una lucha por imponer a los rivales la interpretación supuestamente correcta del símbolo, como si esa interpretación fuera indiscutible, compartida, natural o incluso, para algunos, divina. Esa disonancia simbólica genera equívocos constantes, tan torpes como agotadores.
Cuando una facción logra imponer su interpretación de un símbolo sobre todas las demás, lo normal es que acabe apropiándoselo. Esa apropiación puede ser perfectamente irreflexiva e inconsciente. Tanto que quien la ha interiorizado sea incapaz de concebir las emociones que otras personas experimentan al contemplar ese mismo símbolo. Así, mientras unos perciben orgullo y exaltación, otros solo presienten una siniestra amenaza.
Esto es todo por hoy.
Un abrazo,
Toño