La mayoría de votantes de izquierdas apoyan que Frente Amplio y Podemos vayan juntos a las elecciones
La mayoría de votantes de izquierdas ven necesario que el Frente Amplio y Podemos lleguen a un acuerdo para acudir de la mano a las elecciones del 29 de noviembre. El 57% de los electores progresistas coincide en señalar que le conceden “mucha” o “bastante” importancia a la unidad del espacio de la izquierda más allá del PSOE para intentar impedir que PP y Vox se hagan con el Gobierno, según una encuesta de Ateneo del Dato para elDiario.es.
El sondeo se realizó entre el viernes 9 y el domingo 11 de octubre, justo el día que se anunció el pacto entre Podemos y ERC para que Gabriel Rufián e Irene Montero hagan “equipo” en la campaña y los republicanos incorporen a los morados en las listas. Según estos datos, el 26% de las personas progresistas le dan “mucha” importancia a la unidad entre Podemos y la coalición de Izquierda Unida, Más Madrid, Comuns y Movimiento Sumar; mientras que el 31% creen que es “bastante” relevante. Por el contrario, un 23% le concede poca importancia y un 11% directamente ninguna.
Por edad, la franja entre 55 y 65 años reúne a quienes más apoyan la unidad de la izquierda. Es un camino que las encuestas apuntan como clave para tener alguna posibilidad de evitar un gobierno de PP y Vox: los partidos a la izquierda del PSOE obtendrían la mitad de escaños si se presentaran por separado que si concurrieran juntos.
Los votantes progresistas destacan la “capacidad para unir a la izquierda” de Rufián
Ada Colau, Irene Montero, Mónica García, Ernest Urtasun... La lista de nombres que se han puesto sobre la mesa a lo largo de los últimos días para liderar una candidatura unitaria de la izquierda han sido muchos (y cambiantes). Según la encuesta de Ateneo del Dato, los nombres más conocidos para el electorado de izquierdas son los del candidato de ERC, Gabriel Rufián (96%), y la candidata de Podemos, Irene Montero (95%), por delante de la exalcaldesa de Barcelona Ada Colau (89%) y de la ministra de Sanidad, Mónica García (81%).
Se quedan más lejos el titular de Cultura, Ernest Urtasun (al que conoce un 72% del electorado progresista) y Pablo Bustinduy (68%). El más desconocido para el público es Emilio Delgado, portavoz adjunto de Más Madrid en la Asamblea y el elegido por su partido como propuesta para ser el número uno por la capital (62%).
De Rufián, los encuestados destacan como cualidades su liderazgo, su “capacidad para unir a la izquierda” y su “valentía”. Es el único de los siete nombres de quien los encuestados afirman que tiene capacidad para unir a los progresistas.
Para Montero se repiten las alabanzas a su “valentía”, a lo que se suma su “experiencia” y su “cercanía con la gente”, mismos atributos que Ada Colau. En el caso de la ministra Mónica García, los sondeados apuntan a su preparación, su capacidad de gestión y su experiencia. Repiten las mismas virtudes en Urtasun, pero se añade su “honestidad” como cualidad más destacada; mientras que de Bustinduy se resalta su honestidad, preparación y su capacidad de gestión. Finalmente, de Delgado se destaca que es cercano con la gente, “honesto” y “valiente”.
Quienes votaron a Sumar en las pasadas elecciones —cuando Podemos estaba incorporado a esta coalición— son los mayores partidarios de un liderazgo coral en las candidaturas, con varias personas compartiendo protagonismo, en lugar de una única persona al frente. Un 54% lo ven como mejor opción frente a un 31% que prefiere un liderazgo más personalista. En esta precampaña han surgido varios posibles tándems electorales, como el que conforman Rufián y Montero con su pacto en Catalunya o la última propuesta para que Colau y Delgado lideren desde Barcelona y Madrid.
Los mayores defensores del liderazgo individual son los votantes del PP (63%), por delante de Vox (57%) y del PSOE (50%). Si se observa por edad, los encuestados más mayores también prefieren una única persona al frente de los partidos (un 57%) mientras que los jóvenes de entre 25 y 34 años conforman la franja que más apoya que las candidaturas tengan varias caras visibles (43%).
Cruces de reproches en la cuenta atrás
El espacio de la izquierda confederal vive un déjà vu y vuelve a acercarse al plazo límite para registrar coaliciones sin ninguna certeza de que vaya a haber unidad. El movimiento de Gabriel Rufián y Podemos para hacer un tándem con Irene Montero descolocó al resto de fuerzas porque su pacto afecta directamente a los Comuns, integrados en el Frente Amplio. A priori, esta decisión complica que esta coalición pueda llegar a un entendimiento con Podemos si los morados tienen intención de pedir el voto en Catalunya para un competidor. Desde el Frente Amplio respondieron a última hora del lunes que mantienen su apuesta por el liderazgo de Ada Colau, aunque a su vez la exalcaldesa ha vinculado —al menos hasta ahora— su presencia a que la coalición incluya a Podemos.
24 horas después del anuncio de Podemos y ERC, varias voces del Frente Amplio acusaron a Rufián de poner trabas a la unidad cuando llevaba meses defendiendo la colaboración entre fuerzas progresistas para impedir que PP y Vox puedan hacerse con la mayoría absoluta del Congreso. “Constatamos la profunda decepción que han generado los movimientos de Gabriel Rufián entre el electorado de izquierdas. Iba a unir a la izquierda y está haciendo todo lo posible por dividirla”, criticaron fuentes de los Comuns. Y recordaron que fueron la segunda fuerza más votada en esta comunidad en las elecciones generales de 2023, por delante de ERC.
Entre cruces de reproches, las formaciones que componen el Frente Amplio insistieron durante el lunes que el pacto todavía es posible, algo que también hizo Rufián. El hasta ahora portavoz parlamentario de ERC se defendió de las críticas y afirmó que todavía hay “tiempo” para “una colaboración entre las izquierdas soberanistas y españolas real” si se trabaja “para ganar de verdad” en lugar de hacer filtraciones a la prensa “para ganar el relato del día”. En su comunicado de este lunes por la noche, el Frente Amplio decía que “es hora” de que las organizaciones “expresen con claridad” si quieren o no unidad.
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