A 20 minutos de Santander: la ruta circular junto a un río que es perfecta para iniciarse en el senderismo
Cantabria se caracteriza por ofrecer una amplia variedad de entornos naturales accesibles para caminantes de distintos niveles. Sus bosques, ríos y valles permiten organizar excursiones de corta duración que combinan contacto con la naturaleza y patrimonio histórico. Muchos de estos recorridos se encuentran próximos a poblaciones, lo que facilita que los visitantes puedan realizar paseos de un día sin necesidad de desplazarse largas distancias o planificar jornadas extensas.
Entre los municipios cercanos a Santander, Hoznayo destaca por sus espacios verdes y caminos señalizados que se integran en un entorno forestal. Estos senderos permiten recorrer zonas de vegetación densa y observar cómo los cursos de agua han condicionado la ubicación de construcciones a lo largo del tiempo. La accesibilidad de estos recorridos y su extensión limitada convierten a Hoznayo en una opción habitual para quienes buscan caminatas de iniciación en Cantabria.
Un elemento distintivo de esta localidad es la Fuente del Francés, cuyo nombre está vinculado a una leyenda local. Según la tradición, un abad francés, huyendo de la Revolución, se refugió en el bosque y descubrió que las aguas de la fuente tenían propiedades curativas que le ayudaron a recuperar la visión. Esta historia forma parte de la memoria cultural de la zona y aporta un contexto histórico al recorrido, acompañando la experiencia de quienes realizan la ruta.
La ruta a la Fuente del Francés
El recorrido que permite conocer la Fuente del Francés tiene un trazado circular de aproximadamente dos kilómetros y se completa en un tiempo aproximado de una hora. Su bajo nivel de dificultad lo hace adecuado para personas de distintas edades. La caminata comienza en el aparcamiento de Aguas de Hoznayo, desde donde un sendero señalado sigue el curso del río Aguanaz, proporcionando un contacto constante con el agua y con los elementos naturales que bordean el camino.
A los diez minutos del inicio se encuentra un antiguo molino. En caso de que el acceso al interior esté cerrado, el sendero ofrece la posibilidad de bordear la construcción; si está abierto, permite descender por unas escaleras hasta una cueva por la que fluye agua. Siguiendo el cauce, tras unos quince o veinte minutos, el camino alcanza una pequeña presa donde el río presenta un descenso más pronunciado, creando un punto de referencia visual y auditiva a lo largo del recorrido.
El itinerario también incluye la antigua embotelladora, actualmente en ruinas, que permite observar cómo se aprovechaba el agua de Hoznayo para su distribución entre la población local. Más adelante se localiza el balneario de la Fuente del Francés, un edificio abandonado que se encuentra junto a un sendero rodeado de pequeñas cascadas. Este tramo conduce al Molino del Trancar, que marca uno de los puntos finales del recorrido y ofrece una visión clara de la relación entre el cauce del río y las construcciones históricas.
En conjunto, la ruta combina naturaleza y patrimonio de forma accesible y segura. La vegetación del bosque y la continuidad del río acompañan al caminante, mientras que los edificios históricos proporcionan referencias sobre la actividad humana en la zona. El trazado circular permite recorrer todo el itinerario sin repetir tramos, y su diseño facilita pausas y observación del entorno. La ruta se puede realizar en cualquier época del año, constituyendo una opción de iniciación al senderismo para quienes se acercan por primera vez a los bosques y ríos de Cantabria.