Con apenas 40 habitantes: el pequeño pueblo de Cantabria con un castillo medieval escondido en un rincón de los Picos de Europa

En la comarca de Liébana, al oeste de Cantabria, todavía hay pequeñas localidades donde buena parte de su historia puede conocerse a través de las construcciones que se han conservado hasta hoy. Una de ellas es Mogrovejo, perteneciente al municipio de Camaleño y situada en el entorno de los Picos de Europa. El núcleo cuenta con 42 habitantes y reúne en unas pocas calles edificios de distintas épocas, desde una construcción defensiva del siglo XIII hasta viviendas vinculadas a la arquitectura tradicional de esta zona de la comunidad.

La imagen del pueblo está marcada por una construcción que destaca sobre el resto del caserío: la Torre de Mogrovejo. Fue levantada a finales del siglo XIII y es el principal resto medieval que se conserva en la localidad. A su alrededor se fueron construyendo después casas y otras dependencias, hasta formar un pequeño conjunto en el que conviven elementos defensivos, residenciales y religiosos. El casco está protegido como Bien de Interés Cultural con la categoría de conjunto histórico y, desde 2020, Mogrovejo forma parte de la asociación Los Pueblos más Bonitos de España.

La visita, por tanto, no se limita al edificio que sobresale sobre el resto de la población. Entre sus calles se conservan ejemplos de casas lebaniegas, casonas construidas durante los siglos XVII y XVIII, antiguos hornos de pan, un hórreo y la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción. También es posible conocer una parte más reciente de la vida de la comarca a través del Museo de la Escuela Rural. A ello se suma la opción de realizar recorridos a pie por los alrededores, una alternativa que permite combinar el patrimonio con el paisaje de montaña que rodea este punto de Camaleño.

Una construcción del siglo XIII que domina el casco

La Torre de Mogrovejo es el edificio más antiguo que se conserva en el núcleo. Su origen se sitúa a finales del siglo XIII y tiene una planta prácticamente cuadrada. Alcanza unos 21 metros de altura, está distribuida en cuatro niveles y termina en un remate almenado. Estas dimensiones hacen que pueda verse con facilidad por encima de las viviendas cercanas. Con el paso del tiempo se añadieron distintas dependencias alrededor de la construcción original, aunque parte de ellas se encuentra actualmente en ruinas.

Entre los edificios que aparecieron en su entorno se encuentra una casa solariega que fue reformada durante el siglo XIX. La presencia de estas construcciones permite comprobar cómo el espacio fue cambiando mucho después de que se levantara la torre defensiva. El resultado es un conjunto en el que el edificio medieval ocupa la parte central, mientras que alrededor aparecen inmuebles correspondientes a etapas posteriores de la historia de la localidad.

A poca distancia se encuentra la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, cuya construcción se sitúa probablemente en el siglo XVII. El templo cuenta con una sola nave rectangular cubierta con bóvedas de crucería. En su interior conserva un retablo barroco en el que aparecen los escudos de los Mogrovejo, además de una talla flamenca de la Virgen fechada a finales del siglo XV. Esta pieza es, por tanto, anterior al propio edificio religioso y constituye uno de los elementos históricos que todavía se mantienen en su interior.

La protección del casco no se debe únicamente a estos dos edificios. Parte de su interés se encuentra también en las casas construidas siguiendo modelos habituales de Liébana. Algunas tienen la planta superior abierta hacia el exterior y utilizan entramados de varas recubiertos con barro para cerrar determinados espacios, utilizados tradicionalmente como pajares. En otras aparece el patín, una escalera exterior que permite acceder directamente al piso superior. Entre las construcciones relacionadas con la vida cotidiana también se conservan hornos semicirculares adosados a algunas viviendas y un hórreo.

De las antiguas casas lebaniegas a las rutas por el entorno

Las casonas de los siglos XVII y XVIII completan un trazado en el que todavía pueden reconocerse distintas formas de construir y vivir en este territorio. Balcones, dependencias destinadas a tareas agrícolas y elementos auxiliares forman parte de un patrimonio que no se limita a los edificios monumentales. La entrada de Mogrovejo en Los Pueblos más Bonitos de España en 2020 puso también el foco sobre este pequeño conjunto urbano, donde las construcciones tradicionales siguen teniendo un papel importante.

Otra de las paradas es el Museo de la Escuela Rural, dedicado a recuperar la memoria de la enseñanza en los pequeños pueblos de Liébana. El espacio recuerda las condiciones en las que funcionaban estos centros y el trabajo de los docentes que debían impartir clase con medios limitados. Su contenido permite conocer una parte de la vida cotidiana de la comarca que no está relacionada con torres, iglesias o casas solariegas, pero que también forma parte de la historia reciente de quienes vivieron en la zona.

Los alrededores ofrecen además varias opciones para caminar. Una de las propuestas vinculadas a Mogrovejo es la ruta circular Bajo los Picos, un recorrido de ocho kilómetros cuya duración ronda las cuatro horas. El sendero está señalizado y se considera de dificultad baja. Durante el trayecto atraviesa zonas de bosque en las que aparecen hayas y melojos, además de ganar altura sobre el valle antes de regresar al punto de partida.

La combinación de todos estos elementos explica por qué una localidad de apenas 42 habitantes reúne varios lugares de interés en un espacio reducido. Una torre defensiva levantada hace más de siete siglos, una iglesia con piezas de distintas épocas, viviendas adaptadas durante generaciones a la actividad rural y caminos que recorren los alrededores permiten conocer Mogrovejo sin separar su patrimonio del territorio de Liébana en el que se encuentra.