El asentamiento arqueológico de Andalucía en el que podrás visitar la ciudad más antigua de España
A pocos kilómetros de Almería, en el municipio de Santa Fe de Mondújar, se encuentra el yacimiento de Los Millares, un asentamiento prehistórico que ofrece una mirada directa a la vida de una comunidad que existió hace más de 5.000 años. Su ubicación estratégica sobre un cerro le permitió a sus habitantes controlar rutas y recursos del valle del río Andarax, lo que favoreció el desarrollo de una estructura social organizada y de complejas defensas que han perdurado desde la Edad del Cobre hasta la actualidad.
El sitio es reconocido por su extensión y por la riqueza de los restos conservados, que incluyen tanto viviendas como espacios destinados a enterramientos colectivos. La planificación del poblado, la disposición de las murallas y la distribución de la necrópolis ofrecen indicios claros de cómo se organizaban sus habitantes y de los procesos sociales que guiaban su vida cotidiana. Esta organización ha convertido a Los Millares en uno de los yacimientos más relevantes de Europa para estudiar la transición del Neolítico a la Edad del Cobre.
Los trabajos arqueológicos realizados durante el siglo XX y hasta la actualidad han permitido documentar no solo la arquitectura y el urbanismo del asentamiento, sino también los objetos hallados, desde herramientas metálicas hasta cerámica decorada y piezas de adorno personal. Estos elementos permiten reconstruir aspectos de la economía, la producción artesanal y las prácticas funerarias de una comunidad que desarrolló técnicas avanzadas para su época.
La conservación del yacimiento ha ido acompañada de la creación de un espacio visitable que incluye un centro de recepción y una zona interpretativa, donde los visitantes pueden conocer con detalle la función de las estructuras y el significado de los objetos recuperados. Esta combinación de patrimonio arqueológico y recursos educativos facilita la comprensión del sitio, al tiempo que protege su integridad para futuras generaciones.
El asentamiento arqueológico de Los Millares
Los Millares se extiende sobre aproximadamente 19 hectáreas y se caracteriza por un sistema de defensa formado por cuatro líneas de murallas concéntricas, complementadas por 13 fortines situados a ambos lados de la rambla de Huéchar. Esta configuración permitió proteger tanto el poblado como su territorio inmediato, y refleja un nivel de planificación y control territorial excepcional para su tiempo. Las viviendas, construidas con piedra y mortero de barro, se organizaban en barrios y muestran un patrón residencial claramente estructurado.
La necrópolis, situada a las afueras del poblado y que ocupa unas 13 hectáreas, constituye uno de los elementos más relevantes del yacimiento. Con más de 80 tumbas colectivas, las sepulturas están distribuidas en pequeños grupos que parecen reflejar relaciones familiares y sociales. Cada tumba suele contar con una cámara circular de entre tres y seis metros de diámetro, algunas con nichos laterales. La cubierta se realizaba mediante aproximación de hiladas de piedra formando una falsa cúpula o mediante un techo horizontal de madera sostenido por un pilar central. La entrada a la cámara se realizaba por un corredor, y el conjunto se cubría con un túmulo de tierra y piedras, que se complementaba con elementos de carácter ceremonial.
La ocupación del asentamiento se prolongó durante aproximadamente un milenio, entre 3.250 y 2.200 a. C., periodo en el que la comunidad desarrolló prácticas agrícolas avanzadas e incorporó la metalurgia del cobre, una innovación que tuvo repercusión en la región mediterránea occidental. Los Millares está considerado como uno de los referentes más destacados de la Edad del Cobre europea por la complejidad funcional de su planificación, la extensión de sus fortificaciones y la magnitud de su necrópolis.
La estructura del poblado incluye, además de las murallas y las viviendas, una ciudadela que funcionaba como núcleo fortificado principal. Los trece fortines situados alrededor del asentamiento reforzaban la seguridad de la comunidad y permitían controlar el acceso a rutas y recursos clave. Esta combinación de defensas muestra un entendimiento avanzado de la protección territorial y de la estrategia militar aplicada a un contexto prehistórico.
Los hallazgos arqueológicos incluyen herramientas de cobre, armas, objetos de adorno y cerámica con significados simbólicos. Cada tumba colectiva contenía los restos de miembros de un mismo grupo familiar junto con sus ajuares, lo que ofrece información sobre la organización social, las creencias y los rituales funerarios de la comunidad. La conservación de estos elementos y su estudio permiten entender la vida cotidiana, los avances tecnológicos y los cambios culturales que tuvieron lugar durante más de mil años en este territorio.
El enclave arqueológico se ha convertido en un espacio accesible para el público, con recorridos que combinan la observación directa de las estructuras con información interpretativa sobre su función y su significado. Los visitantes pueden recorrer las murallas, las viviendas y la necrópolis mientras reciben explicación sobre la construcción, la distribución de los espacios y las prácticas funerarias. La planificación de las visitas asegura tanto la conservación del patrimonio como la posibilidad de que los visitantes comprendan la importancia histórica del asentamiento.
Los Millares fue uno de los primeros monumentos reconocidos como Monumento Histórico-Artístico en 1931 y, en 1985, pasó a ser Bien de Interés Cultural. Hoy, su apertura al público permite acercarse a un periodo de la historia de España que marca el tránsito hacia sociedades más complejas, con un nivel de organización social y tecnológica que lo sitúa como referente de la Edad del Cobre europea.