El embalse navarro de aguas salinas y turquesas ideal para la práctica de actividades acuáticas
Es, sin duda, uno de los recursos hídricos más espectaculares e importantes de la Comunidad Foral de Navarra. Situado en el cuadrante norteño, el Embalse de Alloz es un magnífico mar interior que se extiende entre los hermosos valles de Yerri y Guesalaz, dentro de la cuidada comarca de Tierras de Iranzu. Este singular paraje natural sorprende a todos sus visitantes por sus singulares aguas de un intenso y brillante color azul turquesa, calificadas oficialmente con una calidad excelente para el baño. Además, se trata de un ecosistema acuático muy especial, caracterizado por ser un mar de aguas salinas alimentado fundamentalmente por el caudal conjunto de los ríos Salado y Ubagua. Es, sin lugar a dudas, un destino idóneo para la desconexión total, el descanso y el disfrute en cualquier estación del año.
La rica historia de la presa de Alloz y su construcción se remonta a los albores del siglo XX en la región de Estella. Los primeros estudios para el aprovechamiento hidroeléctrico de las aguas del río Salado se iniciaron en el año 1910 con la Sociedad Hidroeléctrica de Alloz. Posteriormente, en 1916, se presentó un ambicioso proyecto para cerrar el cauce en las Peñas de Tarrabia con un muro de 40 metros de altura. Tras varios ajustes de diseño entre 1920 y 1929, la obra definitiva de la presa de bóveda concluyó el 31 de diciembre de 1930. Con una imponente altura de 66 metros, esta infraestructura retiene un volumen actual de 84 hectómetros cúbicos, cubriendo una inmensa lámina de agua de 930 hectáreas.
Este hermoso rincón navarro se ha consagrado como un escenario verdaderamente excepcional para la práctica de deportes náuticos. Los entusiastas de las actividades acuáticas encuentran en estas tranquilas aguas turquesas un verdadero paraíso para disciplinas como la vela, el windsurf, el paddle surf, el piragüismo y los hidropedales. La Escuela Navarra de Vela, que tiene su base de operaciones en la pintoresca bahía de Lerate, ejerce como el motor principal de toda la actividad recreativa de la zona. Este prestigioso centro no solo ofrece un servicio completo de alquiler de modernas embarcaciones, sino que también imparte diversos cursos de aprendizaje para todos los niveles. Entre sus propuestas más atractivas, destacan los ‘bautismos’ de vela para principiantes y los relajantes paseos organizados en catamarán o en barco por el embalse.
Las condiciones climáticas y la presencia constante del viento juegan un papel fundamental en el dinamismo recreativo de Alloz. Durante las estaciones de primavera y verano, el embalse se transforma en el lugar idóneo para iniciarse de forma segura en la navegación a vela y el windsurf. En esta zona son sumamente habituales los vientos térmicos constantes que alcanzan fuerzas de nivel tres y cuatro en la escala de Beaufort. Por esta razón, el pantano se convierte en el gran punto de encuentro para los surfistas de toda la geografía regional. Es habitual que acudan a este embalse cuando en el cercano mar Cantábrico no se registran vientos favorables para el deslizamiento de sus tablas. De este modo, la inmensa masa de agua de color turquesa combina una gran seguridad para los deportistas noveles con la brisa constante y perfecta para disfrutar sin correr ningún tipo de peligro.
Para aquellos que buscan disfrutar de un refrescante baño veraniego, el embalse dispone de dos áreas excelentemente acondicionadas: Lerate y Ugar. Ambas playas de interior ofrecen una amplia gama de infraestructuras diseñadas para garantizar la comodidad y el bienestar de los visitantes. Cuentan con amplias zonas de sombra natural, mesas de picnic para merendar en familia, aseos públicos y pasarelas de madera que facilitan un acceso cómodo y seguro al agua. Para regular la afluencia y preservar el entorno, el acceso en coche a los aparcamientos requiere una reserva previa obligatoria a través de internet. El horario de apertura de estos estacionamientos se extiende desde las nueve de la mañana hasta las nueve de la noche, ofreciendo una jornada completa de descanso.
La riqueza biológica del entorno de Alloz es otro de los grandes atractivos que cautivan a los viajeros concienciados con el medio ambiente. El vaso del embalse se encuentra rodeado por un paisaje natural dominado por densos quejigales, extensos pastizales, arbustos y frondosos bosques de pinos. Este hábitat forestal y lacustre sirve de refugio y hogar para una notable cantidad de especies de aves acuáticas y terrestres. En un paseo por las orillas es sencillo contemplar y fotografiar ejemplares de garzas reales, fochas comunes, cormoranes y patos silvestres en su medio natural. Además, el ecosistema alberga mamíferos de gran interés ecológico, registrándose avistamientos ocasionales de juguetonas nutrias en la orilla y de zorros que campean por los pinares, consolidando a Alloz como un referente de turismo verde.
Pesca y senderismo
Los apasionados de la pesca deportiva encuentran en el embalse un entorno sumamente sugerente para la práctica de su actividad favorita. Aunque no destaca por albergar densidades masivas de peces gigantescos, la diversidad de especies presentes asegura jornadas de pesca muy entretenidas. La cola del pantano y las zonas más profundas cercanas a la presa son los puntos más recomendados para lanzar las cañas. En sus aguas habitan populosas colonias de ciprínidos, destacando la gran abundancia de carpas de las variedades común y royal, así como del barbo común y del barbo colirrojo. Para quienes buscan retos de mayor dificultad técnica, el embalse también cobija poblaciones estables de trucha común excelentemente alimentada.
Para quienes prefieren mantener los pies secos en tierra firme, el embalse ofrece un sinfín de alternativas de turismo activo y cultural. Los senderistas tienen a su disposición numerosas rutas de baja dificultad que bordean la lámina de agua o se adentran en los tranquilos valles vecinos. Estos caminos rurales atraviesan viñedos y campos de cultivo, conectando pequeños núcleos habitados dedicados a la agricultura y la ganadería tradicional. Para los amantes del ciclismo, hay empresas que proporcionan servicios de alquiler de bicicletas eléctricas y rutas guiadas. Esta opción sostenible permite recorrer el perímetro del embalse y los miradores de la zona con total comodidad y sin fatiga en las pendientes. Además, la monumental ciudad de Estella-Lizarra se sitúa a escasos 15 minutos en coche, facilitando una escapada urbana.