Gaudí dejó su huella más allá de Catalunya: sus dos edificios que pueden verse en León
La Sagrada Familia, el Park Güell o las casas Batlló y Milà (La Pedrera) son probablemente los primeros monumentos diseñados por Antoni Gaudí que vendrán a tu mente si piensas en el icónico arquitecto catalán. Es normal si tenemos en cuenta que la mayor parte de su obra arquitectónica se erigió en la ciudad de Barcelona. De hecho, solo tres de los edificios que el modernista ideó se encuentran fuera de Catalunya.
Uno de ellos está en la localidad de Comillas, en la costa occidental de Cantabria. Hablamos de El Capricho (1883-1885), la primera casa particular proyectada por el arquitecto español en su juventud. El edificio, que destaca por su marcado estilo orientalista, fue construido de forma simultánea a la Casa Vicens de Barcelona, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO. Los otros dos edificios con el sello Gaudí fuera de tierras catalanas los encontramos en Castilla y León.
Palacio Episcopal de Astorga
En 1886, el antiguo palacio episcopal de Astorga se incendió. El obispo de la diócesis en ese momento, Juan Bautista Grau, necesitaba un nuevo edificio y decidió encargarle el diseño a Gaudi. Ambos eran catalanes y se conocían previamente, por lo que el arquitecto acabó aceptando la propuesta.
Gaudí diseñó el palacio entre 1889 y 1893, un momento en el que trabajaba principalmente en Barcelona y todavía no era la figura internacional que sería después. Este puede ubicarse dentro del período neogótico del arquitecto, durante el que se inspiró sobre todo en el arte gótico medieval. No obstante, Gaudí decidió abandonar la construcción al no entenderse con la junta constructora, lo que llevó al arquitecto Ricardo García Guereta a finalizar la obra.
Casa Botines
Ubicada junto al palacio de los Guzmanes (sede de la Diputación de León) y a la plaza de Santo Domingo, la Casa Botines se construyó entre 1891 y 1892 en la ciudad de León por encargo de los empresarios textiles Simón Fernández y Mariano Andrés. En aquel momento, Gaudí no era todavía el arquitecto que asociamos con la Sagrada Familia, pero ya había demostrado su enorme capacidad de innovación.
El nombre de la obra deriva del apellido del fundador de la empresa detrás de aquella petición, Juan Homs y Botines, un comerciante de origen catalán que se había asentado en la capital leonesa para expandir el negocio de la compraventa de tejidos. Cuando le pidieron el diseño, Gaudí estaba trabajando en Astorga, por lo que aceptó el encargo, entre otras cosas, por la cercanía entre ambos sitios.
La Casa Botines también se puede ubicar dentro del período neogótico de Gaudí. Aunque originalmente este fue un edificio utilizado con fines comerciales y residenciales, hoy alberga un museo que se puede visitar todo el año, donde se conservan espacios restaurados y exposiciones sobre su historia y sobre el propio Gaudí.