Pocas cosas despiertan tanta unanimidad como un buen postre. Y si hablamos de los más célebres del continente, Finlandia juega en otra liga. Su historia culinaria, muy vinculada al clima y a los productos locales, explica por qué los postres de Finlandia apuestan por sabores honestos y recetas sin excesos. Entre bayas, masas sencillas y aromas suaves, estos cinco clásicos son la puerta de entrada a un universo donde el dulce acompaña, pero no abruma.
En este recorrido por la repostería finlandesa asoman nombres que cualquier viajero ha escuchado —o probado—: el pulla, el mustikkapiirakka o el korvapuusti, dulces que han cruzado fronteras sin perder su carácter cotidiano. Finlandia puede dividirse por regiones o paisajes, pero hay algo que la mantiene unida: su manera tranquila de entender el placer dulce.
1. Korvapuusti
El bollo de canela finlandés. Similar al cinnamon roll, pero menos empalagoso y con un marcado aroma a cardamomo. Es habitual en cafeterías y hogares, y forma parte esencial de la pausa del café.
2. Pulla
Un pan dulce tradicional elaborado con cardamomo. Puede presentarse solo o en distintas formas y rellenos. Más que un postre puntual, es un básico de desayunos y meriendas.
3. Mustikkapiirakka
Tarta de arándanos, muy ligada al verano y a la recolección de bayas. Se prepara con una base sencilla y un relleno cremoso, y se sirve habitualmente con salsa de vainilla.
4. Runebergintorttu
Un pequeño pastel de almendra y ron, tradicional del mes de febrero. Se reconoce por su forma cilíndrica y por el anillo de glaseado con mermelada en la parte superior.
5. Leipäjuusto con mermelada
Conocido como “queso de pan”, se sirve templado y acompañado de mermelada de frutos del bosque. Aunque no es un postre clásico en sentido estricto, ocupa un lugar habitual al final de la comida.