Aislado en la Antártida, a Leonid Rogozov no le quedó más remedio: tuvo que operarse a sí mismo para salvarse

Leonid Rógozov en la cama, hablando con su compañero Yuri Vereschagin.

Laura Cuesta

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Imagina que estás en medio de la nada y necesitas ayuda médica urgente, pero eres el único médico en cientos de kilómetros a la redonda. Imagina que, después de estar varios días con dolores muy fuertes en el abdomen, llegas a la conclusión de que tienes una apendicitis grave y que, si no te operas, no sobrevivirás. ¿Qué se hace en ese caso? 

Leonid Rogozov lo tuvo claro en 1961, cuando se enfrentó a esta situación mientras estaba en la Antártida como una de las 12 personas que formaron parte de la sexta expedición antártica soviética. Al cirujano ruso no le quedó más remedio que realizarse una cirugía a sí mismo para salvar su vida. 

“Todavía no hay síntomas evidentes de perforación pero una sensación opresiva de presagio pende sobre mí. Eso es todo. Tengo que pensar en la única salida posible, operarme a mí mismo. Es casi imposible, pero no puedo simplemente cruzarme de brazos y darme por vencido”, escribió en su diario, según recoge la BBC. 

Debido a las condiciones climáticas extremas del lugar en el que estaban, no había forma de que Rogozov fuera evacuado ni que este recibiera ayuda médica externa con cierta rapidez. Así que el cirujano se puso manos a la obra junto a dos expedicionarios, que lo ayudaron con retractores quirúrgicos, y un espejo que le permitía ver lo que hacía en su propio cuerpo. 

“Finalmente aquí está, el maldito apéndice. Con horror noté la mancha oscura en su base. Eso significa que un día más y hubiera estallado... Mi corazón reaccionó y se ralentizó notablemente. Mis manos parecían de caucho”, detalló. Después de casi dos horas, el cirujano había completado la operación con éxito. El médico regresó a sus funciones apenas dos semanas después.

Los requisitos para viajar a la Antártida

Lo que le ocurrió a Rogozov marcó un precedente, y ahora algunas personas que se van de expedición a la Antártida deben cumplir un requisito primordial: haber pasado por quirófano para extirparse la prolongación del intestino. Pero este requisito no aplica a todos los expedicionarios. 

“Los médicos que pasan el invierno en las estaciones antárticas australianas sí deben someterse a una extirpación del apéndice. Esto se debe a que, por lo general, solo hay un médico en la estación durante el invierno. La evacuación para recibir atención médica en Australia es imposible al menos durante una parte del año”, recoge el Australian Antarctic Program en su página web.

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