Acusada de traición y fusilada por los franceses, Mata Hari pasó a la historia como la espía más famosa del mundo
La vida de Margaretha Geertruida Zelle, más conocida por su nombre artístico Mata Hari, acabó de la forma que pocos esperaban. La mujer, que se había dado a conocer como cortesana de la élite europea, terminó fusilada por los franceses, que la acusaron de trabajar para los alemanes. Su muerte sirvió para construir el mito de “espía fatal”, pero ¿quién fue realmente esta mujer?
Margaretha nació el 7 de agosto de 1876 en Leeuwarden (Países Bajos) en el seno de una familia acomodada que la envió a estudiar magisterio a una escuela privada. No queda claro si la joven comenzó una relación con el director del centro o si esta fue víctima de acoso, pero lo que se sabe con certeza es que su padrino decidió sacarla de allí.
A los 18 años, desesperada por cambiar de aires, respondió a un anuncio del periódico en el que Rudolf MacLeod, un capitán del ejército neerlandés veinte años mayor que ella, anunciaba que buscaba esposa. Margaretha y Rudolf se comprometieron una semana después de conocerse y se casaron en julio de 1895.
Juntos se fueron a vivir a la isla de Java, donde comenzó la pesadilla. Margaretha vivió un matrimonio infeliz y violento, marcado por un marido alcohólico que pronto empezó a maltratarla. Tuvieron dos hijos, Norman y Jeanne, pero el varón murió cuando tenía dos años. En 1902, la pareja volvió a Europa y al poco tiempo decidieron divorciarse, momento en el que Margaretha perdió la custodia de su hija.
Su relación con el espionaje, a debate
Margaretha tuvo que encontrar la manera de sobrevivir por su cuenta, y fue entonces cuando creó el personaje que se convertiría en su alter ego: Mata Hari, que en malayo significa “ojo del día”. Instalada en París, empezó trabajando en un circo, donde comenzó a destacar con sus bailes eróticos que más tarde la llevaron a ser contratada en fiestas privadas.
Al dinero que conseguía con aquellos bailes, en los que casi se quedaba desnuda, se sumaron los regalos que empezó a recibir de sus amantes, casi todos empresarios ricos y militares relacionados con el poder político. Tras el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914, su fama y su relación con estos personajes poderosos la pusieron en el punto de mira de algunos gobiernos.
Georges Ladoux, jefe del Deuxième Bureau (servicio de inteligencia francés), llegó a la conclusión de que Mata Hari estaba actuando como agente doble, por lo que decidió arrestarla y acusarla de espionaje. La mujer fue condenada a la pena capital. Hoy en día, son muchos historiadores los que creen que el papel que tuvo como espía fue mínimo o exagerado, y que más bien fue utilizada como chivo expiatorio.
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