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El PP se enreda con el feminismo en plena pugna con Vox

Aitor Riveiro

16 de febrero de 2026 21:01 h

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“Sobra ruido y falta trabajo serio alrededor de una mesa”. La frase la espetó el lunes la dirigente del PP Carmen Fúnez, quien protagonizó por primera vez en muchos meses la habitual rueda de prensa de inicio de semana tras la reunión del Comité de Dirección del partido. Y el destinatario no era Vox. O no solo. La declaración iba dirigida a la presidenta extremeña en funciones y líder del PP en la región, María Guardiola, incapaz de cerrar un acuerdo de investidura con una extrema derecha que ha visto en ella la oportunidad de abrir una campaña ejemplarizante para el resto de barones de la derecha que dependen de ellos para gobernar. Es decir, casi todos. Y las grietas internas empiezan a asomar.

María Guardiola está inmersa desde el pasado 21 de diciembre una secuela de lo que ya le ocurrió en 2023. Y eso que el PP arrasó en las elecciones extremeñas. Aunque no logró su objetivo de lograr a la mayoría absoluta, o al menos acercarse, sí vio cómo el PSOE se desfondaba. Ese era el principal objetivo que Alberto Núñez Feijóo tenía en ese adelanto electoral, al que le siguió el pasado 8 de febrero otro en Aragón.

Guardiola obtuvo más del 43% del voto y ganó un escaño sobre 2023, cuando perdió por la mínima. Vox también creció mucho, pero se quedó unas décimas por detrás del 17%. La baronesa del PP lanzó la negociación al día siguiente, segura de que no se iba a repetir la experiencia de hace tres años, cuando Génova la obligó a retractarse de sus declaraciones sobre la extrema derecha y su trato a las mujeres. Pero se equivocó. Aunque sume más que toda la izquierda y casi triplique a sus teóricos aliados, Vox ha elegido a Guardiola como su principal rival dentro del PP. Y han lanzado contra ella la ideología que más desprecian los de Abascal: el feminismo.

Ya ocurrió en 2023. “No puedo dejar entrar en el Gobierno a quienes niegan la violencia machista”, dijo Guardiola sobre Vox, que reclamaba al PP una coalición. Pero un viaje de ida y vuelta a Madrid le bastó a la líder extremeña para cambiar de opinión y firmar el acuerdo con la extrema derecha, en contra del compromiso personal que había adquirido. “Mi palabra no es tan importante como los extremeños”, se justificó entonces.

Guardiola ha vuelto a protagonizar estos días una situación similar. En diciembre del año pasado arrancó la campaña electoral acusando directamente a Abascal de “machista”. Todo a cuenta de una entrevista del líder de Vox en la que ya señaló que uno de los objetivos de su partido era cobrarse una pieza de caza mayor en este inédito ciclo electoral que ha pergeñado el PP: la propia presidenta. “Ese tufo machista del señor Abascal se lo podía quedar un poquito en su casa”, dijo Guardiola. La reacción de Abascal no fue quizá la que ella esperaba. Desde ese día comenzó a referirse a ella como “María Montero”, en referencia a la que fuera ministra de Igualdad y hoy eurodiputada de Podemos, Irene Montero.

Tras varias reuniones, las negociaciones están empantanadas. Vox quiere estirar el chicle lo máximo posible para afectar directamente al resto de convocatorias electorales. Ocurrió en Aragón, donde la extrema derecha logró mejor resultado que en Extremadura. Las conversaciones alcanzarán los comicios en Castilla y León, previstos para marzo. Y muy probablemente todas, o parte, se extenderán hasta las andaluzas que deberían celebrarse el próximo mes de junio.

Por eso Vox ha optado por dejar de contestar a María Guardiola, quien desveló en público la semana pasada, a la vez, que había pedido la abstención al PSOE, lo que provocó un terremoto en la dirección del PP, y que había intentado ponerse de nuevo en contacto con Vox. Por llamada y por mensaje. Resultado: sin respuesta.

En ese contexto, Guardiola dijo que “el PP no puede travestirse de Vox”. Una afirmación que provocó no solo duras críticas desde Vox, sino también desde colectivos de personas trans por frivolizar con su condición. Pero esa declaración motivó algo más: la temida llamada desde Génova. Tal y como adelantó el domingo Artículo 14, alguien de la dirección del PP telefoneó a Guardiola. Desde el entorno de la presidenta admiten que están “en contacto” con Feijóo y su equipo.

Dicha llamada provocó un giro en Guardiola, quien afirmó dos días después: “Con Vox nos unen muchas más cosas de las que nos separan”. Pero ha sido este lunes cuando la presidenta extremeña ha dejado estupefactos a muchos, propios y extraños, al afirmar en una entrevista en OkDiario: “El feminismo que defiendo es el feminismo que defiende Vox”. Una frase que no fue pronunciada tal cual por Guardiola, según se puede comprobar en el vídeo que acompaña a esa entrevista.

Alfonso Rueda: “En Galicia tenemos diferencias con Vox”

La web de Eduardo Inda modificó posteriormente el textual atribuido a Guardiola. La dirigente extremeña dijo: “Si mi feminismo fuera el feminismo de la señora [Irene] Montero, que lo que le interesa es sacar violadores a la calle, pues entiendo que pudiera ser un escollo. Pero el feminismo que defiendo, estoy convencida [de] que es el feminismo que defiende Vox”.

La rectificación llegó tarde. Las palabras de Guardiola provocaron la reacción tanto de la dirección del PP como de otros dirigentes territoriales. En su rueda de prensa, Carmen Fúnez eludió responder si existen diferencias entre el feminismo de su partido y el de Vox. Para evitar la respuesta dijo que “sobra ruido y falta trabajo serio alrededor de una mesa” e hizo un “llamamiento a la responsabilidad, a la discreción”.

Quien no expresó opinión es el vicesecretario de Igualdad, Jaime de los Santos. Fúnez siguió ante los periodistas: “Creo en un feminismo sin ningún tipo de etiquetas, donde las mujeres tengan acceso en igualdad de oportunidades y también vivan con igualdad de derechos”. No sé si la señora Guardiola hacía referencia a ese feminismo que defiende el burka o el niqab en nuestro país, que desde luego son feminismos que no se entienden“.

Fúnez introdujo así en la ecuación la decisión del PP de apoyar este mismo martes la admisión a trámite de una ley propuesta por Vox para prohibir el burka y el niqab en España, tal y como anunció este fin de semana la portavoz parlamentaria del partido, Ester Muñoz, en un videocomunicado.

Quien sí respondió fue el presidente gallego, Alfonso Rueda, que puede presumir de presidir el único territorio del PP donde Vox tiene una presencia residual. Algo que ya repetía de forma incesante su predecesor en el cargo, Alberto Núñez Feijóo. “Tengo claro que, en todos los temas que tienen que ver con feminismo, en el PP gallego y en la Xunta tenemos bastantes diferencias con los planteamientos de Vox”, dijo el lunes Rueda. Y eso que dijo no saber qué había dicho Guardiola. “Desconozco lo que dijo ni por qué lo dijo”, apuntó el barón. “Yo sé nuestra postura”, zanjó.

Y quien también dio su opinión fue Vox. Su portavoz, José Antonio Fúster, ironizó con los vaivenes de la presidenta extremeña. “Parece que hay tantas guardiolas como partidos populares”, dijo. Después se hizo el descreído al recordar que es “la misma María Guardiola que llamaba 'señoro' a Abascal”. Con todo, Fúster se mostró muy satisfecho tanto con las palabras de Guardiola como con la decisión del PP de apoyar su proposición de ley sobre el burka. “Nos alegra mucho”, dijo. Y no necesitó añadir nada más.

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