Qué ver en Calahorra, la villa riojana que celebra esta semana un homenaje a la verdura
Calahorra, la segunda ciudad más poblada de La Rioja, se encuentra situada entre los ríos Ebro y Cidacos, sobre un cerro que domina las fértiles llanuras circundantes, y destaca por su tradición agrícola y conservera, la calidad de sus viñedos y su rica historia.
El vínculo histórico entre Calahorra y la tierra ha marcado profundamente la identidad de la ciudad. La huerta, la conserva y el vino no solo forman parte de su economía, son parte fundamental de su cultura y de su forma de vida. En este contexto, la verdura ocupa un papel protagonista como uno de los símbolos de la ciudad y eje de una de sus celebraciones más auténticas.
Del 17 al 26 de abril, la ciudad celebra las XXX Jornadas Gastronómicas de la Verdura: uno de los eventos más importantes de su calendario turístico y que ha sido declarado Fiesta de Interés Turístico Regional. El programa cuenta con más de 60 actos que incluyen actividades gastronómicas, culturales, deportivas, educativas y turísticas para todos los públicos.
Un paseo por la historia
A pesar de no ser una ciudad grande, sus miles de años de historia convierten a Calahorra en un destino muy interesante para complementar con los eventos de la 'Ciudad Verdura'. Y es que es una ciudad que se descubre capa a capa. El punto de partida sugerido para dar un paseo que permita adentrarse en su historia es la Catedral de Santa María, un imponente edificio que combina estilos desde el gótico hasta el barroco y que alberga reliquias de San Emeterio y San Celedonio.
Además, hacia el casco antiguo, la Plaza de El Raso, antiguo foro romano, es el lugar ideal para contemplar la Iglesia de Santiago. Muy cerca, el Museo de la Romanización permite comprender por qué 'Calagurris' fue una de las ciudades más importantes del Imperio Romano en la península, exhibiendo tesoros como la conocida 'Dama Calagurritana'.
El laberinto de calles que conforman la antigua Judería ofrece un viaje en el tiempo hacia la Calahorra medieval, con rincones que desembocan en la Iglesia de San Andrés, cuyo retablo y portada son paradas obligatorias para los amantes del arte.
Finalmente, para entender la simbiosis de la ciudad con su entorno, es fundamental visitar el Museo de la Verdura. Situado en el antiguo convento de San Francisco, este centro interactivo explica la evolución de la agricultura y la industria conservera local, sirviendo como el preámbulo —o postre— perfecto para las jornadas gastronómicas.
La 'Ciudad de la Verdura'
En estos días, Calahorra calienta motores para acoger diez días en los que la hortaliza riojana protagonizará más de 60 actos fusionando tradición e innovación. La ‘Ciudad Verdura’ es una de las principales citas gastronómicas de La Rioja y un referente nacional en la promoción del producto local.
El Ayuntamiento de Calahorra ha reunido más de 100 colaboradores y participantes. Las jornadas arrancarán el jueves 16 de abril, encabezadas por los cocineros Ignacio Echapresto y Joseba Arguiñano a las 20.00 horas en el teatro Ideal. Hablarán de 'La verdura como patrimonio: 30 años de pasión por el campo y la gastronomía'.
Durante la semana y media que abarca el programa, habrá demostraciones cocina; talleres para adultos y niños; catas de aceite, vino y pinchos; visitas guiadas a campos, al Museo de la Verdura, al patrimonio industrial conservero de la ciudad, a la Catedral de Santa María y por la zona histórica de Calahorra; además de experiencias turísticas por el entorno de la ciudad.
Entre las actividades más destacadas sobresale una ruta de pinchos con 35 bares participantes y más de 70 elaboraciones de cocina en miniatura, así como menús en 14 restaurantes. En todos los casos con la verdura como protagonista. A ello se suman espectáculos musicales y animación en las calles, que contribuyen a dinamizar el ambiente festivo durante toda la celebración.
Entre los actos más singulares figura la Pasarela ‘Ciudad de la Verdura’: un desfile en el que se presentan trajes y complementos elaborados a base de productos vegetales. En esta edición —que tendrá lugar el 24 de abril—, actuará como madrina la modelo Laura Sánchez.
Asimismo se impartirán charlas divulgativas tratando la ciencia, la alimentación saludable, y el diseño alimentario, junto con exposiciones relacionadas con la tradición de la ciudad y el diseño en el sector alimentario.
Una ciudad marcada por la tierra y el tiempo
Calahorra no puede entenderse sin su milenaria historia. Los primeros vestigios de presencia humana datan de la Prehistoria, más específicamente del Paleolítico Inferior, hace aproximadamente 2,5 millones de años. La región ha sido habitada desde entonces con un desarrollo progresivo principalmente a partir de la Edad del Hierro, aunque fue con la llegada de los romanos cuando la ciudad adquirió un rol realmente protagonista en el valle del Ebro.
Fue en esta época que lo que hoy en día es Calahorra se convirtió en el 'municipium Calagurris Iulia Nassica'. La ciudad se desarrolló entonces con esplendor, con importantes infraestructuras urbanas como termas, acueducto y una avanzada red de saneamiento. Su relevancia para el Imperio fue tal que llegó a contar con el favor del emperador Augusto, además de ser cuna del retórico Marco Fabio Quintiliano. A este periodo se remonta también el arraigo de la tradición cristiana en la ciudad.
Tras la caída del Imperio romano, Calahorra mantuvo su valor estratégico tanto en época visigoda como durante el dominio musulmán, cuando pasó a llamarse ‘hisn Qalahurra’. En este periodo de su historia se desarrollaron los sistemas de riego, que posteriormente impulsarían el auge agrícola de la zona, que la define hasta hoy en día. En 1045, los cristianos reconquistaron la ciudad, que ocupó un papel importante en las relaciones fronterizas y comerciales de la época medieval.
Durante la modernidad, la agricultura siguió siendo el centro indiscutido de la economía de Calahorra, consolidando su huerta como su principal recurso. En el siglo XIX, la ciudad se integró en la expansión de la industria conservera, situándose como uno de los principales núcleos productivos del país en ese sector, potenciado por los avances tecnológicos y de comunicaciones como la llegada del ferrocarril.
En el siglo XX, la ampliación de los regadíos y la industrialización reforzaron su crecimiento económico, pese a episodios difíciles como la Guerra Civil. En las décadas siguientes, la ciudad evolucionó urbanísticamente y amplió sus servicios, adaptándose a las necesidades de una población en crecimiento.
En la actualidad, Calahorra se presenta como una ciudad moderna, que ha sabido mantener su estrecho vínculo con la tierra. Ese legado agrícola e histórico se refleja hoy en eventos como las Jornadas Gastronómicas de la Verdura, donde tradición, producto local e innovación se dan la mano para ofrecer una experiencia cultural llamativa para quienes estén en busca de un plan diferente.