Aunque también verás castaños, hayas o abedules, en esta ruta descubrirás uno de los mejores robledales de la cornisa cantábrica

Alberto Gómez

18 de septiembre de 2026 11:45 h

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Considerado uno de los espacios forestales mejor conservados de la región, el Robledal de Ucieda se despliega majestuoso en el Parque Natural Saja-Besaya. Aunque también verás castaños, hayas o abedules, en esta ruta descubrirás uno de los mejores robledales de la cornisa cantábrica. Esta impresionante masa boscosa abarca más de 3.600 hectáreas entre las cuencas de los ríos Saja y Besaya, ofreciendo un verdadero refugio de biodiversidad. Al recorrer sus frondosos senderos, el caminante experimenta una inmersión sensorial única donde las densas copas filtran la radiación solar y pintan matices dorados sobre el suave manto de hojarasca del suelo boscoso.

La riqueza vegetal de este monte atlántico destaca por la convivencia armónica de robles centenarios, conocidos como cajigas, junto a hayas, castaños, abedules, acebos, alisos y avellanos. Entre las joyas botánicas resalta el célebre Roble Tumbao, ejemplar singular que cayó hace más de un siglo, pero logró sobrevivir haciendo crecer sus ramas verticales hacia la luz solar. En otoño, la arboleda brinda un espectáculo cromático incomparable, desplegando una paleta de tonos ocres, cobrizos y rojizos que viste la ladera montañosa. La protección institucional ha permitido catalogar una decena de ejemplares veteranos como Árboles Singulares de Cantabria, garantizando así su preservación.

El vínculo histórico entre la población local y el monte de Ucieda se remonta a la Edad Media, época en la que los habitantes del valle de Cabuérniga aprovechaban los recursos de forma sostenible. De los bosques se extraía madera imprescindible para edificar viviendas tradicionales, fabricar herramientas de labranza y elaborar carbón vegetal para las ferrerías autóctonas. Asimismo, floreció la destacada artesanía de la ebanistería, conocida como Garaúja, que mantenía la actividad económica familiar durante los prolongados inviernos. Como testimonio de aquel valioso patrimonio cultural, Ucieda conserva soberbias casonas montañesas de los siglos XVII y XVIII, entre las que sobresalen los palacios de Quirós y Escagedo.

Para explorar este enclave natural parten diversas rutas de senderismo desde la antigua serrería de la Casa del Monte, espacio transformado hoy en un popular punto de acogida y área recreativa. Destaca la amena Ruta de los Puentes, itinerario circular que bordea el cauce del río Bayones y permite cruzar arroyos cantarines a través de románticas pasarelas de madera. Quienes buscan mayor reto pueden emprender la Ruta de Hayacorva, ascendiendo más de 500 metros de desnivel hacia el refugio de Urizosas y las inmediaciones del alto del Toral. El trazado regala soberbias vistas panorámicas hacia las divisorias de los valles cantábricos, combinando tramos de pista cómoda con senderos tradicionales inmersos en la espesura del sotobosque.

La fauna autóctona encuentra en el dosel boscoso de Ucieda un hábitat ideal para alimentarse y reproducirse lejos de las agresiones urbanas. Durante la estación otoñal, el bosque vibra con el ritual de la berrea, momento en que los majestuosos ciervos machos emiten sus potentes bramidos para atraer a las hembras. Entre el follaje también es habitual avistar cautelosos corzos y detectar rastros de jabalíes, mientras las aves encuentran un refugio privilegiado. Los observadores de avifauna pueden admirar especies como el picamaderos negro, el herrerillo capuchino, el trepador azul o el carismático mirlo acuático en las cristalinas aguas del río Bayones, custodiadas desde las alturas por el vuelo majestuoso del águila real.

Tradiciones arraigadas

La cultura de la comarca se halla estrechamente ligada al entorno natural a través de celebraciones tradicionales arraigadas en el sentir popular. Un ejemplo es cuando la campa de Ucieda acoge la afamada Fiesta del Cocido Montañés, un evento de Interés Turístico Regional que ensalza la gastronomía tradicional cántabra. Asimismo, las brañas del monte celebran la romería festiva de Nuestra Señora del Moral, hermanando a los valles vecinos en una cita entrañable. Muy cerca del robledal se pueden visitar otros hitos de interés patrimonial, como la mágica Fuentona de Ruente con su leyenda de la anjana, el histórico conjunto de Carmona o el asombroso bosque de secuoyas gigantes ubicado en la frondosa localidad de Cabezón de la Sal.

La conservación de este valioso ecosistema caducifolio constituye un compromiso prioritario dentro de la estructura de la Reserva de Caza Saja. En las laderas de Collaverde se ubica un rodal selecto de roble dedicado a la recolección de bellotas para la mejora genética de las masas forestales de Cantabria. Este valioso trabajo silvícola asegura que las futuras generaciones continúen disfrutando de un paisaje saludable y resistente ante los retos ambientales. Visitar el Robledal de Ucieda supone recorrer un santuario viviente de historia, biodiversidad y belleza natural, donde los robles veteranos permanecen firmes como guardianes de la montaña cantábrica, invitando al caminante a contemplar la serenidad del monte.