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Luis León Barreto

Luis León Barreto (Los Llanos de Aridane, 1949), licenciado en Periodismo por la Complutense, ha sido subdirector de La Provincia, director del Club Prensa Canaria, jefe de Prensa del Cabildo de Gran Canaria. Premio de novela Blasco Ibáñez por 'Las espiritistas de Telde' (1981), traducida al rumano, alemán, inglés, italiano y francés. Premio de novela Pérez Galdós por 'Ulrike tiene una cita a las 8' (1976), premio Julio Tovar de Poesía, Santa Cruz de Tenerife, 1970, por 'Crónica de todos nosotros', premios de periodismo Leoncio Rodríguez, Víctor Zurita, León y Castillo. Autor de casi 30 libros: novelas, relatos, novela negra, cuentos para niños, ensayo, poesía. Figura en importantes antologías, así en 'Cien años de cuentos (1898-1998). Antología del cuento en castellano', de José María Merino, Alfaguara, Madrid, 1898, y en 'Kanarska kratka prica', antología de narradores publicada en Zagreb, Croacia.

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Ramón Araújo, el juglar gallego y palmero

Él es no solo un humorista fundador de Anticraisis y el Trío Zapatista, un músico en la línea de Les Luthiers, un practicante de la Comedia del Arte italiana, ese teatro popular provocativo, un compositor, un pensador, un enseñante, un autor de libros, el letrista de la cantante Ima Galguén, el alma de grupos que hablan de las cosas cotidianas sino que, sobre todo, se considera un juglar de los caminos que habla a borbotones.

En un reciente viaje a Cuba comprobé el modo en que un humorista atacaba algunos males del sistema, el humor frente a la cerrazón de un régimen. Ramón dice que las dictaduras aguantan mejor el humor que las democracias. Explica que en el mundo árabe existían satíricos en los mercados, así en Bagdad, cuando la dictadura de Sadam Hussein, había un grupo satírico tolerado por el régimen; los reyes tenían sus bufones a los que también se les permitía todo. En cambio, la autoridad democrática está a la defensiva, depende de elecciones, se tiene miedo al error que puede quitar votos. Son 23 años de Anticraisis y el Trío Zapatista, un trabajo que llega a la gente por su intencionalidad. Lo explica: Nosotros trabajamos de una forma subterránea. Yo no soy tanto revolucionario como evolucionario, creo que necesitamos transformarnos en otra cosa. Me gusta pensar que representamos la función original del juglar, que es hacer la crónica. El pueblo es muy sufrido y no cree en ideologías. En La Palma Domingo Acosta Guión fue el Quevedo insular, muy punzante, es una de mis grandes influencias. En las ventas de Mazo la gente se pasaba los papelitos con sus poemas, despertó una vocación en mí. Yo a los 12 años escribí un verso satírico en la venta, mi padre me echó la bronca pues la Guardia Civil estaba vigilante, pero despertó parte de mi vocación. Acosta Guión es un personaje clave en el pensamiento palmero, se comenta que sus versos los leía Blas Pérez González, ministro de la Gobernación con Franco, que llegaban incluso a leerse en el Consejo de Ministros. La gente preguntaba ¿ya escribió Domingo algo nuevo?

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Cuba: la difícil transición, la magua de los canarios y un encuentro de escritores

Volvimos a Cuba 29 años después para una visita muy intensa en la cual recorrimos 2.000 kilómetros de carretera, desde La Habana a Holguín y desde Holguín a Pinar del Río, de extremo a extremo a través de las ciudades más conocidas. Cuba con sus verdes, Cuba con sus huertas y sus vegas y La Habana Vieja, una auténtica joya en restauración. Territorio fraternal donde los cubanos te consideran uno de ellos, aunque esté casi olvidado el enorme aporte de los canarios. La excusa fue un encuentro de escritores, sexta edición de La Isla en Versos, al que acudimos con ayuda del programa Canarias Crea, en el que los participantes de aquí tuvieron protagonismo, y en el que más de 50 escritores latinoamericanos y europeos hicieron sus aportaciones. Se oyó mucha música cubana, hablamos de literatura canaria y hubo versos de autores nuestros. Destacables fueron una poeta de Honduras, 21 años, y una pareja de Costa Rica.

Me gusta la calidez del idioma en los labios de aquella gente, fue estupendo escuchar los acentos de las 15 nacionalidades presentes, la cadencia del español latinoamericano, sus variantes, sus soluciones para esquivar el inglés. Además participaron una brasileña, un noruego, una suiza y un alemán. También estuvieron en el grupo el promotor de arte Diego Casimiro y la soprano Alma Andiux. Y de Cuba siempre nos interesaron tres cosas: el campo, la monumentalidad de La Habana y el estoicismo de los ciudadanos, acostumbrados a sobrevivir con ingenio más allá del injusto y prolongadísimo bloqueo norteamericano. La isla de las cien mil columnas se está rehabilitando, palacetes y casas lucen recientes fachadas, se levantan hoteles y complejos turísticos, y, como escribió Pedro Juan Gutiérrez, el de la ácida Trilogía de La Habana, la gente está dispuesta a “resolver” el día a día con mucha picaresca. No se aprecia una transición política y la económica parece seguir el modelo chino hacia el desarrollo. Sin duda admirable el trabajo que la Revolución ha hecho en educación, sanidad y vivienda, se publica una enormidad de libros y a través de la UNEAC hay movimiento cultural en todas las provincias. Pero, aparte el despegue turístico, no hay cambios: ni la embajada de EEUU en La Habana tiene embajador ni, viceversa, tampoco hay embajador cubano en Washington. Cuando a un miembro del Partido le pregunté si en el futuro podría haber otra agrupación política distinta del PCC, frunció el gesto y respondió que eso se vería, como muy pronto, en veinte años.

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El fracaso de Canarias como región

La pregunta es si realmente nuestra autonomía ha servido para construir Canarias o más bien para establecer y perpetuar situaciones de insatisfacción y enfrentamiento entre islas capitalinas e islas llamadas menores. El Cabildo de Gran Canaria se queja de la beligerancia de los políticos de allá, que son todos de la misma fuerza y por tanto reman a golpe doble. Gran Canaria tiene un electorado sin ideología, que históricamente es capaz de dar mayorías absolutas a UCD, al PSOE y al PP, así como de expresar gran apoyo a una fuerza nacionalista de izquierda como fue UPC, Unión del Pueblo Canario, con políticos como Manuel Bermejo, el alcalde, o Sagaseta, el diputado. En el Cabildo grancanario ha habido recientemente presidentes del mismo partido pero claramente antagónicos entre ellos: María Eugenia Márquez, José Macías, José M. Soria y José Miguel Bravo de Laguna. Y siendo antagónicos difícilmente podían construir una línea de continuidad, difícilmente podrían establecer prioridades y objetivos. Gran Canaria no tuvo la suerte de contar con agrupaciones de carnaval en los barrios, que hábilmente engarzadas por Manuel Hermoso, dieron pie a ATI y, de ahí, a Coalición Canaria, un partido político que, pese a retroceder electoralmente, siempre gobierna. Dadas las bondades de nuestro prodigioso sistema electoral, da igual que sea la segunda, la tercera, la cuarta o la quinta fuerza en votos: siempre va a estar en la cúspide, de la misma forma que en El Hierro o La Gomera un diputado se saca con poco y en las islas capitalinas exige mucho. También se ve con estupefacción que los presidentes autonómicos sean de Tenerife desde Adán Martín para acá, con Paulino Rivero, dos mandatos, y ahora con Fernando Clavijo. Parece ser que en el Estatuto de Autonomía se establece que ningún político de Lanzarote, La Palma o Fuerteventura pueda llegar a presidir el territorio. ¿No estaba establecido que habría una rotación en cada legislatura? Lo mismo sucede con la ley de sedes, que ha permitido engrosar los funcionarios y los servicios en un sitio y desmantelarlos en otro. Las principales consejerías radican allá, las minucias aquí. Es un tema recurrente y en la tertulia del mediodía del veterano y hábil Jorge Alemán, en UD Radio, estuvimos debatiéndolo J. Fraguela, Victoria Sabroso, Rosario Valcárcel y yo mismo.

La continuidad política en Tenerife ha permitido el despegue de infraestructuras y servicios. En la TV Canaria los informativos y los espacios que generan opinión tienen su sede allá, la evasión y el divertimento radica acá. No tenemos una buena educación, nuestra sanidad se acerca al tercermundismo, el paro juvenil es estratosférico pero podemos estar orgullosos de nuestra Superburocracia. En esta autonomía hemos construido una clase funcionarial que ha creado una administración compleja, duplicada y hasta triplicada, con conflictos entre las distintas administraciones. El ideal es hacerse funcionario, un sueldito seguro para toda la vida. Y el entramado generado es casi una aberración, el vuelva usted mañana de Larra multiplicado por diez, el pasarse la bola entre unos y otros. Los gobernantes, eufóricos, creen que ya cumplen creando un batiburrillo de leyes y normas reguladoras, una enorme maraña legislativa, cuyos beneficiarios suelen ser los bufetes de abogados y altos funcionarios, secretarios municipales, interventores, etc. que interpretan las leyes y adquieren un poder similar al de los grandes sacerdotes en Egipto.

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¿Qué hacemos con los musulmanes de aquí?

Vivir en un lugar tranquilo y en paz es un ideal común a mucha gente, ahora somos un país de inmigrantes y hemos de convivir con los diferentes. Pero en estos momentos hay gente que se siente amenazada y rechaza a las comunidades que vienen de otro espacio. Ello supone el florecimiento de movimientos xenófobos, racistas, de intolerancia, que según los analistas pueden incrementarse en los próximos años. En las cenas con amigos del mundo artístico y de la bohemia cultural siempre se trata una variedad de temas, que pueden ir desde la economía al islamismo radical. Y, ahora mismo, tras el ambiente generado por los últimos atentados, se percibe una tendencia a la islamofobia. Hemos de considerar que incluso en Los Llanos de Aridane, calle Pío XII, hay abierta desde hace años una pequeña mezquita, y los musulmanes son visibles en los pueblos de la isla.

Pero tenemos que mantener una mirada tranquila y flexible sobre los acontecimientos, y tratar de situar todos los problemas en su justa medida. ¿Cuántos musulmanes hay en Canarias? Legalmente, unos cien mil en todas las islas. El año pasado en Lanzarote el segundo nombre de varón más registrado fue Mohamed, prueba inequívoca de que en el archipiélago existe una bolsa importante de saharauis, marroquíes, senegaleses, etc. En las conversaciones siempre hay quien opina que, a la vista de los atentados yihadistas, a toda esta gente hay que expulsarla. Eso mismo pensaba Donald Trump cuando estaba en plena campaña pero ha de predominar el sentido de la convivencia, a fin de cuentas necesitamos a los inmigrantes, y que estos se integren en la sociedad que les recibe, porque realizan funciones imprescindibles para el colectivo. Sabemos también que las autoridades policiales están haciendo una buena labor de vigilancia y un control sobre los brotes de radicalización en nuestro entorno. En este sentido, la prevención y la vigilancia están funcionando debidamente.

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Los que matan a sus mujeres tienen cara de asesinos

Hemos empezado el año con un reguero de mujeres asesinadas por sus antiguas parejas, y eso crea alarma social. Cada vez que en los medios de comunicación se da cuenta de la muerte violenta de una mujer, joven o mayor, y en la misma información se reproduce la cara del maltratador, nos damos cuenta de que ellas no se merecían a esos personajes. Y su gran error debió ser la falta de perspicacia, la escasa lucidez que tuvieron para entablar relación con tales sujetos y el no haber podido cortar sus relaciones a su debido tiempo. En las fotografías difundidas por los diarios, entre otros muchos casos hemos tenido amplia información de David Batista, el asesino ya juzgado de Laura González, a la que quemó en una tienda de la Calle Real de Santa Cruz de La Palma, y, más recientemente, el de Ayoze Gil, el que presuntamente quitó la vida a su preciosa novia de 23 años, Yurena López, en Telde, cuando esta ya estaba consiguiendo reorganizar su vida, con trabajo fijo, coche nuevo, una joven de hoy con las ideas claras de lo que le convenía para su futuro.

En mis estudios de Derecho en la Universidad de La Laguna (hice la mitad de la carrera, porque el periodismo me llamó con más urgencia y me permitió autofinanciarme desde los 19 años) supimos en Derecho Penal que el jurista italiano del siglo XIX Cesare Lombroso señaló que las causas de la criminalidad están relacionadas con factores físicos y biológicos, como si ciertos delincuentes estuviesen predeterminados a ser malos. Así, concebía el delito como el  resultado de tendencias innatas, de orden genético, que pueden ser observadas en ciertos rasgos corporales de los delincuentes habituales (asimetrías craneales, determinadas formas de mandíbula, mirada amenazadora, forma de las orejas, etc.) En sus obras se mencionan también como factores desencadenantes el clima, la orografía, el grado de civilización, la densidad de población, la alimentación, el alcoholismo, la instrucción, la posición económica y hasta la religión. Venía a significar que en determinadas personas ya nacen con inclinación para ser delincuentes. Evidentemente, la jurisprudencia no acepta este determinismo, esta especie de fatalismo. Pero a mí particularmente me parece que algunos matadores de mujeres tienen cara de asesinos natos, y en las fotografías que conocemos de ellos los delata el perfil donde asoma la ira, el orgullo machista, el ambiente: la maté porque era mía, o la maté porque ya no quería ser mía. Como si la mujer fuese un objeto de su propiedad, incapaz de rebelarse, un juguete al que ya no se desea, al que hay que eliminar. Y esta ola de muertes por violencia conyugal tiende a crecer, acaso porque cuando se publica uno de estos tristes sucesos se está efectuando un efecto llamada.

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El show de los monos aulladores

Salen las distintas especies de monos aulladores en las tertulias, en las televisiones, en los programas de telerrealidad. Son tribus dispuestas a defender el territorio, a ganar territorio ajeno, y para ello se zarandean, compiten en sus alaridos. Hay que aullar para marcar el territorio, para advertir a los intrusos. Ninguno quiere bajarse de su árbol, nadie puede llevarles la contraria, y, naturalmente, en la selva el mono más chillón es el que se lleva la audiencia. Manejando el mando de un canal a otro de los 200 disponibles, uno también se siente mono aullador que se deleita con la farsa cotidiana, pues en tertulias políticas, deportivas, concursos varios o Gran Hermano resuena el alarido de nosotros, primates. Todo es teatro, espectáculo vociferante. Pero tuve la suerte de pertenecer a una generación de periodistas que ejerció su trabajo en un periodo excitante.

Éramos jóvenes y atrevidos, y el futuro era nuestro porque Franco tenía que morir, eran tiempos de libertad vigilada y por eso padecimos algunas sanciones, multas, fichas de la policía que nos generaron dificultades a la hora del servicio militar. Pero el régimen tenía los días contados, no se puede ir contra las leyes de la biología y llegó noviembre de 1975. No sin sustos ni el temor que siempre nos generaba la casta militar, contemplamos el nacimiento de la democracia. También padecimos después la angustia que algunas mañanas nos generaba ETA matando a diestro y siniestro, yo era redactor-jefe de Diario de Las Palmas y llegaba a las ocho de la mañana cuando los teletipos empezaban a vomitar los atentados del día. Dicho esto, me reafirmo en que mi grupo generacional tuvo mucha fortuna, pues pudimos ejercer el periodismo en el periodo más hermoso de la historia contemporánea. Las dos Españas que según Antonio Machado helaban el corazón de los recién nacidos confluían al final de los setenta en una voluntad de concordia, y de este modo la reconciliación fue posible más allá de los deseos de venganza. El periodismo se convirtió en el Parlamento de Papel, consolidada la libertad de expresión fueron entrando una a una las leyes de la modernidad, por ejemplo antes las mujeres necesitaban la firma del marido si querían comprarse un coche, tardó en llegar pero fue reconocida la capacidad plena de la mujer, la ley del divorcio, el aborto, etcétera. En tiempos todavía de censura previa, padecimos alguna que otra represión por el hecho de informar, sobre todo en nuestro paso por la redacción de El Día de Santa Cruz de Tenerife, cuando éramos estudiantes en la Escuela de Periodismo de La Laguna, pero ya estábamos acompañados de nombres tan señeros como Alfonso García Ramos y Ernesto Salcedo, y de compañeros que han hecho historia.

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Una neoyorkina en Los Indianos, Mararía y Justo Jorge Padrón

Unas semanas antes del carnaval recibí un correo sorprendente. En él una joven profesora norteamericana residente en Nueva York me anunciaba su deseo de viajar a Santa Cruz de La Palma para conocer la fiesta del carnaval, pues, oh milagro, había podido conseguir un ejemplar de mi novela Carnaval de Indianos en la ciudad de los rascacielos y se proponía trabajar una tesis doctoral sobre la figura del indiano en la literatura española. Laura Hydak, que habla un español perfecto, es docente en la universidad Rutgers de Nueva Jersey y está becada por la Fundación Mellon. Tiene dos años por delante para realizar su investigación y promete volver a la isla de La Palma, que le ha fascinado.

“Estoy trabajando con otras novelas que tratan el personaje del indiano, es decir del emigrante que vuelve de países americanos, pero son más bien históricas y se centran en sagas familiares. En cambio Carnaval de Indianos tiene muchos personajes y un vocabulario muy rico, propio de esta isla. El libro del escritor palmero me costó mucho encontrarlo en Nueva York, pero al fin lo conseguí, y me ha interesado mucho.” Destaca Laura la riqueza y expresividad de la fiesta, y la significación del personaje de la Negra Tomasa.

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De masones, Dios, ateos y agnósticos

Vivimos en el barrio erróneamente denominado El Zardo, le sobra la zeta pues Sardo con ese era el apellido de un eclesiástico originario de Cerdeña, Italia, que poseyó estos terrenos de medianías por encima de Almatriche, antiguo municipio de San Lorenzo. Y tanto en Gran Canaria como en el piso de La Palma solemos hacer cenas para tertuliar con ocho o diez comensales. Tertulias que incluyen lecturas de relatos y poemas de los presentes. En la última, con estufa, chimenea, buen Rioja e incluso aguardiente de Las Manchas, pasamos un buen rato. La cosa empezó antes de las nueve y acabó a las cinco en punto de la madrugada y a ella asistieron dos masones de distintas logias, un par de empresarias, una trabajadora social, profesoras de primaria y de enseñanza media en activo y jubiladas, y un fotógrafo argentino que ha venido huyendo del clima y la contaminación de Torrejón de Ardoz. Además estaba el escribidor que suscribe, todos en la franja de edad entre los 50 y los 70. Jóvenes viejos o viejos que, con esto del alargamiento de la esperanza de vida, se niegan a dejar de ser jóvenes, abominan del alzheimer. Entre otros temas hablamos de la radicalización de Podemos, de los conflictos del momento, de los ritos de las distintas religiones, de la mala fama de la masonería quizá porque al general Franco le negaron su ingreso y de las actitudes y/o expectativas ante eso que llamamos el más allá.

Cuando murió aquel buen alcalde que fue Juan Rodríguez Doreste, con la catedral repleta, el entonces obispo Ramón Echarren, a quien teníamos por hombre progresista, ni corto ni perezoso anunció que, puesto que el alcalde había manifestado su condición de agnóstico, no iba a realizar los tradicionales actos fúnebres. De modo que pidió que los presentes rezáramos un Padrenuestro, y ahí acabó la cosa, no sin la decepción de buena parte de los reunidos. Porque agnósticos somos quienes dudamos y no podemos afirmar ni negar la existencia de Dios. Agnóstico significa gente sin un conocimiento definitivo y taxativo de la divinidad, y es una respetable. Los agnósticos no afirmamos ni negamos a Dios, porque la idea de Dios es demasiado absoluta y en su nombre se han cometido demasiadas barbaridades.

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La liberación de la mujer, Anaïs Nim y Néstor de la Torre

Desde que en 1949 Simone de Beauvoir publica El segundo sexo entendemos que una mujer no nace sino que se hace según los condicionantes sociales. En los años 60 del pasado siglo hubo felices acontecimientos: saltaron a la luz la revolución sexual, la liberación femenina, las protestas de los hippies y la lucha contra la discriminación racial. La idea de que la mujer viene al mundo para ser esposa, ama de casa y madre estalla en pedazos cuando Betty Friedan publica La mística de la feminidad, 1963. Dos años antes, en 1961, en EEUU son aprobadas las píldoras anticonceptivas, con lo cual ellas asumen el control sobre su cuerpo; la sexualidad se separa de la mera reproducción, lo cual realza el placer y el erotismo, caen en el olvido las prácticas conyugales con la luz apagada y la actitud pasiva de la esposa. Tras siglos de represión y condena de las religiones, llega la libertad sexual a occidente. Mientras, en África y buena parte de Asia la mujer sigue siendo un objeto con pocos derechos, la frecuente mutilación del clítoris la inhabilita para el disfrute. En  1976 Shere Hite publica su informe en el que concluye que las mujeres no necesitan a un hombre para obtener un orgasmo, según su estudio solo el 30 por ciento de las féminas habían experimentado el orgasmo a través del sexo con penetración.

La vida es una vorágine maravillosa, escribió Anaïs Nim el 3 de enero de 1935 en sus diarios. Ella fue un prototipo de mujer liberada, entregada sin tapujos al amor con muchos hombres, y entre ellos nada menos que Henry Miller. Nacida en Francia de padres cubano-españoles, su prosa es caliente, rápida, eléctrica, visceral, sus confesiones en primera persona han sido adoradas por millones de lectores y criticadas por otros tantos. Ella se incorpora como protagonista esencial de sus libros, con una carga autobiográfica fuera de toda duda. La vida es la literatura, y la literatura es la vida: sus experiencias personales, sus nirvanas y sus depresiones, sus atrevimientos de vivir a fondo, sus placeres y ese síndrome de culpa del que resulta difícil escapar, el contraluz de la depresión ocasional y la soledad constituyen el eje de sus libros. Una vida consumida a fondo, de una cama a otra, de una piel a otra, quedan sus valiosos testimonios de personajes que conoció: Lawrence Durrell, Salvador Dalí, Antonin Artaud o el propio Henry Miller. En la preciosa edición de Siruela titulada Diarios amorosos (Incesto, 1932-1934 y Fuego, 1934-1937) hay una cita al pintor grancanario Néstor de la Torre, amigo de Joaquín, el hermano de la autora: “He visto las pinturas de Néstor de la Torre. El primer pintor moderno que me ha apasionado y emocionado profundamente”, 21 de febrero de 1933. Más allá de las ceremonias de posesión, los celos, el síndrome de culpa por las infidelidades, el entendimiento de la pareja abierta, la proliferación de tríos y su enamoramiento de June, la propia mujer de Miller, esta Anaïs que sin duda fue hermosa escandalizó con sus escritos a la sociedad de su época. Incluso se atrevió con uno de los tabúes milenarios de nuestra civilización: el incesto, a través de la relación con su propio padre. La puerta ya estaba casi abierta para que ella se lanzara a vivir cada minuto de su vida, entregada a la pasión, a la alegría de vivir, los encuentros fugaces, la música de jazz, los artistas fracasados, las drogas, las contradicciones. La furia del deseo que el orgasmo solo aplaca fugazmente, el poso de decepciones cuando se constata que todo es efímero. Más allá de los reproches y las consideraciones de la moral establecida, fue decidida, nunca dejó de sentir la necesidad de experimentar, de ir más allá de lo establecido. Delta de Venus, publicado en 1977, cuando ya la autora había muerto, es un libro fundamental dentro de la literatura mundial.

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La ‘Modernidad líquida’, el futuro espeso

Pasados los atracones navideños, las gloriosas cenas familiares en las que pueden salir a la luz antiguas rencillas y devaneos que saltan sobre la mesa con la tercera copa, cuentas pendientes de los muchos vericuetos de la vida, nos encontramos que la cuesta de enero se hace pesada. Este pasado lunes, 16 de enero, es considerado el día más triste del año, o Blue Monday, porque existe una fórmula que señala como desgraciado al tercer lunes de enero, tras ponderar las deudas navideñas y la bajona postvacacional. La formulita fue desarrollada por un psicólogo de la universidad de Cardiff, en Gales, en base al duro invierno, las deudas de Navidad y el pago de las tarjetas de crédito, amén de los regalos, cenas y comidas fuera de casa, viajes, lotería y gastos extras que apabullan nuestras cuentas corrientes. Asimismo entran en juego el dinero que se tarda en cobrar en enero y la abundancia de números rojos. También se evalúan los intentos fallidos de dejar de fumar, bajar de peso, acudir al gimnasio, aprender inglés, etc. Todo esto no tiene base científica, es una especie de superstición para depresivos, pero es lo que hay. Para colmo, con el frío polar que circula por medio mundo, los pensamientos se congelan.

En los próximos meses celebraremos los 100 años de la Revolución rusa y hace muy poco se cumplieron los 25 años de la desaparición de la Unión Soviética. El comunismo, que durante un tiempo fue una forma de esperanza contra el capitalismo, la aspiración de un humanismo diferente, se fue al cajón de los trastos inútiles pues –si bien proporcionó educación y sanidad para las mayorías– sus logros trajeron falta de libertad, represión, censura y extensión de la pobreza a las capas más amplias de la población. Hace poco también hemos conmemorado un nuevo aniversario del nacimiento de Martin Luther King (nació el 15 de enero de 1929) y ya estamos bajo el naciente imperio de Donald Trump, que amenaza con convertirse en la nueva lepra universal. Los populismos son la respuesta que quiere arrasar con lo que teníamos y amenazan con extenderse sus restricciones al libre comercio, barreras a la inmigración, el reforzamiento de las fronteras. El movimiento del péndulo en la historia de los humanos.

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