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Rafael Reig

Soy profesor y enseño ahora en Hotel Kafka, hace años que vivo sobre todo de mi Olivetti, publicando artículos donde me dejen (y paguen algo). En Público escribí a diario desde su fundación y ahora, sobre libros, en el cultural de ABC. He publicado varias novelas, incluso por entregas en el diario 20minutos (Hazañas del capitán Carpeto), y otras como ‘Todo está perdonado’, ‘Sangre a borbotones’ o ‘Manual de Literatura para caníbales’. Vivo en Cercedilla, en la sierra de Guadarrama, y tengo una hija, Anusca, que evita leer nada escrito mí, ni siquiera mi blog personal.

Al enterrador

Hace tiempo me dio la impresión de que usted venía a hacerse cargo de la liquidación del PSOE. Los hechos lo confirman: es el sepulturero de un partido al que ya sólo le queda descansar más o menos en paz. Basta el testimonio de su incoherencia, de su propensión a la chapuza, de su grandilocuencia desmentida siempre por sus actos y sobre todo del su comportamiento de ciclista con pájara o de boxeador sonado que da tumbos erráticos contra las cuerdas antes de caer sobre la lona como un peso muerto.

¿Le parece razonable romperse la garganta presumiendo de democracia interna y de primarias, para luego recurrir cuando le conviene a los candidatos designados desde arriba? ¿Coherente acaso? ¿Ejemplar tal vez?

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A la hinchada de Podemos

Querido amigo Iñigo Sáenz de Ugarte, deberías saber que no se puede poner en cuestión a nada ni nadie relacionado con Podemos, porque los comentaristas de su fogosa hinchada se te echarán encima, y eso que tu artículo es más bien moderado. Por ejemplo, ni siquiera mencionas algo muy conocido: ningún profesor titular de universidad que trabaje a tiempo completo puede poseer más del 10% de una empresa, y Monedero tenía el 100%. Pero Monedero es un hombre honrado. En cierto modo, podría hasta argumentarse que no incumplía el espíritu de la ley, pues aquello no fue nunca una empresa de verdad, sino una mera ficción fraudulenta construida para pagar menos impuestos. ¿Este individuo es el nuevo san Jorge que le cortará las cabezas al dragón bicéfalo del bipartidismo? Pues vamos aviados.

La hinchada de Podemos es tan violenta y tan refractaria al simple razonar como la de cualquier equipo de fútbol. Sólo utilizan unos pocos chascarrillos pueriles (que no argumentos) repetidos con la testarudez de un niño pillado con las manos en la masa. Veamos los cuatro más frecuentes:

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A Rosa Montero

Por lo visto, a Marruecos no hay que hacerle enfadar, así lo admite nuestro periódico. Estamos a merced de este impresentable reyezuelo de una de las dictaduras más siniestras del mundo y hemos decidido seguir así. De hecho en este artículo apenas se menciona el tema del Sáhara, que sin duda es un asunto que agrada poco al sátrapa Mohamed VI, ante el cual se arrodillan nuestras autoridades. Incluso los presidentes y jefes de Estado españoles realizan el primer viaje a rendir pleitesía a semejante estafermo con chilaba, en lugar de visitar a los saharauis en los campos de refugiados.

¿Por qué? Sin duda porque el volumen de negocio que obtienen de Marruecos es suficiente para perder la dignidad. Quizá el primer acto público de Juan Carlos I, entonces el heredero de Franco, fue visitar el Sáhara. ¿Qué hizo allí? Pues no sabemos bien, quizá algún negocio, porque el caso es que desde entonces el Sáhara es tema tabú (también para el PSOE, por cierto, que dejó de recibir al Polisario). Luego el tal Juan Carlos fue rey (quizá algo grave habríamos hecho para merecer semejante castigo) y se consideró primo o algo así del dictador de Marruecos. Parece normal en el heredero político del general africanista de voz aflautada que asoló el país durante casi cuarenta años. Del Sáhara el rey Juan Carlos no volvió a acordarse. Estaba en otra cosa: cazar osos y elefantes, diseminar esperma por Europa, regatear en su yate, cosas así. Pero el caso es que España fue la potencia colonizadora del Sáhara y decidió venderla a otros estados, sobre todo a Marruecos. A cambio ¿de qué?

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A Luis Solano

Hace unos años tuve la suerte de ser invitado a uno de los encuentros de Verines, en una playa asturiana, a un coloquio sobre el libro electrónico. Me lo han recordado las declaraciones de Antonio María Ávila, con quien compartí muy a gusto unos cuantos whiskies allí, cuando nos fugábamos de alguna conferencia.

Se hablaba de los “soportes” y los “contenidos”, y recuerdo que dije que eso era un engaño: que el “soporte” era el texto literario, porque lo que de verdad importaba era vender cacharros electrónicos, usando para ello como “soporte” las novedades editoriales y el siempre oportuno escudo de “defensa de la cultura” (en cuyo nombre se cometen las mayores tropelías y, sobre todo, se puede ganar mucha pasta y exigir otro tanto en subvenciones). Pura ferretería con obsolescencia programada para multiplicar los beneficios.

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A Ignacio Escolar

He leído con tanto interés como siempre tu artículo sobre las elecciones griegas. Que tu análisis sea agudo y bien informado no puede sorprender a nadie. En él enumeras  los primeros compromisos a los que Syriza, una vez en el poder, tiene que hacer frente: “prohibir el embargo de la primera vivienda, restablecer la paga de Navidad para los pensionistas que cobren menos de 700 euros mensuales, garantizar el suministro eléctrico para aquellos hogares pobres que no pueden pagarlo y subir el salario mínimo hasta los 750 euros”. Como bien dices, que esto sea “revolucionario” es como si ir sin corbata o llevar la falda por encima de la rodilla fuera un atrevimiento. Da que pensar y también mucha pena.

Comparas (tu quoque) a Syripas con Podemos. No acabo de verlo.

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A Sarayu Caulfield

No salgo de mi asombro al leer este elogio de la capacidad de realizar varias tareas simultáneamente que dicen que tienen unos tipos a los que llaman “nativos digitales”. No me queda claro si, al hacer dos cosas a la vez, ¿hacen alguna de las dos mejor? ¿O al menos una de ellas? Tampoco sé si se trata de tareas mecánicas o de tareas como, por ejemplo, la lectura de Hegel.

A lo mejor, como dice uno de los comentaristas, estamos hablando de que estos chicos tienen mucha facilidad para dispersarse.

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A Paula Corroto

Querida Paula, he leído con mucho interés tu artículo sobre Mark Zuckerberg y su decisión de leer un libro cada dos semanas. Me parece estupendo tu punto de vista: qué gran noticia que alguien que puede hacer algo (o más bien mucho) lo haga.

Quizá el mejor espaldarazo que pueda recibir la lectura ha sido éste. Que en lugar de adoptar un régimen para adelgazar, muchas personas este año se hayan puesto a plan con el “método Zuckerberg” me parece una de esas noticias buenas a las que tan alérgicos sois los periodistas. En mi pueblo somos muchos los que estamos siguiendo el “plan Zuckerberg”, pero por nuestra cuenta: los libros no los elige ese tipo, sino nosotros.

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A los lectores

Una cosa es predicar y otra dar trigo, ya lo sabemos. A mí, francamente, que Podemos sea un partido político (o movimiento nacional) machista me parece mal, pero no tan grave como la constatación de que prometen lo que sea y hacen luego lo que les da la gana. ¿Paridad? ¿Igualdad de sexos? ¿Listas cremallera? En las 25 localidades más pobladas, tan sólo hay cuatro mujeres elegidas para dirigir Podemos a escala municipal. Esto supone un porcentaje del 16%.

Están sólo un poco por encima de cualquier consejo de administración de una empresa.

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A Manuel Vicent, Juan Cruz, etc.

Lamento mucho la muerte del dibujante Máximo y no me parece el momento apropiado para dar mi opinión sobre él. Me dirijo a usted, señor Vicent, señor Cruz, y tantos otros, para hacerles una pregunta: ¿es necesario olvidarlo todo? Bien está que le dediquen ditirambos y elogios del tamaño que les parezca oportuno, pero ¿había que callarse el resto?

Hace muchos años, hablando con un gran periodista, surgió el nombre Máximo. Me dijo: bueno, con Máximo ya sabes, siempre estuvo donde convenía, desde muy joven, con la campaña de Franco. Le pregunté de qué campaña me hablaba.

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A las pornógrafas

He leído este artículo en contra de las limitaciones a la pornografía y, como a muchos comentaristas, me ha llamado la atención esta frase: “ Si recibiesen una educación sexual adaptada a su edad, deberían saber diferenciar algo que, sinceramente, mucha población adulta tampoco distingue: que el porno es ficción”.

Ficción son muchas cosas. El amor, por ejemplo. Siempre he pensado que es un malentendido que prolongamos porque nos interesa. Ficción es la contabilidad de la mayoría de las empresas, un género narrativo cercano a la literatura fantástica o de terror. Ficción es la maternidad (y la paternidad), un relato en el que nos encontramos a gusto y con la mejor posibilidad de nosotros mismos, pero no por ello más verdadero. Ficción es la patria. Ficción somos cada uno de nosotros, que nos contamos a los demás bajo el punto de vista más favorecedor.

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