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Rafael Reig

Soy profesor y enseño ahora en Hotel Kafka, hace años que vivo sobre todo de mi Olivetti, publicando artículos donde me dejen (y paguen algo). En Público escribí a diario desde su fundación y ahora, sobre libros, en el cultural de ABC. He publicado varias novelas, incluso por entregas en el diario 20minutos (Hazañas del capitán Carpeto), y otras como ‘Todo está perdonado’, ‘Sangre a borbotones’ o ‘Manual de Literatura para caníbales’. Vivo en Cercedilla, en la sierra de Guadarrama, y tengo una hija, Anusca, que evita leer nada escrito mí, ni siquiera mi blog personal.

A los periodistas

Por supuesto que ignoro si el copiloto, de cuyo nombre no quiero acordarme, causó el terrible accidente de avión. De ser así, ¿por qué querría nadie suicidarse de esa forma, pudiendo hacerlo a solas en su domicilio? Sólo se me ocurre una razón: el deseo de convertir su muerte en algo de fama mundial. Siempre habrá quien, una vez decidido a liquidarse, prefiera hacerlo convertido en acontecimiento universal, antes que hacerlo en discreta soledad. ¿Aunque para ello tenga que causar la muerte de más de cien personas? En ese caso nos encontramos ante un caso extremo de una patología conocida como erostratismo, que la Academia define como “manía que lleva a cometer actos delictivos para conseguir renombre”.

Como se sabe, Eróstrato fue un efesio que en el 356 a. de C. incendió el templo de Artemisa (o Diana) sólo para hacerse famoso, como él mismo admitió. Con muy buen juicio, Artajerjes prohibió, bajo pena de la vida, repetir su nombre, lo que no impidió que haya quedado registrado en la historia. Hasta Cervantes le recordó en el Quijote: “ lo que cuentan de aquel pastor, que puso fuego y abrasó el templo famoso de Diana, contado por una de las siete maravillas del mundo, sólo porque quedase vivo su nombre en los siglos venideros; y aunque se mandó que nadie le nombrase ni hiciese por palabra o por escrito mención de su nombre, porque no consiguiese el fin de su deseo, todavía se supo que se llamaba Eróstrato”. Por lo menos la intención fue buena, a mi parecer.

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A los votantes

Es norma que las elecciones vayan precedidas de una jornada de reflexión, cuando todos sabemos que la única reflexión se produce hoy, el día después, cuando ya no tiene remedio. O sí. ¿Vamos a dejar que desaparezca la izquierda también en el panorama nacional? Sin duda IU ha hecho méritos más que suficientes para que le den su merecido, pero ¿podemos permitirnos un parlamento nacional sin una sola voz de izquierdas? Por mi parte creo que no y no me apetece vivir en un país en el que la única izquierda concebible sea el populismo de derechas de Podemos o el del PSOE.

Ahora tenemos una bisagra y una cuña. Podemos se coloca en el quicio como bisagra para subastar sus votos, mientras que Ciudadanos se ha convertido en lo que estaba destinado a ser: la cuña capaz de fragmentar el voto de al PP. Hasta ahora, nada había funcionado y el PP, tan ecuménico, no perdía un solo voto, desde el de los nazis al de los liberales elegantes con un MBA. A partir de ahora, el PP tendrá que entenderse con Ciudadanos y el PSOE con Podemos. En otras palabras: los señoritos de siempre se llevan al parlamento cada uno a su querida.

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A los andaluces

Como afirma Gonzalo Cortizo, “ las [elecciones] andaluzas son, en definitiva, un gran ensayo de lo que está por venir”.

Estoy de acuerdo, en el resto del país vemos estos comicios como un termómetro o al menos como meter un pie en la piscina para comprobar la temperatura del agua antes de saltar.

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A Brigitte Vasallo

Doña Brigitte, no sé de qué está hablando cuando afirma que “ la islamofobia es el antijudaísmo del siglo XXI”. En el artículo se asegura que “en cuanto a la sensación imperante en la sociedad occidental de que el Islam es una religión que restringe las libertades de las mujeres, Vasallo la rechaza de manera tajante”, y al parecer usted lo explica con la siguiente frase vacía: "Depende mucho de las interpretaciones que se hagan. Nosotros tenemos esa imagen del Islam porque la islamofobia se está colando por todos los sitios".

A ver si lo entiendo: la culpa de la situación de las mujeres en aquellos países islámicos donde se restringen de hecho las libertades de las mujeres (y no es una “sensación imperante”, sino una realidad legal), y además se hace en nombre de la sharia o ley islámica, no es del Islam, qué va, hasta ahí podíamos llegar: es precisamente de esa islamofobia que sufrimos tantos occidentales y que se cuela por todos los sitios. Vaya por Dios. Que en algunos países islámicos haya leyes que condenen el adulterio (incluso con la lapidación) o que impidan conducir a las mujeres o que las obliguen a llevar velo… ¿es culpa de los malvados occidentales? ¿Es una “imagen del Islam”, pero la realidad es distinta? La poligamia, el derecho a repudiar a la mujer, el burka, el que las mujeres no puedan conducir, ¿son grandes conquistas de la igualdad, aunque nadie se dé cuenta (sobre todo las que lo sufren)?

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A Erri de Luca

Admirado Erri de Luca, si su opinión es delito, voy a decir lo mismo que usted. Habría que sabotear las obras del tren de alta velocidad en el valle de Susa.

Por decir eso en una entrevista, le han llevado a juicio y afronta una condena de entre uno y cinco años de prisión. Acabo de leer su libro La palabra contraria y me siento tan privilegiado como si fuera uno de los lectores sacudidos en 1898 por el J’accuse de Zola.

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Al enterrador

Hace tiempo me dio la impresión de que usted venía a hacerse cargo de la liquidación del PSOE. Los hechos lo confirman: es el sepulturero de un partido al que ya sólo le queda descansar más o menos en paz. Basta el testimonio de su incoherencia, de su propensión a la chapuza, de su grandilocuencia desmentida siempre por sus actos y sobre todo del su comportamiento de ciclista con pájara o de boxeador sonado que da tumbos erráticos contra las cuerdas antes de caer sobre la lona como un peso muerto.

¿Le parece razonable romperse la garganta presumiendo de democracia interna y de primarias, para luego recurrir cuando le conviene a los candidatos designados desde arriba? ¿Coherente acaso? ¿Ejemplar tal vez?

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A la hinchada de Podemos

Querido amigo Iñigo Sáenz de Ugarte, deberías saber que no se puede poner en cuestión a nada ni nadie relacionado con Podemos, porque los comentaristas de su fogosa hinchada se te echarán encima, y eso que tu artículo es más bien moderado. Por ejemplo, ni siquiera mencionas algo muy conocido: ningún profesor titular de universidad que trabaje a tiempo completo puede poseer más del 10% de una empresa, y Monedero tenía el 100%. Pero Monedero es un hombre honrado. En cierto modo, podría hasta argumentarse que no incumplía el espíritu de la ley, pues aquello no fue nunca una empresa de verdad, sino una mera ficción fraudulenta construida para pagar menos impuestos. ¿Este individuo es el nuevo san Jorge que le cortará las cabezas al dragón bicéfalo del bipartidismo? Pues vamos aviados.

La hinchada de Podemos es tan violenta y tan refractaria al simple razonar como la de cualquier equipo de fútbol. Sólo utilizan unos pocos chascarrillos pueriles (que no argumentos) repetidos con la testarudez de un niño pillado con las manos en la masa. Veamos los cuatro más frecuentes:

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A Rosa Montero

Por lo visto, a Marruecos no hay que hacerle enfadar, así lo admite nuestro periódico. Estamos a merced de este impresentable reyezuelo de una de las dictaduras más siniestras del mundo y hemos decidido seguir así. De hecho en este artículo apenas se menciona el tema del Sáhara, que sin duda es un asunto que agrada poco al sátrapa Mohamed VI, ante el cual se arrodillan nuestras autoridades. Incluso los presidentes y jefes de Estado españoles realizan el primer viaje a rendir pleitesía a semejante estafermo con chilaba, en lugar de visitar a los saharauis en los campos de refugiados.

¿Por qué? Sin duda porque el volumen de negocio que obtienen de Marruecos es suficiente para perder la dignidad. Quizá el primer acto público de Juan Carlos I, entonces el heredero de Franco, fue visitar el Sáhara. ¿Qué hizo allí? Pues no sabemos bien, quizá algún negocio, porque el caso es que desde entonces el Sáhara es tema tabú (también para el PSOE, por cierto, que dejó de recibir al Polisario). Luego el tal Juan Carlos fue rey (quizá algo grave habríamos hecho para merecer semejante castigo) y se consideró primo o algo así del dictador de Marruecos. Parece normal en el heredero político del general africanista de voz aflautada que asoló el país durante casi cuarenta años. Del Sáhara el rey Juan Carlos no volvió a acordarse. Estaba en otra cosa: cazar osos y elefantes, diseminar esperma por Europa, regatear en su yate, cosas así. Pero el caso es que España fue la potencia colonizadora del Sáhara y decidió venderla a otros estados, sobre todo a Marruecos. A cambio ¿de qué?

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A Luis Solano

Hace unos años tuve la suerte de ser invitado a uno de los encuentros de Verines, en una playa asturiana, a un coloquio sobre el libro electrónico. Me lo han recordado las declaraciones de Antonio María Ávila, con quien compartí muy a gusto unos cuantos whiskies allí, cuando nos fugábamos de alguna conferencia.

Se hablaba de los “soportes” y los “contenidos”, y recuerdo que dije que eso era un engaño: que el “soporte” era el texto literario, porque lo que de verdad importaba era vender cacharros electrónicos, usando para ello como “soporte” las novedades editoriales y el siempre oportuno escudo de “defensa de la cultura” (en cuyo nombre se cometen las mayores tropelías y, sobre todo, se puede ganar mucha pasta y exigir otro tanto en subvenciones). Pura ferretería con obsolescencia programada para multiplicar los beneficios.

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A Ignacio Escolar

He leído con tanto interés como siempre tu artículo sobre las elecciones griegas. Que tu análisis sea agudo y bien informado no puede sorprender a nadie. En él enumeras  los primeros compromisos a los que Syriza, una vez en el poder, tiene que hacer frente: “prohibir el embargo de la primera vivienda, restablecer la paga de Navidad para los pensionistas que cobren menos de 700 euros mensuales, garantizar el suministro eléctrico para aquellos hogares pobres que no pueden pagarlo y subir el salario mínimo hasta los 750 euros”. Como bien dices, que esto sea “revolucionario” es como si ir sin corbata o llevar la falda por encima de la rodilla fuera un atrevimiento. Da que pensar y también mucha pena.

Comparas (tu quoque) a Syripas con Podemos. No acabo de verlo.

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