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Suso de Toro

Suso de Toro Santos, licenciado en Geografía e Historia en la Universidad de Santiago de Compostela, es autor de Otra idea de España y Siete palabras, entre otras novelas. Su obra Trece campanadas ha sido llevada al cine. Ha obtenido el Premio Nacional de Narrativa en el año 2003.

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Esto entró en barrena

Si hace unos meses los poderes económicos y del estado estaban preocupados por el proceso de crisis de la política española, proceso soberanista catalán, erosión del bipartidismo y de la Corona, ahora ya no lo están. Por el contrario, han tomado el control de la situación y pasado a la ofensiva. El tablero se mueve, sí, pero lo controlan ellos.  La nueva fase se resume en lo de "que cambie todo para que nada cambie".

A eso responde que los poderes económicos, a través de los medios de comunicación, estén llevando en andas a "Ciudadanos" a los alrededores de La Moncloa. Los poderes contemplan todas las posibilidades para garantizar la continuidad de un sistema político que se ajusta a sus intereses. Una posibilidad  es la alianza PP y PSOE, pero puede no ser posible y entonces la pieza imprescindible para garantizar la continuidad, bien del brazo del PP o del PSOE, es "Ciudadanos". No vale la pena perder el tiempo en analizar lo que es ese partido, su fundador salió de las juventudes del PP y su partido fue el españolismo militante en tierra hostil, pero nuestros amos han decidido que sea otra cosa.

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El puro poder

La crisis creó desconcierto y miedo y generó una exigencia muy extendida de regeneración democrática. Amplias capas sociales vienen expresando su rabia contra un poder obsceno; detrás estan los poderes económicos pero quien recibe el grito en la cara son los partidos políticos. Pero algunos siguen sin enterarse.

Es el caso del PSOE, un continuo espectáculo de golpes bajos e intrigas. Vuelve a pasear la figura de Felipe González como si no hubiese pasado nada, como si la gente no lo supiese ya casi todo. Como si la sociedad siguiese atrapada en el tiempo, envuelta en el hechizo del año 83, la embriaguez de aquellas mayorías absolutas y los jardines con globos de colores. Hace unos años, alguien que lo conocía y lo había protegido me dijo, “Felipe está en el Parnaso”. Y lo está, ignora lo que vemos la mayoría: una persona que perdió toda autoridad moral sobre la sociedad española. Todos los políticos la perdieron pero él de un modo particular por sus propias actuaciones. Él ve una realidad distinta.

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Otra Andalucía

Un contexto político complicado como nunca hizo de las elecciones autonómicas andaluzas el centro de atención de la política española, dejando a la propia Andalucía fuera del centro y ofreciendo un debate muy pobre sobre sus problemas.

Desconozco Andalucía y sin embargo está ahí y me afecta y, de algún modo, me importa. Por ser gallego, y también por razones personales, siento familiaridad viajando por Zamora, León o el Norte de Portugal, cosa que no me sucedió en las ocasiones en que estuve por Andalucía. Por el contrario, sentí extrañeza ante un país y una gente tan distinta. Las personas somos todas muy parecidas, pero la gente varía de un país a otro aunque la televisión nos diga lo contrario.

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Y va y aparece un loco

A pesar de las inevitables procesiones con militares, tambores y encapuchados la evidencia más clara de que vivimos en un tiempo y lugar donde la religión ha desaparecido de un modo efectivo es que cuando ocurre una catástrofe como la del avión estrellado en los Alpes, en lugar de aceptar esa desgracia, nos rebelamos contra lo que ya ha ocurrido. El estado español hará otra vez un funeral católico por las víctimas pero nadie cree realmente que eso influya en el destino de las personas muertas ni vaya a evitar otras muertes. Los funerales hoy no son para que nadie vaya al cielo sino para confortar a los vivos y, en este caso, hacer la política de un estado confesional.

Somos modernos, somos consumidores exigentes a quienes se les ha prometido que no ocurrirían cosas así y, por tanto, exigimos soluciones. Queremos estar a salvo de imprevistos tales, que no vuelva a ocurrir una cosa así y podamos viajar en avión con confianza nosotros y las personas que queremos. Que muramos de muy viejos y, mejor aún, que no nos muramos. Pero lo que tiene estar vivo es que nos podemos morir y nunca podremos controlar completamente la vida. Podemos aceptarlo a través de alguna fe religiosa o bien a través del sentido común de las personas adultas.

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No había oráculo en Andalucía

El resultado de las elecciones andaluzas es bueno para unos y malo para otro y, como la política es lucha, hay vencidos e incluso liquidados.

UPyD estaba sentenciado por quienes lo habían creado, que ya le habían retirado todas las apuestas y las habían colocado en Ciudadanos/Ciutadans. Si alguien algún día contase las peripecias de ese personaje llamado Rosa Díez nos daría un reportaje curioso, pero el mismo partido merece su pequeña crónica. El terrorismo vasco no solo fue una tragedia ciega, como toda tragedia, que desgració a la sociedad vasca, también fue una desgracia española, además de las víctimas de atentados hubo un envenenamiento de la vida pública. De ese episodio nace Basta Ya, que no en vano recibió dinero negro del PP, y luego UPyD.

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Madrid como espectáculo, Madrid como problema

Desde hace tiempo una buena parte de las noticias que nos sirven los medios de comunicación tienen que ver específicamente con la política madrileña, Madrid no solo es la sede y el escenario de la política estatal sino que los eventos de la política local son noticia estatal. Quienes seguimos las noticias en cualquier lugar de España ya tenemos opinión sobre éste o aquel candidato madrileño, a quien defenestraron, condenaron, denostaron, eligieron, quien está implicado, quien es hermano de quien, etc. Y todo ello es un espectáculo tan frenético como abracadabrante que sume en vergüenza ajena tanto a madrileños como a súbditos de este reino en general. ¿Qué está pasando en Madrid?

Manuel Azaña fue, sin duda el mejor estadista español del siglo XX, comprendió que a un estado moderno le sobraba una corte y necesitaba una capital. Paradójica y tristemente fue a partir del desarrollismo del final de los años cincuenta y bajo el franquismo, con su impronta, cuando Madrid gana demografía, con el vaciamiento de la Meseta y buena parte de Andalucía, al mismo tiempo se localizan allí las sedes de las empresas del estado y el "efecto capital" atrae las sedes de las empresas extranjeras. El nuevo estado centralizado irradia desde Madrid las emisiones de televisión y el "parte" informativo de la Radio Nacional, el Santiago Bernabéu se transforma en el templo del Régimen. Ese proceso de concentración continuó en la democracia, la red radial del AVE centralizado en Madrid simboliza perfectamente lo acontecido con el traslado allí de la práctica totalidad de las empresas financieras. Para comprender lo que es el Estado Español actual hay que historiar la evolución de esa ciudad y su transformación de ser "la villa y corte" a ser un centro que irradia ondas centrípetas que se tragan la realidad española.

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El franquismo es estructural, somos nosotros

De cuando en cuando aparece en las noticias algún apellido que me sobresalta y me lleva momentáneamente a un pasado tétrico. De repente oigo el apellido del coronel que, al mando de la guarnición de artillería, ocupó mi ciudad el 20 de Julio de 1936 o el de quien había sido alcalde por la CEDA, luego conspirador golpista, luego nuevamente alcalde, luego juez del Tribunal Supremo…Y es que, literalmente, nos gobiernan  la mismas estirpes. (“Estirpe” esa palabra tan querida por nuestros gobernantes) No se trata de la estirpe genética pero sí familiar e ideológica, se transmitieron los frutos de la victoria.

Es natural, hubo familias desaparecidas por asesinato o por el exilio pero las personas de aquellos apellidos ni murieron ni se exiliaron, por el contrario reinaron. En aquel momento efectivamente hubo dos Españas, una en hueco, la de aquellas personas que desaparecieron de un modo o de otro de la faz de esta tierra, esos fueron los apellidos que desaparecieron y que no aparecen en las noticias. Muchos de esos apellidos siguen enterrados en cunetas. Y  hubo otra España en relieve, la de los golpistas, los asesinos y, también, los supervivientes bajo su mando, quienes se esforzaron en sobrevivir. ¿Además de sobrevivir se podía conservar la dignidad? Depende, a veces.

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Y si Grecia tiene razón, ¿qué hay que hacer?

Es evidente que el nuevo gobierno griego no consiguió lo que pretendía, pero también es evidente que ha conseguido mejores condiciones para poder hacer una política siquiera menos injusta. Eso le puede parecer una tontería insignificante a nuestros insaciables amos y a sus políticos pero significa comida, vivienda, cobertura sanitaria y enseñanza para muchas personas.  Así de simple.

¿Por qué no siguen ese camino los gobiernos portugués y español a pesar de los padecimientos de buena parte de sus gobernados y, por el contrario, torpedean la negociación a los griegos? Creo que por varias razones, la primera más simple y real es que esos gobernantes son los representantes directos en sus respectivos estados de la troika y los intereses especulativos. Es decir, fueron elegidos por sus connacionales pero trabajan para sus enemigos. Son exactamente lo contrario de buenos ciudadanos o, si lo prefieren, son traidores.

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La sectarización de la opinión

Gasto correo electrónico desde hace décadas y abrí una primera página web hace diecisiete años, aun así sé perfectamente que soy un intruso analógico en este plano digital. Por ello no dejo de ver desde fuera el modo en que la Red nos cambia las vidas y nos cambia.

La semana pasada publiqué aquí una colaboración, "Podemos: adiós, moral; hola, política", y la recepción que tuvo me hizo pensar sobre el uso que se hace en España de la Red. Creo que, además de sus indudables utilidades y aspectos democratizadores, también incrementa los defectos propios de la cultura nacional española marcada por la faccionalización y el guerra civilismo.

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Podemos: adiós, ética; hola, política

Rajoy debe estar partiéndose de risa ante el espectáculo de la izquierda madrileña metida en una Turmix. Algún día habrá que pararse a analizar la especificidad de esa ciudad para comprenderla y comprender el dominio ideológico de la derecha allí y desde allí. Y para comprender la debilidad y las contradicciones de la izquierda madrileña y española.

Allí el PSOE está en un vértigo imprevisible.  El discurso súper radical es ruidoso en la Red y parece ocupar más espacio del que realmente ocupa en la sociedad, sin embargo el partido socialista jugó un papel muy importante en la sociedad española y no va a desaparecer de la noche a la mañana. Dentro sigue habiendo personas sinceras que creen que es una herramienta para mejorar las cosas, aún puede encontrar un rumbo y una dirección. A IU le ocurre algo parecido, la crisis jubiló toda una época y se lleva muchas cosas, pero quienes llevan muchos años militando en las causas sociales sienten como una gran injusticia que se les pretenda jubilar inesperadamente. Y es que, además de cruel, es una pérdida absurda.

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