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Un rayo de sol sobre un grabado aborigen de Gran Canaria marca la llegada del otoño en el hemisferio norte

Este acontecimiento supone una de las manifestaciones más llamativas del legado de los antiguos pobladores del Archipiélago, que desarrollaron un profundo conocimiento de los astros y sus ciclos para organizar su vida doméstica y religiosa. 

Justo en el equinoccio de otoño, el rayo del amanecer pasa por la uve para incidir directamente con su juego de luces y sombras sobre el almogarén con asombrosa exactitud

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Llegada del otoño en el yacimiento del Roque Bentayga (Canarias Ahora)

Llegada del otoño en el yacimiento del Roque Bentayga (Canarias Ahora)

Un rayo de sol que incidió con exactitud sobre un grabado aborigen en el almogarén del Roque Bentayga, en Gran Canaria, marcó este jueves el equinoccio de otoño en el hemisferio norte. Se trata de un fenómeno que demuestra el control astronómico de los antiguos pobladores de Canarias.

Este roque es un imponente pitón basáltico, testimonio de la geología de Gran Canaria, que se eleva 1.404 metros sobre el mar, prácticamente en el centro de la caldera de Tejeda, formando parte del complejo arqueológico de la Sierra del Bentayga, junto  a los yacimientos  de Cuevas del Rey y Roque Camello.

En el peculiar almogarén, una construcción excavada en la roca, de planta cuadrada con canalillos, que ha sido interpretada como lugar de culto, se encuentra también una cazoleta de algo más de 70 centímetros de diámetro, muy cerca de un promontorio rocoso de cinco metros de altura en cuya parte más alta se encuentra una muesca en forma de uve.

Justo en el equinoccio de otoño, el rayo del amanecer pasa por la uve para incidir directamente con su juego de luces y sombras sobre el almogarén con asombrosa exactitud.

Los aborígenes canarios tenían la necesidad de "controlar el tiempo"

El arqueológo del Cabildo de la Isla, Javier Velasco explica que “los antiguos pobladores tenían la necesidad de controlar el territorio y eso implica también el control del tiempo”, pues dependían de la agricultura y la ganadería y, en general, de su interacción con la naturaleza y sus ciclos.

Se trata de una de las manifestaciones más llamativas del legado aborigen. “Es lo mismo que ocurría hace cientos de años”, enfatiza el especialista en arqueoastronomía José Carlos Gil, técnico que colabora con la Consejería de Cultura del Cabildo.

Los expertos destacaron este jueves la importancia del entorno como paisaje cultural e histórico porque, de hecho, en la vertiente sur se acumulan más de un centenar de cuevas que fueron utilizadas por los aborígenes, pero que siguieron siendo usadas por las generaciones posteriores hasta la actualidad.

Las dataciones más antiguas confirman la presencia de asentamientos humanos desde los siglos XI y XII, aunque en las cercanas Cuevas del Rey se remontan al siglo V.

Patrimonio de la Unesco

El Roque Bentayga, declarado como Bien de Interés Cultural, se encuentra también dentro de los espacios que se integran en la propuesta para lograr que la Unesco declare Patrimonio de la Humanidad el conjunto de Risco Caído y los Espacios Sagrados de Montaña de Gran Canaria.

Los antiguos grancanarios desarrollaron un profundo conocimiento de los astros y sus ciclos, lo que les permitía organizar su vida doméstica y religiosa. Existen incluso crónicas que hablan de la celebración de festividades prehispánicas conectadas con la posición del sol, la luna y las estrellas. Otros yacimientos de la Isla vinculados a equinoccios o solsticios y en los que el Cabildo viene celebrando visitas son los de Risco Caído, Cuatro Puertas o La Guancha, entre otros.

La palabra equinoccio proviene del latín aequinoctium y significa “noche igual” al día. Ocurre dos veces por año: el 20 o 21 de marzo y el 22 o 23 de septiembre de cada año, épocas en que los dos polos de la Tierra se encuentran a igual distancia del Sol, cayendo la luz solar por igual en ambos hemisferios y produciendo una duración igual del día y la noche en todos los lugares.

A partir de este jueves, la noche empieza a ganarle tiempo al día hasta que, en el solsticio de invierno, la penumbra le haya ganado dos horas a la luz, el máximo que le roba, día en el que el Cabildo volverá a convocar una ineludible cita con un marcador astronómico aborigen.

Un grupo de personas tuvo la oportunidad de recibir al otoño como lo hicieron durante siglos los antiguos pobladores de la Isla en el marco del programa Yacimientos Estrella del Cabildo de Gran Canaria, que los trasladó hasta el Roque Bentayga, donde se encuentra un lugar de culto aborigen con un grabado en el que incide la luz del sol en el equinoccio de otoño, ni un día antes, ni uno después, hecho que tuvo lugar sobre las 09.30 horas.

Con actividades como esta, Gran Canaria persigue la difusión, sensibilización y puesta en uso del patrimonio arqueológico mediante singulares visitas guiadas destinadas a la observación de los cielos desde sus yacimientos arqueológicos más emblemáticos.

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