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La Toscana, escenario de una secreta guerra entre templarios y asesinos

En el pequeño enclave medieval de San Gimignano se concentran hasta 13 torres

Monteriggioni conserva intacta su arquitectura medieval del s.XIII

Los paisajes de la Toscana, iluminados bajo la luz primaveral y salpicados de olivares y viñedos, ofrecen una belleza idílica al viajero que los recorre

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Los campos de la Toscana en primavera.

Los campos de la Toscana en primavera. ALICIA FÀBREGAS

Cuenta la historia que desde hace 2000 años se libra una guerra secreta entre asesinos y templarios, dos bandos enfrentados que buscan cambiar el curso de la humanidad. Un relato oscuro que tiene como escenario uno de los sitios más bellos de Italia: la Toscana.

Los templarios pretenden crear un mundo donde reine la moral cristiana y todos los ciudadanos estén sometidos a su férreo control. La Orden de los Asesinos cree que los hombres deberían regirse por el libre albedrío y no estar dominados por un poder tan duro y lucharán hasta la muerte para conseguirlo. Esa es la narración en la que se basa el famoso videojuego Assassin’s Creed, los cómics y la película que se estrenó el pasado 2016. A través de sus personajes y de los caminos que deben ir tomando, la saga nos transporta a diferentes lugares y nos explica su historia.

El segundo episodio del juego se sitúa en el Renacimiento y tiene como escenario, entre otros lugares, San Gimignano y Monteriggioni, dos pequeños pueblos amurallados espectaculares por donde perderse y disfrutar de todos sus rincones, palacetes y plazas.

Las torres, el símbolo del poder

En 1478, el protagonista de la saga, Ezio Auditore, de la Orden de los Asesinos, viaja hasta San Gimignano para espiar una reunión clandestina de los templarios, que planean acabar con la dinastía de los Medici. Esa dinastía existió de verdad y es ampliamente conocida por el legado artístico y cultural que dejaron. Provenían del pueblo pero consiguieron amasar mucho dinero y poder –muchas veces con prácticas poco ortodoxas de manipulación política y asesinatos- y obtuvieron sus riquezas con la Banca Medici, uno de los bancos más prósperos de Europa en los siglos XIV y XV. Después se expandieron a otros sectores, como las fábricas de tejidos y orfebrería. Ellos hicieron de Florencia la capital del humanismo, gracias a sus múltiples mecenazgos, contribuyendo a construir edificios emblemáticos como el Duomo. 

La plaza principal de San Gimignano.

La plaza principal de San Gimignano. DAVID CASTRO

 

Pero volviendo a la reunión secreta en San Gimignano, las capacidades tecnológicas e informáticas hacen posible recrear en el juego un escenario que tiene, por lo menos, el aliento misterioso del pueblo real. Pisando sus calles y contemplando sus construcciones medievales uno puede imaginarse a Ezio reptando por aquellos lugares, trepando a las torres para contemplar el pueblo desde las alturas, planeando cómo llevar a cabo su misión.

Tiene tanto valor ese rincón de la Toscana fundado por los etruscos, que en 1990 la Unesco declaró su centro histórico Patrimonio de la Humanidad. Ahora el interés turístico lo suscita sobre todo su arquitectura medieval, por una razón curiosa. En aquella época las familias adineradas competían entre sí a través de sus construcciones, demostraba más poder quien alzaba la torre más alta. Por eso San Gimignano está plagado de ellas.

Las torres de San Gimignano.

Las torres de San Gimignano. ALICIA FÀBREGAS

 

Ahora alguna de esas torres se puede visitar y también los palacios que siguen en pie, bien conservados, y que son una delicia para quien disfrute con el arte, la historia y la cultura. Además, situado en un montículo, el pueblo amurallado ofrece unas bonitas vistas del paisaje de la Toscana, esos mantos accidentados, que a veces suben y a veces bajan, como si fueran olas del mar disecadas y teñidas de verde.

Hace siglos, eran viajeros que peregrinaban hacia Roma los que escogían San Gimignano para reposar y coger fuerzas para retomar el camino. Ahora son turistas los que recorren esas calles. El atractivo del lugar se ha sabido aprovechar para sacarle un rendimiento económico y en la actualidad, los viajeros que pisan esas calles pueden sentarse en terrazas de restaurantes que son miradores privilegiados.

Una terraza en San Gimignano con vistas a los campos de la Toscana.

Una terraza en San Gimignano con vistas a los campos de la Toscana. ALICIA FÀBREGAS

 

El cuartel general de la Orden de los Asesinos

En medio de las colinas de olivos y viñedos de la provincia de Siena se alza Monterrigioni, un pequeño burgo que parece vivir todavía en la época medieval y conserva aún a día de hoy su arquitectura original. Assassin’s Creed cuenta que fue la familia Auditore quien construyó sus murallas y erigió allí su villa, cuartel general de la rama de la Orden de los Asesinos en Italia. En el s.XV, Mario Auditore, el tío de Ezio, había tomado las riendas como señor de aquella fortaleza, donde se refugia su sobrino cuando tiene que huir de Florencia. 

La realidad es que fue construido en la segunda mitad del s.XIII por la República de Siena, como punto defensivo contra su rival Florencia. Resistió incontables ataques y sitios pero su importancia se acabó desvaneciendo en el s.XVI cuando Siena se anexionó al estado de Florencia.

Plaza central de Monteriggioni.

Plaza central de Monteriggioni. ALICIA FÀBREGAS

Actualmente, la plaza central está rodeada de diversos restaurantes y alguna heladería, con terrazas donde disfrutar del sol y la luz de la Toscana respirando el aliento que han conservado las piedras durante muchos siglos.

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