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Mario Gas: Emma era una mujer bellísima, de rostro y de alma

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Mario Gas: Emma era una mujer bellísima, de rostro y de alma

Mario Gas: Emma era una mujer bellísima, de rostro y de alma

Dice el director teatral Mario Gas que cuando él y Emma Cohen, fallecida esta noche en Madrid a los 69 años, se conocieron en la universidad, la facultad entera estaba enamorada de ella: "siempre fue una mujer bellísima, de rostro y de alma", ha asegurado en declaraciones a EFE.

Estudió con ella Derecho en la Universidad de Barcelona, junto a Carlos Frías, Enrique Vila Matas o Cristina Fernández Cubas, y siempre fueron amigos y se quisieron mucho.

Fue una de las primeras actrices a las que dirigió y Gas supo desde el primer momento que "tenia un futuro absolutamente fantástico". Luego llegó el cine, la popularidad, y su unión con Fernando Fernán Gómez, "determinante" en su vida.

Destaca que Cohen, actriz, directora, guionista, dibujante y escritora, decidió en un momento de su vida "dedicarse a Fernando -al que estaba unida desde finales de los 60 y con el que se casó en 2000- y empezó a organizarlo todo de puertas adentro, alejándose cada vez un poco más de la actividad exterior".

Eso no quería decir, precisa, que no trabajara, sino que se concentró en escribir novelas, guiones, dibujos y pinturas "y en los últimos años de Fernando -fallecido en noviembre de 2007- estuvo muy ocupada en atenderle".

"Fue por decisión propia y ya después de la desaparición de Fernando, y también sin hacer ruido, se fue quedando en su casa. Cada vez tenía menos contacto con la vida pública, pocas amistades y muy pocas salidas. Siempre que quedábamos en los últimos tiempos quería que fuera en su casa", recuerda Gas.

Poco a poco, señala, fue decantándose "por otras cosas", centrándose en un mundo interior, "siempre con un sentido del humor muy cálido como forma de vida, de leer y entender el mundo".

Cohen, dice, era una mujer "muy valiosa y discreta, que mantenía una actitud muy firme sobre las cosas, con un criterio muy formado. Desapareció del mundo público pero nunca hizo dejación de su esencia observadora y opinadora".

Era, añade "muy hippie, en el sentido de libertad, de que le importaban muy poco las convenciones, muy feliz y tranquila con ella misma y con la vida que había escogido, de una sensibilidad e inteligencia considerables, que ejerció siempre y en todas las circunstancias".

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