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Pablo Alborán dice que su público no le limita, "hago la música que necesito hacer"

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Pablo Alborán dice que su público no le limita, "hago la música que necesito hacer"

Pablo Alborán dice que su público no le limita, "hago la música que necesito hacer"

Cada vez es mayor el público ávido de las canciones de amor de Pablo Alborán, hasta el punto de que el malagueño, recién llegado de América y a punto de iniciar sus conciertos en España, recorrerá 50.000 kilómetros en esta gira para responder a un fervor que, según dice, ni le bloquea ni encorseta.

"Mi público no me limita", asegura en una charla con Efe, mantenida hoy en la presentación en Madrid del "tour" "Terral". "No es que no me preocupe su opinión, pero es que hay algo por encima de las ventas, que hago la música que necesito hacer", añade.

Llamado como su último disco de estudio, el tercero, que en 2014 le convirtió por cuarto año consecutivo en el artista con mayor éxito comercial en España, este "tour" arrancará el 15 de mayo en San Sebastián, un día antes de llegar a Zaragoza.

Aunque cuenta que todas las paradas son importantes, que "nunca hay que defraudar", junio le llevará a su tierra y, seguidamente, a sus primeros conciertos en la plaza de toros de Las Ventas de Madrid.

"Las dos paradas me dan respeto. Málaga es mi tierra y la llevo por bandera. Van a estar mis amigos, mi familia y todas las personas que me han visto crecer, por lo que va a ser muy emocionante. Pero en Madrid son tres conciertos en Las Ventas, donde nunca antes he actuado", comenta.

Otra ciudad importante en su inminente periplo es París, donde recalará el 19 de mayo, "un sueño que por fin se cumple".

"En mi música la parte francesa está al 50 por ciento con la española, aunque no cante en francés constantemente. Mi madre es francesa, estudié en el Liceo francés y ese fue mi primer idioma, antes de aprender español", comenta este "fan" de Baudelaire y de Víctor Hugo, que dice "hablarle al amor como los clásicos".

Fue en su anterior gira cuando, por primera vez, abrió las puertas de grandes recintos como el antiguo Palacio de Deportes de la capital española. Allí se evidenció un salto cualitativo y cuantitativo en medios técnicos y humanos que se mantiene.

"Tengo la suerte de hacer ahora una gira grande, pero soy partidario también de los teatros y las giras acústicas", dice el autor de "Solamente tú", que alternará las orquestaciones más grandilocuentes con las más sosegadas hasta conformar "un 'show' para divertirse y reírse de uno mismo", en el que el público le verá bailar, tocar el cajón flamenco e incluso los timbales.

Según adelanta, sus canciones antiguas se amoldarán a las canciones de "Terral", con una producción más sencilla, "habrá más marcha" y, además, podrían participar invitados sorpresa en las plazas más importantes.

De sus conciertos previos por América vuelve con "las pilas cargadas" tras superar con nota el "reto" de estrenarse en países como Colombia, Ecuador o República Dominicana, donde no sabía siquiera si sus discos se vendían. Por delante tiene más fechas internacionales y debuts en plazas de EE.UU. e incluso Rumanía.

"Antes no sabía dónde me despertaba, ahora sí. Tengo que disfrutar de esto y eso implica no mecanizarlo, que no se convierta en rutina", dice como contraposición al "tour" de su anterior disco, "Tanto" (2012).

Otro de los propósitos para este año es relajarse en su vida de paisano. "Yo no he dejado de ir al cine ni de quedar con mis amigos, pero es verdad que antes me agobiaba si me veían con una copa de vino", reconoce.

Haciendo memoria, opina que fue en su primer concierto, con solo seis años, cuando supo que le tiraba el escenario. Actuaba Dulce Pontes, y él, que solía ser muy buenecito, salió disparado de su butaca en dirección al escenario.

"Ella me miró y me guiñó un ojo y me quedé impactado. Fue como una señal, me ha dado buena suerte", recuerda.

Desde el lanzamiento en 2011 de su primer álbum, de título homónimo, todo parece haber jugado a favor de Pablo Alborán. "Por supuesto que me ha soplado el viento en contra, pero la gente no tiene por qué saberlo", asegura.

"Intento ser lo mejor que puedo ser, soy hiperactivo y eso es una virtud y un defecto", remacha este joven músico de éxito que, a sus casi 26 años, confiesa tener "el corazón muy sano y con mucha calma, dispuesto al amor siempre".

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