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Rivelino lleva a San Diego los grandes "silencios" que conlleva la censura

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Rivelino lleva a San Diego los grandes "silencios" que conlleva la censura

Rivelino lleva a San Diego los grandes "silencios" que conlleva la censura

La muestra itinerante de esculturas monumentales "Nuestros Silencios", del mexicano José Rivelino Moreno, arribó a Estados Unidos para despertar en la misma calle una reflexión sobre la libertad de expresión y la autocensura, tal cómo señaló el artista en conversación con Efe.

Compuesta de diez figuras de unos 3 metros y medio de altura cada una, la exhibición ha hecho su primera parada en suelo estadounidense en el puerto de San Diego (California), en donde ha despertado la curiosidad de residentes y turistas que transitan cada día sobre Ruocco Park, emplazamiento donde se levantan las obras.

Un elemento destacado de esta exposición son las placas que cubren la boca de cada una de las figuras, una invitación a reflexionar sobre la libertad de expresión y los mensajes que muchas veces se callan.

"Me parecía que ese tema era importante para generar una muestra monumental, sacarla a la vía pública y que fuera una especie de enlace entre el espectador y la escultura", dijo a Efe el escultor originario del estado mexicano de Jalisco.

La muestra, que se inauguró esta semana en San Diego, ha sido montada en diferentes espacios públicos de ciudades como Lisboa, Madrid, Bruselas, Londres, Roma, Moscú o el zócalo de la Ciudad de México, entre otros, y se estima que ha sido apreciada por cerca de cinco millones de espectadores.

En cada uno de estos lugares las obras han sido instaladas considerando el contexto y las características del entorno. En San Diego, el montaje se ha dispuesto colocando cinco figuras mirando hacia México y otras cinco hacia el antiguo portaaviones militar, y ahora museo, USS Midway.

El escultor señaló que en cada país donde se ha presentado la exhibición la reacción de los visitantes ha sido diferente.

Mientras en Lisboa eran pocos los que se acercaban a tocar las esculturas, en Madrid era común ver niños correr a su alrededor. En Bruselas el escultor percibió una reacción "más silenciosa" y, por el contrario, en su México natal, el ambiente era similar "a una fiesta".

En San Diego, a pocos días de la inauguración de la muestra, Rivelino ha percibido curiosidad entre los observadores, quienes no han dudado en acercarse y tomarse fotografías ante las obras, que se mantendrán en este puerto los próximos dos meses para luego partir hacia Los Ángeles.

"Me interesa mucho la reacción de Estados Unidos porque también son como pequeños países. La reacción de California será muy distinta a Nueva York o Chicago, es una buena manera para mí como artista de ver cómo está compuesto este país", expresó Rivelino.

Debido a la altura de cada una de las esculturas, los invidentes no pueden reconocer la cabeza o la placa que cubre su boca, y por ello el undécimo componente de esta majestuosa exhibición es una caja táctil que resguarda cuatro réplicas a pequeña escala de las figuras, para involucrar así a los ciegos.

"Ellos tienen ojos en los dedos, y con estas réplicas pueden relacionarse con la exposición", explicó Rivelino, amigo de varios amigos invidentes. "Siempre está presente en mi vida esta comunidad que también necesita del arte como cualquier ser humano", recalcó.

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