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Sacristán: "Las furias" de las familias de hoy no alcanzan la grandeza clásica

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Sacristán: "Las furias" de las familias de hoy no alcanzan la grandeza clásica

Sacristán: "Las furias" de las familias de hoy no alcanzan la grandeza clásica

El dramaturgo Miguel del Arco se ha lanzado a tumba abierta a rodar su primer largometraje, "Las furias", que, como no podía ser de otro modo en este hombre que "bebe y come" teatro clásico, bordea la tragedia griega en el día a día de una familia de hoy.

Una grandeza, ésta de los clásicos, que según el actor José Sacristán, el padre dominante de los Ponte Alegre que protagonizan la película, las familias de hoy "ya no alcanzan".

"Yo, que ya soy mayor y por las noticias que tengo -dice el de Chinchón en una entrevista con Efe-, los problemas familiares de hoy son más bien sainetes, o esperpentos, o chascarrillos en comparación con la grandeza, hasta moral, que tiene la tragedia griega. Hoy, esa grandeza no se alcanza, todo es astracán, vodevil".

Coincide con Sacristán el director, Miguel del Arco, quien ve que en las familias de hoy "nos liamos por cosas a las que damos mucha importancia" pero que no pasan un análisis. "Un bobada -dice en declaraciones a Efe- suele estar detrás de que no hables a tu hermano veinte años".

"Todas las familias son las mismas y únicas; nos parecemos todos, cortados por el mismo patrón. Queremos querer, queremos ser queridos, queremos dar un sentido a nuestra vida y crear nuestro hueco y, generalmente, es más fácil pensar que si no lo tenemos, la culpa es del de enfrente, y no que no somos lo suficientemente talentosos como para conseguirlo".

Todas estas reflexiones tienen que ver con el argumento de "Las furias" -diosas mitológicas que vengan las injusticias cometidas en el seno familiar-, y que se estrena en las salas españolas el próximo viernes 11 de noviembre.

Con guion del propio Del Arco y producida por Aquí y Allí Films (productora de Magical Girl) y Kamikaze Producciones, "Las furias" es una obra coral en la que brilla todo el reparto, insuperables Carmen Machi, Bárbara Lennie, Emma Suárez, Mercedes Sampietro, Macarena Sanz, Gonzalo de Castro, Pere Arquillué y Alberto San Juan.

Para definirlos, el realizador novato recurre a María Calas: "Se puede ser soprano, mezzosoprano y luego, la Calas. Pues estos actores tienen esa tesitura enorme que se sale de las teclas del piano. Y a mí solo me queda decir "por dios, que tengas el talento mínimo para recoger con la cámara lo que acaba de pasar aquí", resume con humildad.

Una historia "familiar" en la que el rencor, los celos y el amor profundo que les une saltan en pedazos el día que la madre (soberbia Mercedes Sampietro) anuncia que piensa vender el palacete que ha acogido los veranos de la familia durante generaciones.

En un solo fin de semana, los hermanos descubren secretos propios y ajenos mientras se acusan mutuamente de sus desdichas; el padre, al que todos sitúan en el origen de sus traumáticas relaciones, es un viejo sin memoria que, de cuando en cuando, revive parrafadas enteras de su pasado de actor de éxito.

De hecho, puso a sus hijos nombres de protagonistas de tragedias griegas, lo que les condicionó la vida, apunta Sacristán. "Pero la figura del padre es sólo un agente provocador, aquí que cada uno asuma sus responsabilidades", agrega.

"El personaje de Sacristán era complejísimo, está fundamentado en la mirada; es un hombre que ha sido brillante pero ahora tiene Alzheimer. Le di el guion un día y al siguiente estaba dentro. Esta vitalidad la he tenido de él durante toda la película y eso que le he sometido a momentos muy duros. Pero nunca se quejó", afirma Del Arco.

"Son gajes del oficio, hubo mucho rodaje de noche, en el agua... Pero a partir de este momento voy a procurar, si me llega un guion que ponga 'exterior noche', ponerlo en cuarentena. Por mi, ya está bien", bromea el actor de 79 años.

Lo que más le gustó de la propuesta, dice, "fue el riesgo y cómo se mantiene, en esa línea tan delicada, el equilibrio entre los problemas cotidianos y las referencias de la tragedia griega y sus alrededores en cuanto a expresión teatral. Era arriesgado, pero el resultado ha sido brillantísimo", opina Sacristán.

Gonzalo de Castro, el hijo mayor, comenta con Efe que su personaje es "un hombre herido, un hombre sin sombra al que acompaña la muerte, un hombre sin futuro cuyo único soporte es el amor infinito que siente por su mujer".

En "Las furias" hay, en su opinión, un mensaje crucial "y es que en la familia, aunque es un laboratorio donde hay de todo, lo único imprescindible es la comunicación, justo lo que aquí falta; no hay ni comunicación, ni ternura, ni la empatía por el otro".

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