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Créditos documentarios y factoring sin revisar, cóctel explosivo en Pescanova

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Créditos documentarios y factoring sin revisar, cóctel explosivo en Pescanova

Créditos documentarios y factoring sin revisar, cóctel explosivo en Pescanova

El cóctel explosivo de Pescanova tiene su ojo del huracán en créditos documentarios con recurso de los que respondía Pescanova (1.857 millones); un "factoring" sin supervisar al que debía hacer frente la pesquera y 14 firmas que hacían el 80 % de las ventas de Pescanova, la mayoría facturas falsas.

Tres actividades cuyos contratos y funcionamiento llevó a la práctica Pescanova durante años y que ni se revisaron, ni se supervisaron, en este caso por parte del auditor de la compañía BDO, como reconoció su socio Santiago Sañé ante la Audiencia Nacional.

KPMG aseguraba en su informe que la financiación que había obtenido Pescanova a través de líneas de "factoring" (sistema que permite obtener de forma anticipada el dinero de la factura en el banco, que le aplica un descuento) era con recurso, es decir, que del pago responde la pesquera y por tanto debería haberse reflejado en sus cuentas anuales, y por ese motivo no se podía consignar en el activo, sino en el pasivo.

Según KPMG, estas líneas de "factoring" eran conscientemente registradas por la pesquera en sus estados financieros como si careciesen de ese recurso, y compensaba estos pasivos financieros contra sus activos, por lo que al auditora considera que no se hizo conforme a la normativa vigente.

En este sentido, KPMG afirma en su informe que Pescanova había considerado como líneas de factoring sin recurso un importe de 337,79 millones de euros.

Según admitió Sañé en su declaración, nunca revisó ninguno de los créditos documentarios durante los años en los que firmó la auditoría, que eran según KPMG la mayor fuente de financiación adicional de la pesquera.

Los créditos documentarios son un instrumento para garantizar el cobro de mercancía en operaciones de compraventa que se concedían, en este caso, a empresas con las que Pescanova mantenía negocios, generalmente sus propias filiales o participadas; aunque los bancos lo vincularon -para asegurarse el cobro- a una letra de cambio o pagaré que debía afrontar la pesquera.

En el caso de Pescanova, se formalizó según KPMG, una serie de créditos documentarios en operaciones triangulares, con las filiales Pesca Chile, Promarisco, Skeleton Coast Trawling, Argenova y Medosan, por un monto de 1.857 millones de euros en 2012.

Por esta operativa, la pesquera elaboraba una factura pro-forma de venta a una de estas filiales y con el documento se dirigía a un banco (entidad española o extranjera con sucursal en España) al que pedía la apertura de un crédito documentario en favor de la filial.

Posteriormente, la filial pedía el anticipo de los fondos, que recibía en una cuenta bancaria en España de la misma entidad financiera en la que se había presentado la factura pro-forma.

Acto seguido, la filial transfería los fondos recibidos a una cuenta corriente abierta en España a nombre de American Shipping.

A continuación, American Shipping realizaba la transferencia de estos fondos a Pescanova y los ingresaba en otra cuenta corriente a nombre de pesquera en España.

Por último, Pescanova -en el momento del vencimiento del crédito documentario- abonaba el importe en la entidad financiera en la que había formalizado el crédito documentario.

KPMG afirma que, según los análisis que ha realizado de los registros contables de las filiales, no se ha reflejado en ellas ningún apunte que refleje la realidad transaccional de la operativa.

La sociedad Pescanova concentró, además, el 80 % de su cifra de negocio en 14 sociedades, de las que el informe de KPMG ha revelado que entre el 75 y el 80 % de las ventas de 2011 y 2012, respectivamente, eran ficticias, no había ninguna transacción de mercancía.

Esta dependencia de las ventas en unas pocas sociedades no llamó la atención de la auditora BDO, quien tampoco supervisó estas operaciones pese a que Pescanova volvía a recomprar a sus filiales la supuesta mercancía vendida.

Son, todas ellas, unas fórmulas de financiación, costosas y a corto plazo que exigía, según KPMG, una constante generación de mayor tesorería para cubrir la deuda que iba venciendo y los intereses bancarios, y que provocó que la espiral se hiciera demasiado grande y la ingente deuda dejara de ser gobernable.

Durante las últimas semanas han pasado por la Audiencia Nacional muchos de los involucrados en esta operativa, desde directores financieros, responsables de auditoría interna, los trabajadores de las gestorías en relación al sistema de facturas falsas que revela KMPG y que ellos niegan, así como el socio auditor de BDO y quien firmó las auditorías.

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