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REGIÓN DE MURCIA

¿Importa el género?

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A pesar de los progresos logrados en las últimas décadas y siendo que las mujeres representan poco más de la mitad de la población mundial su contribución a la actividad económica está muy por debajo de su potencial, el mercado laboral sigue estando dividido por géneros.

En el ámbito político, la separación entre lo económico y lo social ha tenido consecuencias desastrosas para las mujeres, en donde ‘los problemas’ de las mujeres suelen ser relegados a las políticas sociales con escasos recursos y poca prioridad. Desde las instituciones hemos visto recortado año tras año el presupuesto destinado a igualdad, es así que, en el Ayuntamiento de Murcia, la partida presupuestaria para igualdad del año 2015 era de 566.275€ mientras que para el 2016 lo es de 346.700€, si la comparamos con la de 2013 (830.700€) podemos hacernos una idea de los recortes sufridos, pero no contentos con eso y para mayor escarnio a las mujeres, en los presupuestos de 2016 la partida de igualdad ha desaparecido para pasar a integrarse en el programa de bienestar social.

Es clara la falta de neutralidad en las políticas públicas las cuales desempeñan un papel decisivo en la transmisión de desigualdad entre mujeres y hombres. A la mujer se le sigue asignando el papel de dependiente y cuidadora lo que supone un fracaso de las políticas de igualdad que no han conseguido eliminar la división sexual del trabajo, eso sí, se ha intentado paliar con pequeñas correcciones como la Ley de la Dependencia que no ha hecho más que arraigar el modelo patriarcal y la desigualdad en derechos sociales frente a las personas asalariadas (a las cuidadoras no se les reconocen cotizaciones por desempleo ni por todo el tiempo del cuidado, etc) con este modelo de política compensatoria, se configura un modelo de integración en desigualdad que refuerza la dependencia de las mujeres.

Más de la mitad de las mujeres murcianas sin trabajo (86.800 (51,4%)) tiene entre 25 y 44 años de edad. La tasa de empleo en la región en 2015 era de 36,78 mujeres frente a 52,95 hombres (EPA).

Las mujeres hacen frente a la doble carga que supone el trabajo remunerado y el trabajo doméstico el cual no está reconocido y, por tanto, carece de valor económico. Los recortes del gasto público en sanidad, educación, transporte, infraestructuras y servicios sociales y de guardería afectan a las mujeres en mayor grado aumentando sus responsabilidades y cargas domésticas. Las mujeres conforman buena parte de la proporción de personas que trabajan en la economía sumergida, donde la ausencia de puestos de trabajo dignos es más marcada.

Los distintos tipos de discriminación ponen en peligro la libertad de las mujeres para desarrollar sus capacidades y aspiraciones de elegir y desempeñar un empleo. Son pocas las mujeres que han podido romper el techo de cristal. Las responsabilidades familiares, la crianza de los hijos y las escasas oportunidades de promoción han obstaculizado el desarrollo profesional y laboral de muchas.

Aquellas pocas que han conseguido romper el techo de cristal con desempeño de cargo público o consejo de administración a menudo se ven cuestionadas y evaluadas en su trabajo soportando en demasiadas ocasiones conductas misóginas que tratan de socavar su autoestima y valía.

Más de la mitad de las mujeres murcianas sin trabajo (86.800 (51,4%)) tiene entre 25 y 44 años de edad. La tasa de empleo en la región en 2015 era de 36,78 mujeres frente a 52,95 hombres (EPA).

Por todo ello, para avanzar hacia un desarrollo equitativo es necesario generar políticas que contribuyan a la autonomía económica de las mujeres y a la concreción de puestos de trabajo dignos, son necesarias acciones y medidas de carácter público y social que permitan revertir la desigualdad de género que de forma estructural persiste en nuestra región. Las mujeres no queremos condescendencia, queremos igualdad de oportunidades en todos los ámbitos y esa igualdad se debe promover e implementar desde las instituciones con planes de igualdad desarrollados cada dos años como marca la Ley, con dotación de recursos humanos e infraestructuras suficientes y en condiciones dignas para atender a todas las mujeres y en especial a las víctimas de violencia de género, con Centros de Mujer (en Murcia tenemos 70) que cumplan con el art. 2 de sus estatutos, con partida presupuestaria propia para igualdad, etc., pero para ello se debe una/o investir de mujer y no dejarse engullir por el patriarcado incardinado en las instituciones.

Lola Poveda, coordinadora del grupo sectorial de Mujeres, Feminismos e Igualdad de Cambiemos Murcia

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