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¿Quo vadis Podemos Euskadi? El futuro posible, en 5 claves

Es crucial no cerrar por arriba la crisis de Podemos Euskadi. La imagen de un partido con componendas personales es letal. Hablemos de política, sin trampas. Unámonos en torno a políticas y debates, no en torno a sillas.

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Alba (Podemos) cree "perfectamente legítima" la "protesta" y "llamada de atención" al Gobierno que supone el 1-O

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Podemos Euskadi ha conocido la convocatoria de Asamblea Ciudadana para renovar el equipo de representantes (dirigentes dicen algunos) que llevará la nave hasta las municipales y forales de 2019. Es la segunda dirección en Podemos Euskadi que no termina su mandato. Ambas, tanto en sus victorias como en su gestión, estuvieron muy marcadas por sus apoyos madrileños y, ciertos movimientos allí terminaron debilitando su postura hasta su renuncia.

De la gestión del equipo dirigido por Alba anotaremos en su haber la segunda victoria en Euskadi en la repetición de elecciones generales y la lenta creación de una estructura orgánica. El apartado de debes es, desgraciadamente, mucho mayor, pues fueron responsables de la debacle en las autonómicas, dinamitaron el grupo juntero (y la organización de paso) alavés por negarse a colaborar con el PNV y han profundizado y avivado las heridas internas en todos los territorios.

En cualquier caso, lo más acuciante en mi opinión, y esta es la razón de esta reflexión escrita, es la falta de diseño de una política vasca con un guión, estructura y unos fundamentos teóricos firmes, surgido y compartido por las bases.

Podemos Euskadi, y sus aliados, han demostrado en cuatro años que en Euskadi existía, aún agazapado, un espacio político poco y mal representado. Un espacio político alejado de las dinámicas tradicionales entre nacionalistas y no nacionalistas, un espacio popular anclado en las demandas y necesidades de la mayoría social, pero un espacio también vanguardista, valiente a la hora de proponer cuestiones incómodas. La crisis actual de Podemos en Euskadi deriva, irremediablemente, de la carencia de unos fundamentos políticos claros.

La asamblea que va a celebrarse en diciembre será, o podría ser, una oportunidad para la remediar este error. Dicen los portavoces de la actual “dirección”, con razón, que el PNV intenta cerrar en falso y desde arriba la crisis institucional y política que acompaña a la económica. Parecería que cierta cercanía al entramado jeltzale es contagiosa pues ya se anuncia un pacto por arriba entre “dirigentes” antes menos afines. Un pacto que pretende disimular, externa pero también internamente, la necesidad de refundación y reflexión. Rebelémonos también ante esta burda maniobra y hagamos justo lo contrario: hablemos de política, de qué puede ofrecer Podemos Euskadi a su ciudadanía. Hagámoslo en 5 claves.

1º.  Mestizaje político para la convivencia y el autogobierno. La convivencia entre diferentes en Euskadi es aún un objetivo a lograr. En torno a Podemos Euskadi, por su diversidad interna, se ha concentrado voto originario de la abstención, el PSE o EH Bildu. Este dato tiene poder sanador en la sociedad vasca por sí mismo. Podemos Euskadi es una alternativa al margen del sentimiento nacional del votante porque se basa en el principio democrático. Toca ahora profundizar en la definición y el desarrollo del derecho a decidir, señalar los sujetos que lo ostentan y desnacionalizarlo para avanzar en propuestas de democracia participativa radical. ¿De qué sirve votar la independencia si no nos dejan decidir la fiscalidad de las grandes empresas o la gestión de los residuos? Queremos decidirlo todo.

2º.  Un partido feminista. La radicalidad democrática debe venir acompañada de la alternativa feminista. Las mujeres vascas siguen hoy sufriendo una situación de desigualdad estructural. Podemos Euskadi debe SER feminista, no sólo apoyar propuestas feministas. Esto implica la formulación de alternativas, jurídicas, económicas y culturales que combatan el heteropatriarcado centrando la política económica en el ser humano y sus necesidades, transversalizar las políticas de cuidados y desmontar los privilegios que disfrutamos los hombres y perseguir los actos de violencia.

El apartado de debes es, desgraciadamente, mucho mayor, pues fueron responsables de la debacle en las autonómicas, dinamitaron el grupo juntero (y la organización de paso) alavés por negarse a colaborar con el PNV y han profundizado y avivado las heridas internas en todos los territorios.

3º. Una organización de masas, desde abajo. Podemos Euskadi no ha logrado ser un verdadero movimiento de masas. La tendencia a la jerarquía de sus representantes y nuestra propia cultura vasca, lo dificultan. Un partido interclasista termina siempre al servicio de las oligarquías. Sin embargo, es posible aún una organización política flexible, humilde con el enorme movimiento asociativo vasco, capaz de trasladar a las instituciones las demandas ciudadanas y, también, de calentar las calles para presionar a aquéllas a ir siempre más allá. Una organización que explique los problemas, y ofrezca soluciones. Que escuche y obedezca.

4º. Una formación vanguardista e irreverente. Una organización tímida, que duda en cada paso sobre qué decir, no puede ofrecer confianza. En Euskadi es precisa una organización que cuestione, sin demora, el entramado clientelar en torno al PNV, las relaciones de ida y vuelta entre la política y las empresas, la Ley de Territorios Históricos y la maraña de sociedades semipúblicas inservibles. Es también necesaria una formación que denuncie la fiscalidad de las rentas del capital y el fraude, y explique y proponga una necesaria revolución postindustrial, energética y el reparto de riqueza. Que luche sin miedo contra la xenofobia y el intento de confrontar clases bajas con clases bajas. Una alternativa de gobierno real, valiente y vanguardista

5º.  Podemos, en el centro de las alianzas para gobiernos de transformación. La consolidación del proyecto político de Podemos Euskadi pasa por dos vías en cuanto a las relaciones políticas. Por una parte, las alianzas con IU-Ezker Anitza y Equo suponen una necesidad para ofrecer una alternativa ideológicamente amplia. Son más personas y grupos los llamados a participar de este espacio político, cuyo nombre final es para mi irrelevante. Es evidente que tanto en el entorno de antiguos apoyos de Alternatiba o del PSE, existe interés por la oferta política de Podemos Euskadi. No se me entienda mal, no se trata de OPAS hostiles, al contrario, se trata de que nadie, en un momento dado, se quede en casa. En segundo lugar, las municipales del 2019 pueden convertirse en la prueba de fuego para la izquierda vasca. Es factible imaginar escenarios, múltiples, donde la suma Podemos, EH Bildu y PSE supere al PNV-PP. Es nuestra responsabilidad encontrar cauces de entendimiento, con generosidad, para no truncar esta posibilidad real.

Es crucial no cerrar por arriba la crisis de Podemos Euskadi. La imagen de un partido con componendas personales es letal. Hablemos de política, sin trampas. Unámonos en torno a políticas y debates, no en torno a sillas. Asumamos la pluralidad, no la persigamos. Impugnemos el sistema, sin miedo. Hagamos lo que pedían las calles.

Ander Gutiérrez-Solana, Doctor en Derecho y Relaciones Internacionales, profesor en la UPV y miembro de Podemos Euskadi

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