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Fernández celebra por partida doble, Revolución y 12 años de kirchnerismo

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Fernández celebra por partida doble, Revolución y 12 años de kirchnerismo

Fernández celebra por partida doble, Revolución y 12 años de kirchnerismo

El Gobierno argentino aprovecha desde hoy una semana de actos oficiales por el aniversario de la Revolución independentista de Mayo de 1810 para conmemorar también doce años de kirchnerismo en el poder, que estrenó el fallecido Néstor Kirchner en 2003.

El programa de actividades, denominado "El mismo sol, la misma patria", comenzó hoy con la inauguración del Espacio de la Memoria en la exEscuela de Mecánica de la Armada (ESMA), donde funcionó la mayor cárcel clandestina de la última dictadura (1976-1983).

Durante la inauguración, la presidenta argentina, Cristina Fernández, evocó la figura de su esposo y antecesor en el cargo, Néstor Kirchner.

"Hoy aquí hay una victoria de la vida sobre la muerte, de la memoria sobre el olvido (...) hoy aquí, finalmente, ellos, inmortalizados jóvenes, están más vivos y presentes que nunca", dijo Fernández en un emotivo acto.

"Somos un ejemplo en el mundo en materia de Derechos Humanos, defendamos ese papel, ese rol que es patrimonio de la Argentina, no de un Gobierno", afirmó.

La elección de la ESMA para iniciar las conmemoraciones de doce años de kirchnerismo no es casual: en este escenario de los más atroces delitos, Kirchner sentó las bases de una de las políticas más destacadas de su Gobierno cuando, el 24 de marzo de 2004, ingresó en el campo militar y, llorando, pidió perdón, en nombre del Estado por los crímenes de la dictadura.

Parte de una generación diezmada por el régimen militar, Kirchner impulsó la derogación de las leyes que habían librado de la cárcel a los responsables de la dictadura y la celebración de juicios contra los militares en tribunales civiles.

La inauguración del museo dio el pistoletazo de salida a una semana de celebraciones que incluyen la apertura del Centro Cultural Néstor Kirchner en el centro de Buenos Aires y conciertos en la emblemática Plaza de Mayo.

Para Cristina Fernández, el programa tiene sabor a despedida ya que será su último 25 de mayo como presidenta antes de ceder el poder a su sucesor, el próximo diciembre, al cumplirse los dos mandatos que le permite gobernar la Constitución argentina.

La llamada "era K", como se conoce popularmente la gestión kirchnerista en Argentina, comenzó con la asunción de Néstor Kirchner, el 25 de mayo de 2003, tras gobernar la sureña provincia de Santa Cruz.

Kirchner, que encontró un país lastrado por la crisis económica política y social que estalló a finales de 2001, subió al poder con un 22 % de apoyos, "con más pobres que votos", como le gusta recordar a Fernández, y aplicó políticas económicas heterodoxas que se tradujeron en altas tasas de crecimiento, recuperación de la producción y el empleo y bajada de la pobreza.

Su sucesora mantuvo el modelo cuando asumió la Presidencia, en diciembre de 2007, con un 45 % de los votos.

La inesperada muerte de Kirchner, el 27 de octubre de 2010, influyó en la contundente victoria de Fernández en las elecciones del año siguiente, en las que revalidó la Presidencia con un 54 % de votos, confirmando la rápida consolidación del kirchnerismo desde bases de representación débiles.

Tras el fallecimiento de Kirchner, Fernández redujo su círculo de confianza y se recostó sobre los jóvenes de La Cámpora, la organización juvenil que lidera su hijo Máximo.

Aunque bajo el kirchnerismo Argentina salió del "infierno" en que cayó en 2001, el escenario actual está lejos de ser el cielo y el país parece seguir en el purgatorio.

Con una economía global en problemas y sin acometer ajustes a tiempo, Fernández trató de frenar la fuga de capitales con un polémico "cepo al dólar" que disparó el mercado negro de divisas mientras intentó limitar el impacto de la desaceleración.

Más allá del frente económico, mantiene un duro enfrentamiento con el Poder Judicial y se desgasta con graves acusaciones por corrupción, como las que involucran al vicepresidente, Amado Boudou.

Tras doce años, el kirchnerismo toca su recta final, a cinco meses de unas elecciones que, incluso con un hipotético triunfo de un candidato oficialista, abrirán una etapa política completamente diferente en Argentina.

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