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El PP financió la campaña de Severo Moto en Guinea Ecuatorial con dinero negro

Moto es recibido por su hija al salir de prisión en libertad bajo fianza en 2008. Foto: Kiko Huesca / Efe.

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El Partido Popular aportó fondos de su contabilidad B a la campaña electoral de Severo Moto, dirigente de la oposición de Guinea Ecuatorial, según el testimonio aportado por Luis Bárcenas al juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz.

Las buenas relaciones entre el PP de José María Aznar y Severo Moto han quedado acreditadas en múltiples ocasiones en el pasado hasta el punto de que existen sospechas bien fundadas sobre el apoyo del Gobierno de Aznar al fracasado golpe de Estado de 2004 contra el dictador Obiang Nguema. Moto era la persona que un grupo de mercenarios pretendía poner en el poder en Guinea Ecuatorial con la intención de que sus patrocinadores se beneficiaran de sustanciosos contratos con el nuevo Gobierno.

Severo Moto fue condenado a una pena de seis meses de prisión en enero de 2013 por intentar enviar armamento a su país cinco años antes. El fiscal pedía al principio dos años de prisión, pero llegó a un pacto con la defensa para que Moto reconociera los cargos y aceptara esos seis meses, lo que le permitió no ingresar en prisión. Las armas eran dos fusiles, una pistola y munición, y estaban en un coche que iba a ser transportado a Malabo en barco para ser desguazado allí.

Moto había sido detenido por este caso en 2008 cuando ya no gobernaba el PP. Durante la época de Zapatero, sus relaciones con el Ministerio de Exteriores y los servicios de inteligencia fueron mucho más problemáticas. En 2005, el Gobierno le quitó la condición de asilado político, aunque Moto consiguió recurrir con éxito ante el Tribunal Supremo.

Años antes, su situación era mucho más desahogada gracias al apoyo del Partido Popular. Si bien el PP financió la actividad política de su partido, según desveló Bárcenas, lo cierto es que sus posibilidades de arrebatar el poder a Teodoro Obiang Nguema por vías políticas eran muy reducidas. Cualquier amago de apertura quedaba siempre anulado ante la evidencia de que la dictadura de Obiang nunca aceptaría compartir el poder con la oposición.

Fue entonces cuando surgió la posibilidad de utilizar la violencia para acabar con el régimen. En marzo de 2004, 50 hombres armados fueron detenidos en el aeropuerto de Harare, en Zimbabue, cuando se dirigían a Guinea Ecuatorial con la intención de derrocar a Obiang. Les dirigía Simon Mann, un muy conocido mercenario británico, con estudios en Eton, experiencia militar en las fuerzas especiales británicas y participación, ya con su propia compañía, en las guerras de Angola y Sierra Leona.

El plan que Mann no pudo culminar consistía en trasladar a Severo Moto en avión desde España para que se hiciera con el poder. Las personas que financiaron el golpe –entre las que estaba Mark Thatcher, hijo de la exprimera ministra británica– pretendían obtener a cambio contratos en las explotaciones petrolíferas y de gas. Los mercenarios dijeron contar con el apoyo del Gobierno de Aznar, algo desmentido por el Ministerio de Exteriores.

En el juicio que le condenó a una larga estancia en prisión, pero también cuando fue liberado por Obiang y regresó a su país, Simon Mann confirmó que los Gobiernos de España y Suráfrica dieron su visto bueno al golpe en enero de 2004, dos meses antes de que se pusiera en marcha la operación. El Gobierno de Aznar estaba dispuesto a reconocer al nuevo Gobierno al día siguiente del golpe e incluso a enviar policías militares para mantener el orden.

Otro testimonio de una persona implicada en la preparación de la operación militar coincide en destacar el apoyo de Aznar y el PP al golpe. El piloto Crause Steyl comentó después que las autoridades españoles le permitieron a él y a Moto volar de vuelta a España tras el fracaso del golpe sin los documentos necesarios.

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