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Palestinos conmemoran la independencia simbólica de 1988 con un día de fiesta

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Palestinos conmemoran la independencia simbólica de 1988 con un día de fiesta

Palestinos conmemoran la independencia simbólica de 1988 con un día de fiesta

Los palestinos de Cisjordania y Gaza conmemoran hoy con un día de fiesta la simbólica independencia que declaró Yaser Arafat en Argel en 1988, una fiesta que con los años ha perdido fuelle frente a la más cruda realidad de la ocupación israelí y la ausencia del ansiado Estado independiente.

"Hace veintiocho años que el Consejo Nacional Palestino, representando a los palestinos de todo el mundo, declaró el Estado palestino sobre las fronteras de 1967, apoyando los principios del derecho internacional y las resoluciones de la ONU", recordó hoy en un comunicado el secretario general de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Saeb Erekat.

Según el veterano dirigente, ese histórico momento quedó marcado "por la dolorosa concesión" de reconocer a Israel sobre el 78 por ciento de la Palestina histórica.

Fue una concesión que relanzó los contactos diplomáticos entre Estados Unidos y la OLP, entonces considerada organización terrorista, y que derivó en la Conferencia de Madrid de 1991 y el primer acuerdo de paz de Oslo en 1993 con Israel.

Sin embargo, más de veinte años después, el sueño de un Estado según la Declaración de Argel sigue contrastando con la situación en el terreno, donde aún reinan la "opresión" y el "desposeimiento", en palabras de Erekat.

El también negociador jefe cifró en 650.000 el número actual de colonos judíos en los territorios palestinos ocupados, frente a los 180.000 de hace casi tres décadas, y aseguró que en este tiempo "la comunidad internacional ha fallado en su responsabilidad de corregir esta injusticia histórica y continuada y ha intentado igualar las responsabilidades del ocupante y el ocupado".

En estas circunstancias, y cuando la idea del Estado parece más lejos que nunca por la ausencia de diálogo desde hace años, no es extraño que para el ciudadano de a pie en Cisjordania y Gaza la jornada sea poco más que un mero día de descanso.

"Celebrar el día de la independencia palestina es como una pareja de divorciados celebrando su aniversario de boda", afirmaba con sorna un internauta en la red social Facebook, como reflejo la ambigüedad de la jornada.

Otros responden con cara de extrañeza cuando se les recuerda la conmemoración de hoy y apuntan que su vida diaria poco ha cambiado con aquella declaración o creen que las celebraciones simbólicas se acomodaban mejor en la era del mítico Arafat que en la del actual y menos carismático presidente palestino, Mahmud Abás.

En tiempos de Arafat, cuando aún había en curso un proceso negociador, la jornada era festejada con una marcha militar por las calles de Ramala, pero la segunda intifada eliminó de las calles este tipo de exhibiciones.

Hoy sólo se ha informado de una pequeña marcha de activistas en Gaza convocada por el Frente Democrático para la Liberación de Palestina (FDLP), miembro de la OLP, según informó la agencia Wafa.

La marcha comenzó en la Plaza del Soldado Desconocido y se desplazó hacia la sede de las Naciones Unidas, pasando por las dependencias de la Cruz Roja Internacional.

Los activistas portaron banderas del FDLP y pancartas exigiendo a la ONU la materialización del Estado de Palestina en las fronteras de 1967, según lo demandan no ya la Declaración de Argel, sino también sus propias resoluciones.

Gaza está controlada desde 2007 por el movimiento islamista Hamás, por lo que los actos de cualquiera de los miembros de la OLP son muy esporádicos y la Declaración de Argel es apenas un reflejo del gran sueño, a conseguir según la ideología islamista sólo por la fuerza de las armas.

La jornada tampoco tuvo hoy en Cisjordania -gobernada por el movimiento nacionalista Al Fatah, que vertebra la OLP- un carácter particularmente festivo, aunque escuelas, bancos e instituciones públicas permanecieron cerradas.

Y es que para muchos la cruda realidad de la ocupación israelí -con sus controles militares, asentamientos, violación de derechos, expropiaciones y demoliciones- se impone al simbolismo de una declaración que en su día rompió moldes diplomáticos y abrió la senda hacia la independencia, aunque luego ésta se truncara.

En 2011, Abás logró dar un paso más hacia ese sueño, al conseguir que la Asamblea General de la ONU reconociera masivamente a Palestina como "Estado observador no miembro", formalizando una aceptación internacional del Estado palestino.

En ese sentido, el portavoz del Gobierno de la ANP, Yusuf Mahmud, explicó hoy que la jornada es un "símbolo nacional" que sirve para "reactivar y renovar la lucha" que ponga fin a la ocupación y conduzca verdaderamente al sueño de un Estado independiente con Jerusalén como capital.

Murad A-Sabi y Saud Abu Ramadán

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