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El impulsor del Test de la verdad dice que es frustrante que no haya habido resultados

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El impulsor del Test de la verdad dice que es frustrante que no haya habido resultados

El impulsor del Test de la verdad dice que es frustrante que no haya habido resultados

El neurofisiólogo José Ramón Valdizán, impulsor del "Test de la verdad" al que se sometieron Miguel Carcaño, asesino de Marta del Castillo, y Fernando Silva Sande, uno de los secuestradores de Publio Cordón, confiesa que es "frustrante" que las pruebas no hayan "salido" y que lo siente "sobre todo por la familia".

Valdizán, que ha sido el primero en el mundo en efectuar esta prueba clínica (P-300) para buscar restos humanos, "más que temer reproches" por no alcanzar los objetivos perseguidos, lo ve "frustrante", afirma a EFE.

"Que no ha salido pues lo siento de verdad, más que por mí, que tengo hecho mi currículum, sobre todo por la familia. Pero, todo queda ahí, alguien llegará que lo hará mejor que yo y lo perfeccionará".

Valdizán efectuó en Zaragoza tres pruebas del "Test de la verdad" a tres sujetos distintos, la primera a Antonio Losilla, presunto autor de la muerte de su pareja en Ricla (Zaragoza), Pilar Cebrián; después a Miguel Carcaño y por último al exmiembro del Grapo Fernando Silva Sande, para tratar de localizar el cuerpo del empresario Publio Cordón, desaparecido desde hace más de 20 años.

Los tres casos tuvieron en común que se mostraron colaboradores y que las pruebas arrojaron resultados "que parecían concluyentes".

Sin embargo, hasta el momento, parece que no se han encontrado restos humanos por ningún lado y ya va a hacer casi un año que se efectuó la primera prueba.

Valdizán realizó dos tipos de pruebas, una primera, la P-300 o de Potencial Evocado Cognitivo, que se basa en la medición de las ondas positivas que emite el cerebro ante un estímulo, bien sea en texto o imagen, y que se le practicó a las tres personas que se sometieron al examen; y una segunda, la N-400, de discriminación, que se basa en las ondas que emite el cerebro cuando le muestran enunciados falsos y que sólo se le hizo a Fernando Silva Sande.

"Mientras no (le) digan lo contrario", el doctor no da todo por perdido y alberga la esperanza de que se encuentren las víctimas.

No obstante, admite que "cabe la posibilidad" de que a los sujetos ni siquiera se les hayan mostrado imágenes de los lugares en los que se puedan encontrar las víctimas. "No lo puedo afirmar taxativamente", afirma.

Lo que sí es cierto es que "las ondas P-300 existen, como existe el sol y Marte", otra cosa es la forma de mirar el firmamento y el microscopio que se utilice para verlo.

El diseño previo de las pruebas, las imágenes que se muestran, la forma de interpretar los resultados e incluso de la calidad de los instrumentos es determinante a la hora de obtener resultados, explica. Ni siquiera se puede hablar de estadísticas, sino de individuos, porque cada caso es distinto, sostiene.

José Ramón Valdizán jura y perjura que no tiene ni idea de cómo van las investigaciones para buscar a las víctimas, y, aunque reconoce que le hubiera gustado que le informaran un poco más del asunto, entiende que no lo hayan hecho, porque está "en tierra ajena", no se trata de una investigación científica.

Por el momento, no tiene programado realizar ningún test más de este tipo. Asegura que se pusieron en contacto con él desde Pontevedra para analizar la posibilidad de utilizarlo en el caso de una chica desaparecida, aunque parece ser que se ha desestimado.

Del uso de la prueba P-300 existen precedentes en otros países del mundo en el ámbito judicial, como en EE.UU., pero no para buscar víctimas, sino para determinar la culpabilidad o la inocencia de una persona.

Allí lo utiliza el neurocientífico americano Lawrence Farwell, a quien se le ha reprochado que use este método para comercializar su máquina. "Yo entiendo que la quiera vender, pero no engaña a nadie y tiene mucho mérito, porque el objetivo es colaborar con la justicia", defiende.

La prueba P-300 se aplica además en casos clínicos para tratar el síndrome postraumático subjetivo por ejemplo.

En cuanto a la N-400, que utilizó Valdizán únicamente para examinar a Silva Sande, el último que se ha sometido a este test, nadie la había usado en el mundo hasta ahora como prueba pericial.

A su juicio, la N-400 es incluso más interesante que la P-300. "Tiene un potencial muy interesante. No entiendo como Farwel y toda esta gente no las usa".

En España, la legislación prohíbe los test de la verdad para determinar la culpabilidad de un individuo. En cuanto a esta técnica que él usa para buscar restos, considera que, sobre ella, "tarde o temprano el Tribunal Constitucional o alguien se tendrá que definir", porque "está ahora en el limbo". Belén Molleda

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